¡El rey vive!

Este martes Pinar del Río derrotó a Las Tunas y completó el grupo de ocho clasificados que animarán la segunda etapa de la presente Serie Nacional de Béisbol

Autor:

Raiko Martín

Se acabó el suspenso. O para decirlo mejor, lo terminaron los aguerridos jugadores de Pinar del Río, quienes se negaron a ceder un trono que seguirán defendiendo contra viento y marea. No hay dudas de que los vueltabajeros son genéticamente «grandes».

Necesitaban ganar uno de los tres partidos que faltaban en su particular calendario y salieron a la grama del Capitán San Luis a no dilatar la fiesta. Qué mejor oportunidad que la de tener enfrente al único equipo que conservaba la posibilidad, al menos matemática, de apartarlos de la carrera por el título.

Los Leñadores tuneros fueron dignos rivales. Conscientes de que disparaban su última bala, pusieron todo su empeño para hacer diana y se encomendaron a su suerte. Además de mandar al box al zurdo Darién Núñez, sacaron al ruedo sus mejores armas: alineación titular, además de Carlos Juan Viera y Yudiel Rodríguez, dos puntales de su staff. Pero todo fue en vano.

Abrieron fuego los locales en la misma apertura, apelando a la agresividad en el corrido de las bases. Imparable y robo de la intermedia del hombre proa Randy Arrozarena, y luego el cañonazo impulsor de Donal Duarte, parecieron el mejor anticipo de una mañana que será muy recordada en la más occidental de las provincias cubanas.

Mientras, en la lomita el diestro Yosvani Torres se convertía en un enigma para la batería visitante. Apenas le faltó un out para caminar la ruta completa, y en ese lapso espació siete hits, ponchó a cuatro y la única anotación de sus rivales la permitió a la altura del octavo capítulo, cuando ya acusando el lógico desgaste, soportó tres imparables sucesivos.

A esas alturas del desafío sus compañeros ya habían hecho los deberes, estableciendo una ventaja sustancial. Lo mejor lo protagonizaron en el quinto acto, cuando produjeron para un racimo de seis anotaciones que fueron irremontables. Impresionante se comportó la parte alta del line up, pues entre el primero y el cuarto bate fueron responsables de 11 de los 14 hits de la jornada. Donal, con cuatro cohetazos en cinco comparecencias llevó la voz cantante.

De tal forma, los pativerdes amanecieron anclados en el sexto escaño de la tabla de posiciones, con 23 éxitos. La cifra pudiera llegar hoy hasta 25 si logran salir airosos en los dos desafíos que le restan, ambos frente a los ya clasificados Alazanes granmenses, y pactados en un doble programa a partir de las 10:00 a.m.

Del desenlace de estos encuentros dependerá el ordenamiento entre el sexto y séptimo puesto, ya que Matanzas (31-14), Granma (28-15), Isla de la Juventud (27-18), Artemisa (25-20) e Industriales, tienen asegurados —por ese orden—, las cinco primeras posiciones, pues los pinareños perdieron la subserie particular frente a Cazadores y Azules. Y nada puede impedir que sean los holguineros quienes cierren el pelotón de clasificados.

Si Pinar del Río pierde uno de sus próximos compromisos, se acomodaría definitivamente en el séptimo piso. Llegados a este punto, emerge una ecuación estratégica bastante interesante. Descontando que los Cachorros se decantarían en su primera opción para reforzarse, entre los lanzadores Freddy Asiel Álvarez y Norge Luis Ruiz, quien le siga en la cola tendría la posibilidad de escoger al que, entre esos dos, quede disponible. Ya pueden imaginar la solidez de un cuerpo de serpentineros como el de los vueltabajeros, si se le suma alguno de estos ases.

De terminar finalmente sextos, y asumiendo que Freddy Asiel y Norge Luis ya tengan destino reservado, el alto mando pinareño pudiera optar por apuntalar su bullpen con el espirituano Ismel Jiménez, o si sucumbe ante la tentación de blindar sus praderas con algún hombre de poder como el también yayabero Frederich Cepeda o el santiaguero Alexei Bell. En fin, habrá variantes para escoger.

Sea cual sea la decisión, o incluso el final de la campaña, siempre habrá que reconocer la estirpe del béisbol vueltabajero, que para bien de nuestro pasatiempo nacional, acaba de escapar de las tinieblas. Impresionante ha sido su capacidad de recuperación tras el lamentable y polémico incidente del pasado 10 de diciembre en el estadio Latinoamericano, que parecía un tiro de gracia.

Desde entonces —y sin su timonel al frente— ganaron ocho de sus nueve partidos, gracias a una oportuna ofensiva y excelente labor de sus lanzadores, quienes trabajaron para un impresionante promedio de dos carreras permitidas por juego. Pero sobre todo, impulsados por el compromiso con su camiseta, con su historia, y la disposición de sobreponerse a una desafortunada decisión. Con Alfonso Urquiola al frente retornarán en enero al ruedo y desde ahora habrá que correr la voz. ¡El rey no ha muerto!

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