Intolerantes al picante

Una vez más, desde su retorno a la Serie del Caribe, el béisbol cubano se quedó sin celebrar durante el estreno en el torneo

Autor:

Raiko Martín

SANTO DOMINGO.— Tres zarpazos fueron pocos para la felicidad y una vez más, desde su retorno a la Serie del Caribe, el béisbol cubano se quedó sin celebrar durante el estreno en el torneo. Fueron notables los deseos de los Tigres de Ciego de Ávila para hacer de los Venados de Mazatlán su primera presa, pero el staff de tiradores hizo aguas frente a bateadores curtidos. Por tercera ocasión consecutiva, el representante de México nos pone a nadar a contracorriente.

El sólido arranque del derecho Vladimir García disparó las expectativas, pero otra vez el descontrol le metió en problemas que no pudo superar. El pelotazo a Hankerd abriendo el segundo capítulo activó las alarmas. Luego, el metrallazo de Yunieski Betancourt, el boleto a Quieroz y el doblete del enmascarado Sebastián Valle —empujó cinco durante la tarde-noche— abrieron el tajo.

A partir de entonces, fueron cinco entradas a puro ritmo de mariachi, melodía que bajaba desde el graderío derecho, donde la fanaticada azteca disfrutaba el embiste de los suyos. El deja vu de los dos estrenos anteriores sobrevolaba el mítico estadio Quisqueya —ahora también Juan Marichal—, más cuando el diestro Eddie Gamboa, la elección del alto mando mazatleco, dominaba desde el violento metrallazo de Stayler Hernández sobre el primer lanzamiento del juego.

Entonces, uno tras otro desfilaron los bateadores cubanos, algunos demasiado agresivos sobre disparos fuera de zona. El coctel de bolas de nudillo con rectas cortantes fue embriagador hasta que Yulieski Gurriel, con dos outs en la pizarra, despachó una pelota hasta la barda del jardín derecho.

Sin embargo, la emboscada montada con los imparables sucesivos de Ariel Borrero, José Adolis García, Yorbis Borroto y Lourdes Gurriel, se quedó corta después del ponche del emergente Yoelvis Fiss, con el empate sembrado en las almohadillas.

Además de la encomiable faena de Gamboa, la responsabilidad del éxito quedó repartida entre el bullpen de los astados, que hizo los deberes con rigurosa profesionalidad. Fue esa la gran brecha entre ambos bandos, porque casi todos los rescatistas cubanos salieron mal parados del trance: Yera permitió dos anotaciones más, una de ellas por el cuadrangular de Hankerd; Yaifredo Domínguez dejó el rancho ardiendo en el inning seis y a su cuenta fue la sexta carrera con sabor a chile; Miguel Lahera fue castigado con los dobletes de Betancourt y Valle, que redondearon el marcador final. Solo Yander Guevara, cuando ya la herida era mortal, logró colgarles a los Venados su tercer cero de la noche.

Si algo satisfizo de la actuación cubana fue el volumen de ataque, con Yorbis Borroto (dos hits en tres turnos) y Yulieski (5-2) como referencias. La gran paradoja estuvo en que pocos de los 11 hits conectados aparecieron en el instante preciso, y la mayoría de ellos emergieron con los innings a punto de mate. «Esto nos llevará a valorar algunos cambios en la próxima alineación. Es un torneo corto y no se puede esperar a que algún jugador se ponga bien», adelantó Roger Machado, director de los Tigres, en el posterior encuentro con los medios de prensa.

El timonel avileño explicó que la mayor sorpresa no había sido el dominio del pitcheo rival. «Conocíamos la calidad de quienes íbamos a enfrentar. Sí nos sorprendió su despliegue ofensivo a partir de la desacertada actuación de nuestros pítchers. Dimos cinco boletos, de ellos uno intencional y un pelotazo. Eso no lo esperábamos”, comentó antes de responder que para la apertura de hoy contra los boricuas Cangrejeros de Santurce deberá decidir entre el zurdo Wilber Pérez y el derecho Vladimir Baños. «Creo que esta no es la imagen de este equipo, que tiene para más, y todos esperamos hacerlo mucho mejor en la próxima presentación», sentenció.

Por su parte, Juan José Pacho ponderó el destape ofensivo de sus pupilos, y destacó el bateo de Valle, crucial para empujar las carreras necesarias para el triunfo.

Sobre la elección de Gamboa para abrir frente a Cuba a partir de la escasez de lanzadores de bola de nudillo en los torneos cubanos, el manager explicó que fue uno de los elementos valorados, pero también la efectividad de su recta cortada y el cambio de velocidad.

Con este desenlace, el margen de error se reduce considerablemente para la representación cubana, necesitada de equilibrar su balance a toda costa para evitar la eliminación. Mientras, los Venados casi aseguraron su presencia en el cruce semifinal, gracias a su invicto en par de presentaciones.

Al cierre, los Tigres de Aragua de Venezuela dejaron al campo por 8-7, en el décimo capítulo, a los dominicanos Leones del Escogido, y de esa forma lograron su segunda victoria del evento.

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