Un central en tiempo muerto

Mientras que los equipos de Matanzas y Granma descansan en Bayamo —el reglamento les obliga después de recorrer más de 600 kilómetros desde la Atenas de Cuba— las novenas de Villa Clara y Ciego de Ávila desenfundan esta noche sus armas en Santa Clara para protagonizar un duelo que marcará, según su desenlace, los destinos de ese cruce semifinal

Autor:

Raiko Martín

Mientras que los equipos de Matanzas y Granma descansan en Bayamo —el reglamento les obliga después de recorrer más de 600 kilómetros desde la Atenas de Cuba— las novenas de Villa Clara y Ciego de Ávila desenfundan esta noche sus armas en Santa Clara para protagonizar un duelo que marcará, según su desenlace, los destinos de ese cruce semifinal.

En un principio, nadie pensó que el pulso llegaría al centro de la Isla tan desequilibrado, pues la distancia entre uno y otro bando no ha sido vista en los dos desafíos ganados por los Tigres en sus predios.

Primero, porque la tropa Naranja contaba para esos partidos con Freddy Asiel Álvarez y Yosvani Torres, dos de los mejores serpentineros del país en la actualidad, y era escasamente probable que ambos fallaran en la misión de protagonizar aperturas de calidad. Y también porque en la nómina el estratega Vladimir Hernández contaba con la pólvora suficiente para atacar a cualquier staff de pitcheo que se le pusiese enfrente.

Sin embargo, casi todo le ha fallado. Además de los abridores, la segunda línea de tiradores no ha sido efectiva, el bateo con corredores en posición anotadora fue hasta ahora pésimo (solo nueve impulsados de los 34 disponibles) y las lagunas defensivas han ido más allá de las tres pifias registradas.

Sin dudas, el mánager de los Azucareros necesita dar un golpe de timón para poner a moler toda su maquinaria. A Norel González, pieza clave durante la campaña, le ha quedado inmenso tanto el tercer turno en la alineación, como la ubicación en el jardín izquierdo, mas la obligación de utilizar al refuerzo espirituano Frederich Cepeda solo como designado compromete las alternativas del alto mando Naranja. Sin prescindir de Alexander Malleta en la inicial —cosa lógica—, apenas le queda como posible movimiento quitarle responsabilidad a Norel, quien pudiera «descompresionar» en otro turno al bate.

Pero más que todo, a la nave villaclareña le urge que Alain Sánchez, quien ya fue anunciado para encargarse de los primeros lanzamientos, logre contener a una ofensiva que ha promediado casi nueve carreras por juego, pegado como promedio una docena de imparables, entre ellos siete extrabases.

Quizá, la reacción en los finales del partido del jueves puede funcionarles como bálsamo para las heridas, al menos en el plano sicológico.

En la otra cara de la moneda están Roger Machado y su manada, pues ganando al menos uno de los tres encuentros que sostendrán ahora en la carretera, regresan a casa con ventaja y buenas oportunidades de rematar la faena. Sin embargo, la confianza en estos trances nunca ha sido lo más recomendable.

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