Mucho con demasiado

Cuba conquista una presea de oro, otra de plata y dos de bronce, durante la cuarta parada de la Liga de Diamante

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Seré sincero. A medida que iba revisando uno a uno los resultados de las pruebas acaecidas el jueves durante la cuarta parada de la ya ultrafamosa Liga de Diamante, apenas podía contener el peso de mi mandíbula, empecinada en dejarme en ridículo mientras mi cerebro procesaba tamaña barbaridad. No se asusten. Esta vez traigo buenas noticias. Concursaron seis cubanos en el Estadio Olímpico de Roma y cuatro de ellos conquistaron medallas.

No es que resulte sorprendente conseguir un botín de tamañas magnitudes, tampoco llegar a ese altísimo porcentaje de efectividad con tan pocos exponentes, pero algunas preseas, para ser honesto, confieso que no las esperaba. Un oro, otra plata y dos bronces fue el saldo de la armada antillana, nuevamente sobre los hombros de la colosal Yarisley Silva, quien desde hace buen tiempo funge como la principal estrella del deporte rey en la Mayor de las Antillas.

La pertiguista pinareña, reina planetaria bajo techo en Sopot 2014, sobrepasó la varilla a 4,70 metros del suelo en su tercer intento, rubricando así la mejor marca de la temporada y escalando a la cima del ranking del circuito, merced a seis puntos de ocho posibles. En tanto, las alemanas Lisa Rusih (4,60) y Silke Spiegelburg (4,60) —ganadora en la pugna por la gema en 2013— se adjudicaron la plata y el bronce, respectivamente.

Hasta ahí todo estaba en regla, pues ya Silva nos tiene acostumbrados a semejantes actuaciones. Lo que me dejó atónito —para bien, aclaro— fue la consistencia y la potencia de la joven ochocentista Sahily Diago, dueña del segundo lugar tras una carrera en la que marcó 2.00,01 minutos. La muchachita de 18 años domina el escalafón de la presente campaña (1.57,74 y 1.58,14) y anda ilusionando a todos los expertos y fanáticos. El cetro en la doble vuelta al óvalo correspondió a la keniana Eunice Jepkoech Sum (1.59,49), al tiempo que la estadounidense Ajee Wilson (2.00,18) negociaba el tercer escaño. En esta disciplina la también cubana Rose Mary Almanza (2.00,74) culminó en el octavo puesto.

Los otros metales salieron de las piernas de dos triplistas. Así, la veterana Mabel Gay (14,38 metros) guardó el bronce, en una batalla dominada por la colombiana Caterine Ibargüen (14,48), seguida de cerca por la rusa Yekaterina Koneva (14,42).

Por su parte, el fenómeno Lázaro Martínez, de tan solo 16 añitos, conquistó un bronce que sabe a gloria, con 17,07 metros. No recuerdo ningún hombrón en la historia del triple salto mundial que a esa edad estuviera impresionando entre la crema y nata del brinca brinca en la arena.

Como patrón de comparación les diré que el estelar francés Teddy Tamgho, propietario de la tercera mejor firma de la historia al aire libre (18,04) y recordista universal a capota cubierta (17,92), solo marcaba 15,58 metros con 17 inviernos vividos, mientras que con 18 registró 16,35 como firma tope. Nada más que agregar.

La aureola y el subtítulo en Roma adornaron los cuellos de los norteamericanos Will Claye (17,14) y Christian Taylor (17,11), por ese orden. Ernesto Revé (Cuba-16,86) arañó el sexto puesto.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.