Si no clasificamos, sería un total fracaso

Matanzas debutará este domingo contra Mayabeque y viene con el propósito y la mentalidad de clasificar

Autor:

Javier Rodríguez Perera

Matanzas.— Ariel Martínez Marrero es una especie de Dios en su barrio. Cada uno de sus vecinos explotan de alegría cuando el joven pelotero de 21 años y 1.90 metros de estatura aparece en la televisión decidiendo un juego o burlando la cerca de algún estadio cubano. Su último cumpleaños estuvo acompañado horas después de la agradable noticia de que era uno de los tres receptores escogidos para integrar la selección nacional a la pasada Liga Can-Am y al tope contra una escuadra universitaria estadounidense en ese país.

«Representó mucho para mi incipiente carrera con el equipo Cuba, cumplí la meta de llevar mi juego a otras fronteras. No obstante, no estoy ni remotamente satisfecho con mi desempeño en esos dos torneos, ni con el de mi equipo, pero sí estoy convencido de que esa experiencia de un mes por Norteamérica me hizo mejor pelotero, conocí un béisbol muy competitivo y profesional», afirma el receptor, quien está llamado a ser uno de los pilares ofensivos del conjunto yumurino para la 57ma. Serie Nacional.

Sobre los entrenamientos realizados para ese evento, en el que Matanzas debutará este domingo contra Mayabeque, el espigado jugador declaró que la preparación ha sido bastante similar a la de años anteriores, ahora con nuevas ideas, pues el director Víctor Figueroa antes era el preparador físico. «Queremos mantenernos como un equipo ganador, ese propósito está en la mentalidad de cada miembro del conjunto, si no clasificamos a la segunda ronda, creo que sería un total fracaso, porque equipo tenemos para eso».

Ariel recuerda sus inicios en la pelota con total claridad y cómo ocurrió su llegada a la receptoría. «Cuando era un niño, para cualquier lugar que iba, se jugaba pelota y en esa época inauguraron el Beisbolito del Viaducto, lugar que se convirtió en mi primera casa de entrenamientos, cuando mis padres me inscribieron allí. Jugué las dos primeras categorías como antesalista e inicialista, hasta que un día el equipo se quedó sin receptor, y por mis condiciones asumí esa función, teniendo como referente a Ariel Pestano.

«Soy del criterio de que la mayoría de los receptores de mi generación querían ser como Pestano, porque era el regular en la selección nacional, era un jugador que su presencia la hacía sentir dentro de los terrenos, muchas veces fue líder en Villa Clara y en el equipo Cuba, gozaba de un estilo propio y era un maestro en su posición».

—Estuviste en varias preselecciones nacionales en las categorías escolares, sin embargo, en solo una ocasión lograste conformar la selección cubana.

—Fue en mi último año juvenil, pero reconozco que existían varios catchers de calidad que coincidieron conmigo. Además, el factor suerte no estuvo de mi lado, porque en algunos años mis números fueron destacados, pero, casualmente, Cuba no intervino en eventos internacionales.

«Pero te digo que ese elenco juvenil que conformé en 2014 al Campeonato Panamericano de México me llenó de orgullo, era mi primera vez luciendo las cuatro letras de mi país.  Abrí como regular y en mi primer turno al bate conecté indiscutible contra Ecuador, clasificamos para el certamen universal y el partido de la final no se pudo concluir a causa de un huracán que se avecinaba. Ganaba Estados Unidos 1-0».

—¿Pensaste que tan pronto serías el receptor titular de los Cocodrilos?

—Cuando llegué al equipo de Matanzas en la Serie Nacional existían tres receptores, yo era la cuarta figura. Desde chiquito he sido un jugador que me ha gustado aportar a mi equipo y supe que las oportunidades que me fueran dando las tenía que aprovechar, y poco a poco fui ganándome la confianza de Víctor Mesa, me daba el chance a menudo de abrir partidos, hasta que crucé las puertas de la titularidad.

«Los mejores momentos que he tenido con los Cocodrilos son cuando los aficionados me reconocen en cualquier lugar y me ven como un hombre clave en las aspiraciones de triunfo de mi equipo. Por otra parte, cada derrota que hemos sufrido en la postemporada ha sido bien dolorosa para mí, ver caer a mi elenco en casa cuando llega con el cartel de favorito es algo que no deseo vivir más».

—¿En tu opinión qué factores han repercutido en que Matanzas no haya dado el golpe dorado en las temporadas que tú has vivido con el equipo?

—Creo que la ansiedad nos ha golpeado bien duro cuando llega el momento clave, el anhelo de querer ganar a cualquier precio nos ha afectado mucho a la hora de tomar decisiones acertadas dentro del terreno. Ver un estadio como el Victoria de Girón lleno y pidiendo el triunfo nos ha presionado, para esta Serie debemos solucionar ese problema.

—¿Cuáles fueron los principales métodos que aplicó Víctor Mesa para conducir a Matanzas a seis podios?

—De él aprendí a ser disciplinado, fue lo primero que  impuso aquí, el respeto de los alumnos hacia los entrenadores. La frase de nunca darse por vencido la impregnó desde el primer día, y gracias a esa combatividad se ganaron muchos partidos con el marcador adverso.  Su filosofía es que las horas que dure un juego hay que mantener la mente centrada exclusivamente en función del partido. Ante todo nos enseñó a pensar y eso se mantendrá en este nuevo ciclo que tendrá Matanzas.

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