Con los pies en la tierra

Durante la quinta parada de la Liga de Diamante nuestros muchachos conquistaron un par de preseas de bronce, pero con marcas bien distantes de sus reales posibilidades

 

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Imaginen que me separo del conocimiento y la crítica más elemental para hablar de la actuación cubana este miércoles, durante la quinta parada de la Liga de Diamante. Imaginen que los papeles y las estadísticas no importan, que solo utilizaremos como medidor el resultado tangible, o sea, las medallas. Entonces dos metales repartidos entre cinco exponentes allá en Oslo, Noruega, no se ven nada mal. Sin embargo, la realidad es otra, y la imaginación hoy no irá tan lejos. Mejor pongamos los pies en la tierra.

Nuestros muchachos conquistaron un par de preseas de bronce, sí, pero con marcas bien distantes de sus reales posibilidades, y aún continúan sin demostrar que lo firmado en las confrontaciones y competencias en casa no ha sido un guiño de la suerte.

La única que desbarató mi trágica teoría fue la discóbola Denia Caballero, quien «guapeó» el tercer escaño con un registro de 64,89 metros, su envío cumbre de la temporada y su segundo más potente, que recuerden los datos de la IAAF. Claro, nada pudo hacer ante la croata Sandra Perkovic (67,17), una mujerona cuya dieta proviene de otra galaxia. La plata quedó en poder de la estadounidense Gia Lewis-Smallwood (65,77).

No obstante, su compañera de especialidad, Yaimé Pérez, los triplistas Ernesto Revé y Lázaro Martínez, así como el pertiguista Lázaro Borges, se quedaron bien por debajo de lo esperado, hablando en el lenguaje de los numeritos. Yaimé terminó cuarta (63,21), cuando en la presente campaña alardeaba con dos respetables lanzamientos logrados en el Estadio Panamericano de La Habana (66,03 y 65,13).

Mientras, Revé guardó el metal bronceado con un estirón de apenas 16,96 metros, por lo que me atrevo a decir que fue cosa de los caracoles o algo por el estilo. Los norteamericanos Will Claye (17,41) y Christian Taylor (17,15), subcampeón y campeón olímpicos de Londres 2012, dominaron el podio fácilmente.

Este año Revé había rubricado 17,58 y 17,50 en su cuartel general, y 17,06 hace dos semanas en Eugene, Estados Unidos.

En tanto, el fenómeno Lázaro Martínez firmó 16,82 en su pugna por el diamante en plena capital noruega. La diferencia radica en que sus pinchos dejaron huellas a 17,24 metros de la plastilina aquí en Cuba, y a 17,07 en la fase pasada de esta lid con nombre de piedra preciosa, acaecida el 5 de junio. Por su parte, Borges apenas arañó el octavo lugar (5,32 metros) garrocha en mano. Mejor me callo.

Otros resultados en Oslo señalaron como triunfadores al pertiguista galo Renaud Lavillenie (5,77 metros) y a su paisano vallista corto Pascal Martinot-Lagarde (13,12), dueño del mejor crono de la temporada, así como a la norteña Allyson Felix (22,73 en los 200 metros planos).

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