Con la fuerza de un dedo

El ajedrecista ruso Alexander Grischuk lidera los Juegos de la Mente, con sede en Beijing, cuando todavía resta por disputarse el ya famoso sistema Vasco (dos partidas simultáneas con cada contendiente)

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Le encanta apoyar esas 31 toneladas de materia gris sobre su pulgar, un pulgar que no parece aguantar tanto peso de raciocinio. A ratos estremece, como si conectara cada neurona con el tablero, todo a través de ese dichoso pulgar. Del otro lado de la mesa, por turnos, parecen odiarlo. «Otro jaque mate, viejo, de nuevo con esa maldita pose que popularizó un tal Mijaíl Tal».

Es cierto que todos los ajedrecistas alguna vez en la vida han sostenido el cerebro de esa manera, pero el ruso Alexander Grischuk (2810 puntos Elo) la usa demasiado. Al parecer le trae suerte el asunto.

Los Juegos de la Mente, con sede en Beijing, vienen a ratificar el estigma. Primero reinó en las partidas rápidas (20 minutos), con cinco unidades, y después venció en la modalidad blitz (tres minutos), merced a 19,5 «kilos». En la versión más rápida triunfó en 14 de los 30 cotejos disputados y no cedió nunca, para certificar su abuso con hombres de la talla del armenio Levon Aronian (2797), el francés Maxime Vachier-Lagrave (2758), el ucraniano Vassily Ivanchuk (2715), el israelí Boris Gelfand (2743), el ruso Peter Leko (2723) y el cubano Leinier Domínguez (2726), cuando todavía resta por disputarse el ya famoso sistema Vasco (dos partidas simultáneas con cada contendiente, entre martes y miércoles).

Precisamente, Leinier concluyó en el décimo puesto en las rápidas (tres puntos). Mientras, acariciaba el lugar 11 en el apartado relámpago (13 tantos), con nueve sonrisas, 13 caídas y ocho abrazos.

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