Tensa, como ya es costumbre

Se sabe que, fundamentalmente por la constante renovación del equipo, la participación cubana en las más recientes ediciones de la Liga ha sido un canto a la nostalgia

Autor:

Raiko Martín

Se sabe que, fundamentalmente por la constante renovación del equipo, la participación cubana en las más recientes ediciones de la Liga Mundial de voleibol ha sido —para llamarla de algún modo— un canto a la nostalgia. Esta noche (9:00 p.m. hora de Cuba) en la ciudad canadiense de Calgary, volverán nuestros voleibolistas a incursionar en una lid muy distinta a lo que fue en su génesis, pero igual de tensa en cuanto a pronósticos se refiere.

Como se está haciendo costumbre, el grupo dirigido por Rodolfo Sánchez llega con una fisonomía notablemente diferente a la que exhibió en la pasada edición del torneo. Ya no están los centrales David Fiel e Isbel Mesa y tampoco el pasador Leandro Macías —todos titulares y ahora fuera por solicitud propia. Además, el líbero Keibel Gutiérrez, luego de muchos años de entrega y liderazgo, ha decidido bajar el telón de su destacada trayectoria.

Reconvertido entonces, el elenco cubano asumirá dos duelos bastante complicados frente al similar canadiense, mucho más curtido y con individualidades destacables, arropado por su público y con el alivio añadido de no tener que detener las embestidas del atacador auxiliar Javier Jiménez, quien quedó en casa reservado para el estreno de la campaña en la Ciudad Deportiva de La Habana.

El matancero, recién llegado a casa tras coronarse con el PAOK en la liga griega, no obtuvo a tiempo su visado para entrar a Estados Unidos, hacia donde se dirigirá el equipo después de los choques de este fin de semana que animarán, junto a mexicanos, boricuas y anfitriones, el torneo Final Four que otorga al ganador el derecho a participar en la Copa del Mundo.

Visto esto, las certezas sobre un buen resultado se resienten mucho más. La conducción del ataque estará en manos del joven Ricardo Calvo, talentoso pero inexperto, de ahí que el signo de interrogación tenga mayores dimensiones. Los centrales deben ser Liván Osoria y Félix Chapman, los auxiliares Osmany Uriarte y Lázaro Fundora, y Yonder García completaría la formación en la función de líbero.

Al grupo lo lastra la ausencia de roce competitivo, pues no ha celebrado partidos de nivel en lo que va de año. Sin embargo, el hecho de permanecer concentrados en la preparación le aporta cierta ventaja frente a rivales que han tenido muy poco tiempo para reunir y ajustar a sus jugadores dispersos por varias ligas del mundo. ¿Sería eso suficiente para un buen arranque?

De cualquier forma, habrá que ver al equipo en competencia para tener una idea más exacta sobre sus posibilidades en el nivel intermedio de los tres que ahora dan forma al certamen. La exigencia será evidentemente superior a la encarada hace un año, cuando reinaron en el tercer escalón, pero aun con las sensibles pérdidas, se hace necesario subir la parada.

Concursar en este espacio no solo ofrece la posibilidad de llegar a la final del nivel, pues teóricamente da acceso también a la definición de las medallas. Pero para ello, habría que desbancar primero a canadienses, argentinos y búlgaros, una aspiración ahora mismo sin palpables fundamentos. Plantarles cara, ganarles algunos partidos, eso sería otra cosa.

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