Las cábalas de Estopiñán

Reynier Estopiñán, joven riflero cubano que aportó un bronce al medallero de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz, conversa con JR

Autor:

Rudens Tembrás Arcia

Xalapa.— El riflero cubano Reynier Estopiñán es un joven afable, atento, respetuoso, acepta dialogar con la prensa gustosamente, pero no cede si las preguntas intentan adelantar el futuro.

Este lunes, en la Academia de la Policía El Lencero, tratamos de conversar sobre su liderazgo en la fase clasificatoria del rifle tres posiciones 50 metros, mas se rehusó porque «no me gusta hablar de lo que aún no ha ocurrido».

Entonces le pedimos recordar las alegrías dominicales, cuando triunfó individualmente en el rifle de aire a 10 metros, y sumó bronce por el trabajo del equipo en esa propia especialidad, como parte de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz.

—¿Cómo te sentiste en la justa dominical?

—Bastante cómodo, la verdad. El rifle de aire no es mi especialidad fuerte, sino el de bala, pero traté de estar relajado y esperar que saliera el resultado del gran trabajo que hicimos en meses de entrenamiento. Logré clasificar a la final en tercer lugar, pero da igual, porque ahora se empieza de cero en la discusión de las medallas.

—La final genera entonces mayor presión…

—Estuve un poco presionado, sabía que estaba en juego la medalla dorada. El público, como es lógico, apoyó muchísimo a sus tiradores, y yo debí mantener el control y apuntalar el resultado.

—La victoria fue muy cerrada, apenas centésimas…

—A mí me gusta mirar el monitor para saber en qué posición estoy. Eso me da seguridad, de lo contrario me siento en el aire. Estar al tanto me permite entender cuándo estoy en problemas y poder corregir, «apretar», como se dice en buen cubano. En la final me mantuve oscilando entre los dos primeros lugares hasta la mitad de la tirada, de ahí en adelante me sostuve en la cima.

—Los últimos disparos, el tuyo y el del mexicano José Luis Sánchez fueron muy malos…

—Al parecer ninguno quería la medalla de oro. Efectivamente, cerré con un tiro de ocho puntos y pensé que había perdido la corona, pero miré para mi entrenador con cara de preocupación y lo vi festejando. Le pregunté y me dijo que habíamos ganado porque Sánchez también tiró por debajo de nueve unidades. Fue un alivio tremendo.

—¿Qué tiene de particular este título?

—Para mí todas las medallas son importantes, es el orgullo de la familia, de mi esposa e hijos. Y es el premio al esfuerzo en el entrenamiento y las competencias. Además significa mi primera medalla en esta modalidad en Juegos Centrocaribes.

—Ganar bronce en la justa por equipos no llenó las expectativas, sobre todo las tuyas, que habías sido plata en Cartagena de Indias 2006…

—Las medallas por equipos pudieron ser mejores, mis compañeros Yoleisy Lois y Alexander Molerio han trabajado con más efectividad en otras ocasiones. En la reciente Copa América de Guadalajara, por ejemplo, tiraron muy bien. Pero tuvimos bronce el domingo y plata hoy en tres posiciones, a ese ritmo ganamos dentro de unos días el rifle tendido (se ríe).

—Entonces quieres hablar de lo ocurrido en la etapa clasificatoria de este lunes…

—No, no, te hablé del subtítulo por equipos porque ya es un hecho. De lo que haga en la final individual te cuento más tarde.

Dos horas después, llegando a la ciudad de Veracruz, conocimos sobre la victoria de mi entrevistado.

Por supuesto que no pude pedirle declaraciones al respecto, pero al menos se cumplieron sus cábalas. Ahora nada impedirá que hablemos de su segundo título en esos Juegos.

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