El dardo endiablado y la niña maravilla

La cubana Yulenmis Aguilar impuso récord mundial juvenil (63.33 m) en el XVIII Campeonato Panamericano Juvenil de Edmonton, Canadá

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Cuando uno veía —diferido y en un televisor Caribe, como es mi caso— a María Caridad Colón soltar la jabalina, por un instante pensaba que hasta el próximo deshielo tendría Cuba a una mulatona soberbia, con muslotes desbordando una licra cortísima y brazotes a lo Félix Savón, capaz de sacar oro de una alcantarilla. Luego llegó esa tal Osleydis Menéndez y la premonición se hizo tan evidente como su grito ahogado en la dichosa palabra que no suelta el cubano en momentos de euforia. Pero hace buen tiempo que nadie de acá rompe una butaca mientras una aguja con adrenalina inyecta el cielo. Hasta el domingo, que todo cambió.

La culpa fue de Yulenmis Aguilar, una nena de 19 añitos cumplidos la víspera, que acaba de destrozar el récord mundial juvenil. La cota fue fijada en 63,86 metros y de este lado del Mar Caribe más de tres personas dijeron una palabrota bien justificada. El suceso aconteció en el XVIII Campeonato Panamericano Juvenil, certamen de tres días que acogió el Foote Field de Edmonton, Canadá.

En el mismo primer intento la muchachita quebró la firma de la ucraniana Vira Rebryk (63,01), patentada desde el 2008. Después ratificó que aquello no había sido una caricia de la suerte y clavó el dardo 63,33 metros campo adentro. Más de diez metros le sacó a la venezolana Estefany Chacón (53,73), medallista de plata. Un soberano abuso. Eloah Scramin (53,38), de Brasil, mereció el bronce.

El lanzamiento le hubiese bastado a la granmense para subir al trono de los Juegos Centroamericanos de Veracruz 2014 y de los recién concluidos Panamericanos de Toronto, en los que ocupó la cuarta (54,50) y sexta (57,87) posición, respectivamente. El deporte es así de veleidoso.

Por otra parte, los otros tres representantes del equipo cubano en el cierre del certamen universal consiguieron preseas de plata, para confirmar a nuestro país en el segundo lugar del medallero (con apenas 12 atletas), merced a cuatro metales dorados y seis plateados, solo por detrás de Estados Unidos (30 cetros).

Así, Luis Enrique Zayas igualó su mejor rendimiento en el salto de altura (2,16 metros) y cedió por más fallos cometidos ante el estadounidense Randall Cunningham, dueño del mismo registro.

En tanto, la triplista Liadagmis Povea (14,08) no pudo confirmar su favoritismo —única sobre 14 metros entre las inscritas— , pero luchó el título ante la «eléctrica» brasileña Nubia Aparecida Soares (14,16), quien nunca antes había rozado siquiera semejantes números.

Para concluir, Arlety Thaureaux también implantó marca personal (4.22,79 minutos) en los 1 500 metros planos. Hace dos años, en Medellín, Cuba descansó en el segundo escaño (ocho coronas) con un equipo de 16 atletas.

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