El buen trote de los Alazanes

Hasta el momento, Granma es el equipo con mayores posibilidades de reubicar al oriente en la élite del béisbol

Autor:

Raiko Martín

De momento, Granma es el equipo que aparece con las mayores opciones de reubicar a la región más oriental del país en la élite del béisbol cubano. Hace un año, ninguna novena de aquella zona pudo ubicarse entre los ocho primeros lugares, y eso dejó notablemente insatisfechos a muchos aficionados del país que siempre vieron en la rivalidad occidente-oriente la sal de la pelota doméstica.

Hasta el momento, los Alazanes han mostrado un equilibrado paso, aunque este jueves no pudieron brincar con éxito el obstáculo que le pusieron los Cocodrilos yumurinos. En su pantano, los dirigidos por Víctor Mesa disfrutaron de otra sobresaliente faena monticular del diestro Jonder Martínez, quien se convirtió en el primero que llega a cinco triunfos en la campaña.

El ex cazador tiró de forma impecable casi siete entradas, en las que apenas toleró cuatro imparables y retiró a ocho bateadores rivales por la vía de los strikes. Sus compañeros lo apoyaron con una ataque de 12 imparables, incluido el vuelacercas de tres carreras conectado por Yasiel Santoya, para redondear el racimo del séptimo capítulo.

No es la primera vez que la tropa granmense comienza debajo en un enfrentamiento particular pero es, técnicamente, la única en el torneo que no ha perdido una subserie hasta el momento. Por los conocidos problemas estomacales que sufrieron varios de sus miembros, no pudieron completar su duelo con Sancti Spíritus —marchan igualados— y con Pinar del Río, cayeron en el único partido que pudo celebrarse.

A los Alazanes les asiste el mérito de haber aventajado a equipos de vanguardia como el actual líder Ciego de Ávila, Industriales o Villa Clara, aunque a ninguna de sus víctimas ha logrado pasarles la escoba. Salir airoso de esta serie frente a Matanzas será de gran importancia para mantenerse en el pelotón y mejorar muchísimo sus opciones futuras.

Resulta llamativo que no haya sido el bateo el arma fundamental para sostener sus buenos resultados. Su promedio colectivo es hasta ahora de .272, apenas el noveno mejor del campeonato. Salvo el astronómico average de su hombre proa, Roel Santos, solo dos o tres jugadores superan la barrera de los .300. En cuanto a su poder de fuego, salta a la vista que apenas han conectado siete vuelacercas, aunque ese acápite debe mejorar si se desentumen los bates de Yordanis Samón y Carlos Benítez, o con la incorporación en algún momento de Alfredo Despaigne.

Así las cosas, ha sido el staff de lanzadores un verdadero puntal, pues sus 2.73 carreras limpias por juego es el tercer mejor promedio de la serie. Lázaro Blanco, Alain Tamayo y José Armando Peña han conformado un exitoso trío de abridores, los dos últimos ya con tres triunfos a su cuenta. Y de las nueve victorias que acumula el equipo, solo dos no han sido preservadas por el experimentado Ciro Silvino Licea, reconvertido en relevista para la ocasión y máximo salvador en lo que va de temporada.

Lo más sensato es pensar que, salvo una caída en un bache del tamaño de un cráter, el equipo granmense llegue en inmejorables condiciones a la parada por la cita centrocaribeña. Cuando salga de tierras yumurinas pasará por Mayabeque, y luego recibirá consecutivamente a Camagüey, Cienfuegos y la Isla de la Juventud, todos con desempeños inferiores en el primer tercio del campeonato. De ahí que un aceptable cierre le abriría las puertas al segundo segmento de la campaña y, de paso, aportaría un poquito de esa sal que condimenta a la pelota cubana.

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