¡Alazanes al trono!

El equipo de Granma destronó a Ciego de Ávila con una barrida en cuatro partidos para adueñarse del trono y representar a Cuba en la venidera Serie del Caribe

Autor:

Raiko Martín

BAYAMO, Granma.- Escoba en mano, los Alazanes barrieron los restos de los Tigres avileños que quedaban en el trono. Al filo de las 5:25 de la tarde dominical, ante miles que repletaron el estadio Mártires de Barbados de esta ciudad y otros tantos que no encontraron cabida en el recinto, la tropa de Carlos Martí entró definitivamente en la historia. Con su inédita consagración se convirtieron en el campeón número 18 en Series Nacionales, y lo hicieron rompiendo todos los pronósticos que les daban como el rey más improbable de la campaña.

Salvo contadas excepciones, los duelos del curso entre Tigres y Alazanes fueron épicas batallas cuerpo a cuerpo. Pero si los avileños habían sacado ventaja durante el calendario regular con cinco éxitos por una carrera, la historia cambió en esta final, en la que los granmenses, con el desenlace final, consiguieron tres de sus triunfos por la misma diferencia.

Con el apremio de saberse sin margen de error, el alto mando visitante salió a buscar bien temprano la carrera que le permitiera tomar la iniciativa.

Los toques de sacrificio de Yorbis Borroto y de Raúl González en el tercer capítulo dieron fe de ello, pero la conservadora estrategia se diluyó ante la imposibilidad marcada de conectar el batazo oportuno.

No fue hasta la cuarta entrada que los hasta entonces vigentes monarcas pudieron cumplir su objetivo frente a los envíos de Leandro Martínez, la carta que se jugó Martí para la última estocada. Par de boletos del zurdo local y un imparable de Osvaldo Vázquez pusieron a funcionar el pizarrón y la segunda cayó gracias a un elevado de sacrificio de Raúl Valdés, una de las variaciones introducidas por Roger Machado para buscar la reacción de sus pupilos.

Pero la tranquilidad duró muy poco en la cueva avileña, porque los Alazanes, sin conectar un hit, minimizaron la desventaja. Las imprecisiones del refuerzo vueltabajero Erlis Casanova llenaron las almohadillas con tres boletos –y balk intercalado- antes de dejarle el puesto a José Ángel García. El mejor relevista de la campaña tampoco arrancó con buen pie, y otro boleto propició la primera anotación granmense.

Fatal para la visita fue la pifia sobre rolata de Guillermo Avilés que cometió el jovencito Eliecer Griñán, quien había entrado a defender la inicial en ese mismo séptimo inning. Acto seguido, el sacrificio de Frank Camilo Morejón avanzó al corredor, un lanzamiento escapado de José Ángel lo llevó hacia la antesala, y de empujarla con un imparable se encargó el casi niño Yoelkis Céspedes, uno que atesorará esta conexión, junto al jonrón con bases llenas que conectó en Matanzas, como las más importantes de su corta trayectoria.

Con el pulso en equilibrio, ambos bandos se lanzaron con todo. El estratega granmenses no dudo en acudir a los servicios de Miguel Lahera para contener cualquier conato, y sus pupilos, otra vez sin rayar el casillero de hits, dieron el tiro de gracia en el octavo rollo. Tres bases por bolas —alguna cuestionable, como las protestas que provocaron las expulsiones en el bando avileño—, otro wild pitch del apagafuegos artemiseño congestionaron el tráfico, y Avilés con su elevado de sacrificio a la pradera izquierda frente al relevista Dachel Duquesne, sentenciaron el match.

Lahera, arrastrando las molestias en una de sus piernas, se encargó de completar el asalto al trono. Cuando Yunior Paumier atrapó el elevado al cuadro para el último out del juego, un mar de pueblo se apoderó del diamante para celebrar con júbilo desbordado la historia actuación. Y por lo anunciado, los festejos se extenderán por varios días.

En medio de tanto jolgorio fue difícil palpar las emociones de los protagonistas, pero alcanzamos a escuchar a Alfredo Despaigne, líder indiscutible de este grupo, que nada ha sido más importante en su carrera deportiva que este triunfo con su equipo de siempre. «Ni récord de jonrones, ni nada. No es comparable con lo que hemos hecho y me siento muy feliz y agradecido con todos los muchachos, con el cuerpo de dirección. Ha sido un esfuerzo de todos para regalarle a este pueblo un triunfo que merecía desde hace mucho tiempo», declaró el slugger.

Visiblemente emocionado, Carlos Martí también agradeció a muchas personas que han tenido que ver con este resultado, entre ellos «a los familiares de todos los jugadores, tanto los de la provincia como los de los refuerzos, porque gracias a ellos los muchachos pudieron hacer lo que hicieron. También a esta afición que siempre nos apoyó, y que ahora disfrutará con este regalo que le hemos hecho, y del que siempre estaremos orgullosos».

Después de las inevitables celebraciones, el experimentado mentor tendrá la tarea de preparar al grupo que nos representará en la venidera Serie del Caribe, que a partir del primer día de febrero se celebrará en la ciudad mexicana de Culiacán. Y quizá allí vuelva a escribir otra exitosa página de su extensa trayectoria.

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