Sin sueño, pero entrenando fuerte

El pitcher cubano Noelvis Entenza habló a Juventud Rebelde sobre los resultados de Cuba en los partidos de preparación

Autor:

Norland Rosendo

A las dos de la madrugada en Seúl, Corea del Sur (12 del mediodía en Cuba), el pitcher cubano Noelvis Entenza está cansado, pero no tiene sueño. El día antes hizo un viaje muy agotador desde Taipéi de China y unas horas después lanzó en el primer duelo de confrontación frente al equipo anfitrión. A esa hora, lo encontré en el chat de Facebook.

—Los seguidores de la pelota en Cuba están preocupados por los resultados en los partidos de preparación.

—No es fácil como creen los aficionados, pero estos topes son cruciales para nuestras aspiraciones; todo marcha según lo previsto, estos son juegos para ajustarnos, adaptarnos.

«Te pongo un ejemplo, en Cuba lanzamos con bolas sin brillo y aquí en muchas ocasiones no se lo quitan y el frío hace que la bola resbale en las manos».

—Casi no tuvieron tiempo para descansar antes del primer juego, que perdieron 6-1.

—Imagínate que salimos del hotel en Taiwán a la una de la tarde y llegamos a Seúl a las 8:00 de la mañana del día siguiente y a las 2:00 de la tarde fue el juego.

—¿Y cómo está el ánimo del equipo?

—Estamos motivados y sin presión, eso es muy bueno; cubanos al fin sabremos sobreponernos a los obstáculos. Lo más importante es que nosotros, los pitchers, aguantemos el frío. Ayer (sábado en Corea del Sur) la temperatura era de un grado Celsius.

—Tus salidas en los partidos de la gira no han sido muy efectivas, ¿a qué atribuyes ese resultado?

—Bueno, la primera vez estaba sin fuerzas, no dormía bien y tenía problemas con la alimentación, he bajado mucho de peso. Estoy haciendo trabajo de potencia y coordinación, pero estaré bien a la hora cero.

—Tienes un reto grande en el staff del equipo…

—He luchado muchos años para estar en la selección nacional, así que ni la deficiente alimentación, ni el frío, ni los mismísimos chinos, me van a parar.

Ha pasado casi media hora, y soy yo quien le pide que descanse, que intente dormir. En un rato volverá al terreno, al gimnasio. Y dentro de unos días, en el Tokio Dome, de Japón, tendrá una gran misión: apuntalar a los abridores cubanos en el IV Clásico Mundial de Béisbol.

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