De la mitad para arriba

Las carencias actuales de la pelota doméstica dificultan un poco la selección de ocho elencos con cierta ventaja para sobrevivir al primer corte del campeonato

Autor:

Raiko Martín

Se dice que en el país de los ciegos el tuerto es rey, y el refrán bien pudiera aplicarse a la edición 55 de la Serie Nacional. Sobre todo a su fase clasificatoria, esa que dejará a la mitad de los equipos sin opciones de sentarse en el trono del béisbol cubano.

Si en versiones precedentes las fortalezas palpables de muchos hacía difícil elegir a los candidatos entre la multitud, las carencias actuales de la pelota doméstica dificultan un poco la selección de ocho elencos con cierta ventaja para sobrevivir al primer corte del campeonato.

Sin duda alguna, la salida de decenas de jugadores por las más diversas vías ha resentido el nivel de casi todas las novenas y lastrado sus posibilidades de éxito. Pero si antaño el fenómeno se focalizaba en pocos equipos, su expansión coloca, al menos en teoría, a muchos en igualdad de condiciones. Por obligación, y año tras año, se han visto necesitados de reconfigurar su semblante, y cada nueva campaña se convierte en un signo de interrogación.

Así las cosas, es un hecho que los equipos menos afectados por la notable sangría de jugadores —tanto mayores como juveniles— partan con alguna ventaja a la hora de los pronósticos. Claro, bajo la actual estructura, el tramo inicial de solo 45 juegos es lo más parecido a un sprint, y más allá de los nombres, la calibración de las piezas tiende a influir bastante en el desenlace. Algunas pruebas ya hemos tenido.

Con un solo ojo

Siendo fieles a lo antes expuesto, no pueden faltar en este grupo los vigentes monarcas del torneo. Si hay un equipo que ha mantenido estabilidad en su nómina, ese es el de Ciego de Ávila, que vuelve a tener en su puente de mando al cada vez más experimentado Roger Machado.

Hace unos años el espinazo de los Tigres se mantiene casi intacto y eso apuntala su candidatura. Ahora salen a defender el reino con un elenco consolidado y bien balanceado. En defensa, su línea central parece de lujo en los tiempos que corren. El crecimiento de Osvaldo Vázquez en la receptoría, la versatilidad de Raúl González, la seguridad de Yorbis Borroto y el regreso de Yorelvis Charles son más que garantías en el cuadro.

La presencia en las praderas de hombres como José Adolis García y Yoelvis Fiss puede complementarse con la irrupción de Luis Robert Moirán, uno de los jóvenes más talentosos de la actualidad.

Todos conforman un line up de varias tesituras, apto para apuntalar a un staff de lanzadores que combina experiencia y frescura. Si Vladimir García recupera su mejor tono, Yander Guevara mantiene sus anteriores prestaciones, y Yenier Cano continúa en ascenso, hombres como Osmar Carrero, Dachel Duquesne y Denis Castillo pueden ser un buen complemento.

La defensa de Frank Camilo será vital para guiar a los lanzadores de Industriales. Foto: Juan Moreno

Por la tradicional calidad que siempre ha presentado en sus rosters, es el equipo de Industriales uno de los que siempre parte con buenas opciones para completar las dos partes del torneo. Ahora bajo las órdenes de Javier Méndez se presenta con algunas dudas en el cuerpo de serpentineros, más por la inexperiencia de muchos de sus miembros, que por la calidad a demostrar. La salida de última hora del zurdo Pedro Durán resiente aún más las posibilidades del equipo, que tendrá que capitalizar sus fortalezas para garantizar el éxito.

Una de ellas es la presencia de hombres talentosos y curtidos como el estelar  Yulieski Gourriel, Alexander Mayeta y Rudy Reyes. El «rescate» de Jorge Enrique Alomá para tapar el hueco del campo corto y un exquisito comodín como Lourdes Yunielki Gourriel, los hace dueños de uno de los cuadros más sólidos del torneo, y con Frank Camilo Morejón detrás del plato las grietas se hacen casi imperceptibles.

En los jardines, el mayor del clan Gourriel y Styler Hernández deben ser referencia, y la experiencia de Carlos Tabares debe ser un plus importante.

Desde oriente, el candidato más fuerte vuelve a ser Granma, equipo que conserva su temible poder de fuego, aun cuando demore la incorporación de Alfredo Despaigne, su principal artillero. Hombres como Yordanis Samón, Guillermo Avilés, Lázaro Cedeño, Carlos Benítez y Urmani Guerra, pueden disimular sin muchos problemas la ausencia del slugger más notable de la actualidad y redondean una alineación con el privilegio de tener a Roel Santos como hombre proa.

