Respeto

Los aficionados mexicanos fueron categóricos en sus comentarios: hay que respetar a la selección cubana de fútbol. Este viernes, Cuba discutirá el bronce contra Honduras, en tanto México disputará el oro frente a Venezuela

Autor:

José Luis López

Con todo respeto, hoy «les cambio la bola» a los asiduos lectores de esta columna. El partido semifinal de la selección cubana de fútbol contra el favorito cuadro de México constituye, sin ánimos chovinistas, el tema vedette en todos los medios de prensa, acreditados o no, a estos XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Y este redactor no puede permitirse el lujo de «irse en blanco».

Como se sabe, México ganó por 7-6 en la tanda de penales, tras la igualdad 0-0 en los 90 minutos reglamentarios, y 1-1 después de la media hora extra. Los expertos locales habían previsto un partido de puro trámite para los dueños de casa, pero el esquema táctico de 5-4-1 empleado por el equipo cubano, la precisión en el toque y la disciplina en la marca, nivelaron el juego.

La pelea era bien dispar. Mientras los anfitriones efectuaron un sinnúmero de partidos de fogueo, los cubanitos solo tuvieron tres en un breve periplo centroamericano. Y esa fue la cifra de los jugadores regulares que no pudieron alinear por lesiones, por lo que en el banco nada más había tres reservas.

Pero los mexicanos no contaban con la entrega, velocidad, orden táctico y exquisita preparación física de nuestros jóvenes. Yo, que sigo el fútbol cubano desde hace mucho, les aseguro que no recuerdo —y miren que he «apretado» mi memoria— un partido tan bien llevado por una selección nacional, con tan pocos fallos y tantas virtudes.

Desde la tribuna del estadio Luis «Pirata» Fuente fui testigo de la hazaña. Nadie creía lo que estaba viendo. En medio de la algarabía, se oían frases tales como: «Cuba se adueña del mediocampo; increíble empate a cero contra los “desconocidos” cubanos; ¿quién detiene a ese veloz volante Yordan Santacruz? O quién le gana un balón por alto a Clavelo, que no le deja tocar un balón a nuestro delantero Erick «el Cubo» Torres. Esas y muchas más, que no puedo escribir aquí por los términos peyorativos empleados contra los jugadores locales, fueron frases reiterativas en plena tribuna.

Los dos goles del partido fueron de excelente factura. En el minuto 96, Yordan disparó desde fuera del área a la base del poste. Mi garganta casi se inflama gritando el gol. Y en el 113, las gradas se silenciaron cuando el guardameta Sandy Sánchez le paró un penal al goleador Jorge Espericueta. Pero a falta de 26 segundos para «doblar las campanas», Raúl López ejecutó un preciso disparo a balón parado que se anidó en la cabaña cubana. Igualdad 1-1 y a la rifa de los penales. Sandy no pudo parar ninguno, mientras que Manuel Lajud detuvo el séptimo, lanzado por Yolexis Collado.

Al trasladarnos por las gradas en busca de la salida del estadio, los aficionados mexicanos fueron categóricos en sus comentarios: hay que respetar a los cubanos. Hoy, Cuba discutirá el bronce contra Honduras, en tanto México disputará el oro frente a Venezuela.

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