Dos números que suman mucho

El desempeño del base organizador de los avileños, Yasser Rodríguez, fue clave en el éxito de su equipo

Autor:

Norland Rosendo

CIEGO DE ÁVILA.— De apenas observar sus movimientos sobre la cancha, uno sabe que ese muchacho sabe lo que hace. Le pone ritmo al juego, baila con el balón. Hace fintas, se embulla a entrar o tirar, se detiene, dribla, se desmarca de la defensa, pasa, recibe otra vez, vuelve a pasar.

Dice Yasser Rodríguez Alfonso que tan difícil como «armar» la ofensiva en la selección nacional, lo es hacerlo en el quinteto avileño, recién coronado por octava ocasión en las ligas superiores de baloncesto.

—A pesar de tus 25 años, eres fundador de los Búfalos.

—Al cambiar la estructura de la competencia, en el año 2004, yo tenía 17, recuerdo que había terminado los estudios en la Escuela de Iniciación  Deportiva, y Ciego de Ávila se desgajó del antiguo equipo de Centrales. Me convocaron y tuve el privilegio de formar parte de ese primer conjunto de la provincia.

«Participé en el Torneo Nacional de Ascenso, pero no pude hacerlo en la Liga. Primero porque me pasaron para la ESPA nacional y después me coincidió con los exámenes de ingreso a la Universidad».

—¿Y cómo surge el sobrenombre ese?

—Fue un entrenador quien lo sugirió, Rogelio del Sol, a todos nos pareció bien, nos gustó, pues es un animal típico en la región, y aquí estamos, orgullosos de que nos identifiquen así.

—¿Siempre has sido organizador?

—Desde chiquito. En las categorías inferiores, incluso, era líder y tenía que anotar y organizar el juego.

—He visto que cuando la defensa rival te da una oportunidad entras, tiras y tienes mucha eficiencia para encestar.

—Sí, disfruto también ayudar a la ofensiva.

—¿Qué no le debe faltar a un jugador de tu posición?

—Es importante que desarrolle habilidades para tener control del partido, saber cómo emplear cada sistema de juego de acuerdo con el momento, ser hábil, inteligente y poseer puntería en los tiros desde la larga y la media distancia.

—¿Cuál es la magia de los Búfalos, que parecen invencibles en los play off?

—Antes que todo, somos una gran familia, sin esa unión es muy difícil que un equipo logre buenos resultados. Además, nos entrenamos muy bien y disfrutamos el juego.

—Pero se transforman cuando concluye la etapa clasificatoria...

Es cierto, nosotros en la ronda regular nos concentramos en lograr el boleto, les damos oportunidades a los noveles, y nos adiestramos con miras a los play off.

«Una vez ahí, ya el equipo es otro, le ponemos el extra. Sabemos que hay una afición que goza con nosotros. A ellos les dedicamos los éxitos».

—¿Pensaste que Capitalinos les ofrecería más resistencia?

—De veras que sí. Ellos son un equipo grande también, solo que no les salieron bien las cosas.

—Si tuvieras que hacerle una crítica a la Liga, ¿qué le señalarías?

—Es una lástima que un deporte tan creativo y de mucho arraigo en la afición no haya tenido mayor difusión, y que las estadísticas nunca estuvieran accesibles.

—¿Y por qué alternas el número de la camiseta anualmente?

—Ah, eso es una promesa. Un homenaje que rindo a un atleta de baloncesto avileño que era un hermano para mí. Reinaldo Pita, quien falleció en 2010 en un accidente automovilístico. A él, dondequiera que esté, también le regalo este título.

«Pita usaba el seis y yo el siete. Cuando murió decidí quedarme con los dos números. Un año juego con uno y al siguiente con el otro. Ahora fui campeón con el seis».

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