Como la mayoría de los elencos, será el pitcheo su área más oscura para el primer tramo. Lázaro Blanco, ya más maduro, vuelve a ser el puntal más alto del staff, fortalecido un tanto con el regreso del zurdo Leandro Martínez, y los aportes que pudieran brindar Alberto Soto, Yanier González y el ahora cerrador Ciro Silvino Licea.

A pesar de sufrir un éxodo considerable, Matanzas se ha ganado el derecho a ser considerada entre los posibles sobrevivientes. Su dirección apostó por peinar el «mercado de descartes», principalmente para cubrir las lagunas de su bullpen, y si bien es cierto que las adquisiciones no llevan nombres estelares, jugadores como William Luis y Yandrys Canto, bien administrados, pueden elevar el nivel de cualquier equipo.

El zurdo Yoanni Yera y el diestro Jonder Martínez parten como estandartes de una rotación pendiente del resurgir del guantanamero Alexander Rodríguez, quien sembró dudas a su paso por la capital. Los «legionarios» Ramón Licor, Adrián Sosa, Yosvani    Pérez y Yoandry Ruiz complementan el      grupo, que sufrió, casi en la arrancada, la salida de Félix Fuentes.

También es esperada le recomposición de Villa Clara, que sorprendió quedándose al margen hace un año. Ahora bajo el mando de Vladimir Hernández le urge tener un buen arranque para evitar las tensiones al cierre. Nómina tiene para ello, pues La Rosa, Yeniet Pérez, Andy Sarduy y el incombustible Ariel Borrero forman un cuadro que aporta tranquilidad, al que se suma el «importado» Marcos Luis Fonseca. Los buenos desempeños de Lázaro Ramírez y el rescatado Norel González en la categoría sub-23, más la experiencia de Andy Zamora y las potencialidades de Leandro Turiño, refuerzan desde los jardines las opciones naranja.

Si Freddy Asiel Álvarez aporta lo que de él se espera, lanzadores como Alaín Sánchez, Yasmani Hernández Rojas o el jovencito Ronny Valdés están llamados a respaldarlo durante todo el trayecto.

También por lo demostrado, sobre todo en la pasada temporada, el equipo de la Isla de la Juventud tiene espacio en el pelotón de vanguardia. La gran interrogante es si los discípulos de José Luis Rodríguez Pantoja sabrán lidiar con la presión que significa jugar como vigentes subcampeones, y no como el elenco sin nada que perder que antes eran.

Salvo las salidas del receptor y torpedero titular, dependen casi de los mismos jugadores para volver a ser prácticamente invencibles en sus predios de Nueva Gerona, y su clave estará en mezclar con tino la sabiduría y experiencia de hombres como el eterno Michel Enríquez y Luis Felipe Rivera, con el hambre de éxito de otros más jóvenes y con un mundo por delante.

Año tras año, Las Tunas agrupa nombres llamativos en su nómina, pero que, sumados luego, no logran cuajar una buena actuación. Ahora repiten la dosis, mejorada por las inclusiones de los guantanameros Vismay Santos y Yoennis Southerán, quienes pueden hacer la diferencia con su defensa y ofensiva. Ellos se suman a Yosvani Alarcón, Danel Castro, Andrés Quiala y Jorge Yhonson, para conformar un equipo bastante competitivo. Como otros, su suerte dependerá en gran medida de las faenas monticulares, sobre todo de tres hombres como Yoalkis Cruz, Ubisney Bermúdez y Yudier Rodríguez. Bien pudiera ser esta una campaña diferente.

Para la última plaza me sobran candidatos bastante parejos, pero a riesgo de equivocarme —como en cada aventura de este tipo— me inclino por Pinar del Río, a pesar de sus enormes dudas alrededor del segundo cojín, de la amplia renovación en sus filas, de la nueva dirección, y de algunos otros inconvenientes. Sin embargo, los vueltabajeros han demostrado que saben nadar contra la corriente, y con lanzadores como Yosvani Torres, Erlys Casanova, Vladimir Baños y Liván Moinelo, pueden plantar cara.

Lo mismo pudiera decir un Santiago de Cuba sostenido desde la lomita por Alberto Bicet, Danny Betancourt, Ulfrido García o Ediasbert Valentín, pero también con varias incógnitas por despejar. Sería entonces como dar palos a ciegas en un béisbol que lucha contra viento y marea para no caer en las penumbras.

Después de esto, ustedes tienen la palabra.

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