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Un joven entre hombres

El joven Moisés Esquerré Valdés, seleccionado como el mejor torpedero de la Copa del Mundo de Béisbol Sub-18, conversa con JR acerca de sus sueños y aspiraciones

Autor:

Hugo García

MATANZAS.— Moisés Esquerré Valdés apenas descansó después de la XXVI edición de la Copa del Mundo de Béisbol Sub-18, efectuada hace dos semanas en Taipéi de China, donde resultó el mejor torpedero y fue seleccionado para integrar el equipo Todos Estrellas del torneo.

El jovencito es uno más dentro de la preselección de jugadores matanceros que buscan un puesto en el equipo que representará a la provincia en la venidera Serie Nacional.

«Me propongo integrar el equipo Matanzas, ganarme un puesto como regular, y después tratar de hacerlo todo bien para que mi provincia quede campeona, que es mi sueño, porque ya hace bastante tiempo que no obtenemos un primer lugar. Desde pequeño quiero ver a Matanzas con el oro, y con la ayuda de los entrenadores, de Víctor Mesa y de todo el cuerpo de dirección pienso que este año debemos lograrlo».

Con una estatura de 1,75 metros y 82 kilogramos, este muchachón, que cumplirá los 18 años durante el próximo mes de noviembre, se muestra rápido en sus desplazamientos y tira con potencia a las bases.

—¿Estás asumiendo un cambio fuerte con relación a los juveniles?

—El entrenamiento con el equipo de Matanzas me ha enseñado mucho en poco tiempo; hay que entrenar fuerte, y dentro del cuadro, si no estás fildeando tienes que estar trotando. Es distinto, estoy entre hombres; antes estaba con los jóvenes de mi edad. Ahora son figuras reconocidas en el país y tengo que adaptarme.

—¿El campo corto te parece una posición difícil?

—Claro que sí. Hay que tener una buena colocación y mucha chispa, estar en todas las jugadas, es por donde más batean; estar al tanto si es bateador de la banda contraria o si es rápido corriendo; estar seguro y soltar la bola rápido.

—Después de este buen comienzo, ¿qué viene?

—Mi sueño es llegar al Cuba; desde niño uno piensa estar en el equipo nacional. Me gusta esa base; aunque juego segunda y tercera, siempre me incliné por el campo corto, siguiendo el ejemplo de Paret, por su forma de jugar muy segura.

«El béisbol es todo para mí; se lo digo a mis padres, que no puedo estar en mi casa sin hacer nada, tengo que estar en el terreno, corriendo o bateando. Disfruto la pelota, soy disciplinado, me gusta entrenar y hacerles caso a los profesores».

Moisés considera como sus mayores admiradores a su mamá Rudelkia y su papá Amón-Ra, además de René, «Calzo», Laduar, su primer entrenador en el parque René Fraga, con quien empezó desde que tenía solo seis años. Ahora lo prepara Armando Dueñas.

Esquerré Valdés, a quien le gusta batear con corredores en bases, cursó estudios en la EIDE yumurina Luis Augusto Turcios Lima desde séptimo hasta duodécimo grados. En la primaria practicó judo y fútbol, pero al final se impuso su pasión por el béisbol. Participó en el pasado Mundial de Cadetes en México, donde Cuba obtuvo el segundo lugar al ceder ante Estados Unidos, y conectó un hit como emergente en la final.

—¿Si hicieras el equipo de Matanzas, cómo sería esa combinación con José Miguel Fernández?

—Esa es una gran aspiración en mi vida. Me llevo bien con todos mis compañeros y sería una experiencia única jugar al lado de José Miguel. Primero tengo que hacer el equipo y luego jugar en cualquier posición que necesite la dirección.

—¿Qué te impactó más del reciente torneo universal?

—Me impresionó el nivel de los peloteros de Estados Unidos y Japón. En el caso de Corea del Sur, aunque le ganamos, contaba con un pitcheo que lanzaba con velocidades de entre 95 y 96 millas, y son pocos los que aquí pueden llegar a esas velocidades en alguna competencia.

«Estoy contento por haber sido seleccionado en el equipo Todos Estrellas; estaba preparado para ese certamen, entrené para eso, lo hice todo bien y no me sentí muy presionado; se me grabó en la mente que estaba en el estadio Victoria de Girón o en el parque René Fraga y me olvidaba de las gradas».

—¿En el Mundial escondiste la bola?

—Eso lo heredé de Félix Isasi, quien visita mi cuadra y a quien admiro, hasta el punto que uso el número 12. En Cuba lo había hecho varias veces con efectividad. En el Mundial, en dos oportunidades sorprendí a los corredores en segunda. El profesor Luis Cuba me explicaba que yo le había escondido la bola al estadio completo, hasta a los ojos del árbitro de home se la había escondido y este declaró un tiempo que no tenía que decretar.

«Desde niño soy segundo bate: toco y bateo por detrás del corredor y he buscado que todo me salga bien como torpedero y al bate».

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