¿Machete o catana?

Sin todas sus estrellas, Japón no deja de ser el favorito para liderar el grupo B en el IV Clásico Mundial de Béisbol

Autor:

Norland Rosendo

Sin todas sus estrellas, Japón no deja de ser el favorito para liderar el grupo B en el IV Clásico Mundial de Béisbol. Solo un jugador de Grandes Ligas, el jardinero de los Astros de Houston, Norichika Aoki, milita en la formación de los campeones de las dos primeras ediciones del torneo, pero la liga profesional nipona es considerada como la segunda de más jerarquía en el mundo.

En todos los pronósticos publicados hasta ahora, nadie deja fuera a los samuráis de la segunda fase. Y muy pocos ponen en duda que viajen a la ciudad estadounidense de Los Ángeles, sede de la semifinal y final del certamen.

No estarán los jerarcas Kenta Maeda (Los Ángeles Dodgers), Yu Darvisch (Rangers de Texas), Mashiro Tanaka (Yankees de Nueva York), Ishiro Suzuki (Marlins de Miami), ni el talentoso Shohei Otani, una de las grandes revelaciones de la pelota japonesa, quien todavía no ha dado el salto a la Gran Carpa.

Se auguraba que Otani iba a ser el abridor frente a Cuba, pero una lesión lo alejó del terreno y el muchacho de 22 años, con cuatro temporadas como parte del actual campeón de la liga profesional japonesa, el equipo Nippon Ham Fighters, no podrá exhibir en el Clásico sus dotes desde el box y con el bate en la mano, pues en ambas funciones lo hace muy bien.

Aún no se ha dicho públicamente cuál será el pitcher abridor de la jornada inaugural frente a la escuadra de Carlos Martí. Debe ser, sin dudas, uno de los dos mejores exponentes del staff: Tomoyuki Sugano o Takahiro Norimoto. Hay rumores, incluso, de que sea otro.

Sea quien sea, con la reglamentación de la cantidad de envíos por serpentinero (65 en la primera ronda), no debe pasar del quinto capítulo. Eso para el director Hiroki Kokubo no significa un dolor de cabeza, dispone de un cuerpo de relevistas con un amplio repertorio, gran velocidad en los pitcheos, excelente colocación de los lanzamientos y un pensamiento táctico enriquecido con la información de los estudios de contrarios que han realizado los expertos japoneses.

Como siempre, los anfitriones del grupo B cuentan con una defensa hermética y su ofensiva, de acuerdo con análisis estadísticos, está preparada para desplegar un vasto arsenal de variantes tácticas que contribuyan a optimizar el ataque y concretar las carreras.

Curiosamente, sobre todo para aquellos que han sugerido emplear un lanzador zurdo frente a ellos, los numeritos colectivos en la pasada temporada indican que suelen conectarle mejor a los del brazo «equivocado» que a los derechos.

Mi criterio: Cuba puede ofrecerle resistencia. También ganarle. Depende, entre otros factores, de la mentalidad con la que salgan a la grama. En un campeonato tan breve no se debe desaprovechar ninguna oportunidad de victoria. Sugiero, incluso, arriesgar, «leer el librito y hacerle, de acuerdo con el contexto, adaptaciones inteligentes».

Veamos un poquito de historia. Cuba tiene balance negativo en clásicos solamente en los enfrentamientos frente a Holanda (un triunfo y dos reveses) y ante Japón (1-3). Contra este último equipo cayó en la final de 2006, con pizarra de diez carreras por seis, a pesar de que los criollos batearon un hit más (11-10), incluidos bambinazos de Eduardo Paret y Frederich Cepeda.

El mismo ganador de aquel duelo, Daisuke Matsuzaka (Jugador Más Valioso en los dos primeros clásicos), repitió el éxito la próxima vez que se vieron las caras ambos elencos, en la segunda fase de la justa de 2009, cuando los japoneses se impusieron por lechada de 6-0. En esa misma ronda se volvieron a enfrentar y otra vez los pitchers asiáticos se dieron banquete colgando ceros en la pizarra, que cerró con score de 5-0 a favor de Hisashi Iwakuma.

Para los que gustan de las curiosidades esos tres juegos se celebraron en América (Estados Unidos y México). En 2013, ambos elencos efectuaron su cuarto partido en este tipo de torneo, tuvo por sede a Japón, y allí los nuestros salieron airosos, por 6-3, con el zurdo Wilber Pérez como protagonista desde el montículo. Acá ganan ellos, allá nosotros. ¿Se repetirá la historia ahora?

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