Robelis Despaigne: «Mi hija me trajo calma»

El próximo 28 de junio Robelis Despaigne competirá por cuarta ocasión en un Campeonato Mundial

Autor:

Julieta García Ríos

Sus combates cobran espectacularidad por la velocidad y fluidez con que lanza combinaciones de dos y tres patadas.

En el tapiz no solo lo distingue la explosividad y garra en el combate, sino su nobleza, esa que mereció los aplausos del público, cuando en la pelea por el oro en los Juegos Centroamericanos de Veracruz 2014 no deslució la imagen del tico Kris Moit. Le llevaba amplia ventaja y se veía muy superior a él, pero quiso que aquel joven llegara  al final de combate de pie, «como merece un buen competidor».

Su nombre es Robelis Despaigne Sauquet, considerado en la actualidad el taekwondista cubano más estable. Luego de que ganara el título de campeón mundial universitario en 2010, ha sido medallista en todas las competencias internacionales en que se ha presentado.

En su palmarés se destacan el tercer lugar de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y las medallas de bronce alcanzadas en los campeonatos mundiales de Puebla 2013 y Chelyabinsk 2015.

El próximo día 28 incursionará por cuarta vez en citas mundiales, en esta ocasión acompañado de siete cubanos más.

Poco antes de partir a Muju, Corea del Sur, Juventud Rebelde conversó con el espigado atleta. En voz baja, de manera pausada y sin gesticular, Robelis (9 de agosto de 1988) comentó sus experiencias en encuentros mundialistas. Habló del duro cuatrienio dejado atrás y de lo bonito de sentirse apoyado por sus entrenadores y de ser padre, una experiencia que le ha traído calma.

—La edición 19 del Mundial de Taekwondo fue tu debut internacional, ¿cómo la recuerdas?

—En Copenhague fue la primera vez que se utilizó el peto electrónico en competencias oficiales. Aquel era un peto muy duro. Para nosotros era muy difícil marcarle al contrario, porque no lo habíamos usado antes. Nos faltó conocer a qué nos enfrentábamos: desconocíamos el sistema electrónico y también a nuestros rivales. La táctica nos «mató». Entonces se empezaba a ver los bloqueos con las piernas y técnicas como la ap chagui, que era más efectiva al peto. Nosotros resolvimos pateando más a la cabeza.

«Esa vez quedé en quinto lugar y estaba contento con el resultado. La plata de Taimí Castellanos (67 kg) fue la única medalla de la delegación cubana».

—En 2013 llegabas con la medalla de bronce conquistada en los Juegos Olímpicos de Londres 2012…

—Cierto, pero este me fue más difícil que el primero. Los cuatro años que pasaron fueron duros para mí. Me marcó mucho el cambio de entrenador. Aun así logré alcanzar bronce. En semifinales me tocó pelear con el iraní Sajjad Mardani. Yo tenía ventaja de cuatro, pero me empató y perdí en punto de oro.

—Sucedió igual en 2015...

—Sí, perdí también en punto de oro y por golpe de puño. En este se estrenó el cabecero electrónico y por primera vez la discusión de medallas se realizó al día siguiente de la clasificatoria. Y no me adapté. En eliminatoria me sentí mucho mejor y pensé que amanecería igual para semifinales. Pero no sucedió así, me sentía raro, flojo, no era yo. Me faltaba la dureza que me caracteriza, aunque en el segundo asalto logré irme arriba por cuatro puntos. Llegué cansado al round final y el uzbeco Dmitriy Shokin me empató con solo golpes de puño. En punto de oro, dio el quinto y decisivo.

—¿Crees que has alcanzado la madurez deportiva?

—Pienso que sí, me doy cuenta de las cosas más rápido, soy más flexible de pensamiento.

—Ahora, ¿cómo vas a Muju?

—Me siento muy apoyado por la dirección de entrenadores, tengo más experiencia. Vamos a ver si sale un buen resultado y no me sorprende más nada (sonríe).

Una parada necesaria

Desde hace años Robelis y la karateca Yoandra Moreno, medallista de bronce en Guadalajara 2011, forman una pareja. El pasado año nació su niña: Yoana. «Ser papá es una experiencia muy bonita. Yoana tiene un año y cinco meses, y me ha traído calma. Hasta en el entrenamiento me siento más sereno», dice el también titular de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

—Un bebé exige tiempo y cuidado, y un deportista, además de su consagración al entrenamiento, debe descansar. ¿Cómo consigues el equilibrio?

—Yoandra y yo nos complementamos bien. En las noches atiendo a la niña hasta que se duerme, y ella es quien madruga si se levanta temprano.

En Muju, Robelis tendrá oportunidad de pegar con toda su potencia. No existe en la preselección cubana otro atleta de su división. Y él (2,02 metros de estatura y más de 87 kilogramos) entrena contenido, pues teme dañar a sus compañeros.

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