Víctor ¿Figueroa o Sotomayor?

Con una vastísima labor como preparador físico en Villa Clara, Matanzas y la selección nacional, Víctor Figueroa vive su primera experiencia como timonel

Autor:

Norland Rosendo

Cuando Víctor Mesa dijo que se iba definitivamente de Matanzas la gente pensó: y ahora, ¿quién dirige el equipo? Para que el cambio no fuera tan brusco, le dieron el mando de los Cocodrilos a alguien que estuvo cerquita de VM32 durante varias temporadas y que tiene hasta su mismo nombre. Solo había que sustituir los apellidos, aunque el relevo quiere cambiarse el que heredó de la familia.

Con una vastísima labor como preparador físico en Villa Clara, Matanzas y la selección nacional, Víctor Figueroa vive su primera experiencia como timonel.

—Supongo que haya meditado mucho para aceptar la propuesta de dirigir a los Cocodrilos…

—He dedicado toda una vida a preparar equipos, no pensé que fuera a ser director alguna vez en este nivel de béisbol, no era mi intención, estaba adaptado a mi función; pero sí, es un reto muy grande.

—¿Qué sello quiere impregnarle a este conjunto?

—El sello de la preparación, de jugar buena pelota, de que hay que estar bien físicamente, hacer carreras, trabajar en familia; el sello de la unidad, para darle un buen béisbol al pueblo, y que Matanzas no pase al olvido.

—¿Cómo valora este campeonato?

—Está bastante reñido, muy parejo, solo Pinar del Río se ha separado un poco y Las Tunas empezó muy bien también. Esta es una Serie en la que hay que trabajar con perspicacia e inteligencia, porque al final de la primera etapa varios equipos estarán pegados por los boletos.

—Y el propósito de Matanzas, ¿cuál es?

—Queremos estar entre los cuatro primeros, si no, incluirnos en la serie de comodines y logar en ese play off un cupo para el segundo tramo de la competencia.

—¿Con qué armas cuenta para buscar un buen resultado en esta temporada?

—Nuestra fortaleza es la ofensiva, tenemos hombres de velocidad y de fuerza, a los que debemos sacarles más provecho, y en el pitcheo disponemos de dos puntales, Jonder (Martínez) y (Yoanni) Yera; Ramón Licor no ha podido aportar, pero se va incorporando poco a poco.

«Sobre las jugadas tácticas, aplicamos el juego chiquito cuando es oportuno; si hay que tocar lo hacemos y si no, no».

—Al respecto, hay una tendencia en el mundo, y sobre todo en las Grandes Ligas, a tocar menos…

—Y nosotros estamos jugando así, nuestros sacrificios de hit son pocos, fundamentalmente con los jugadores de atrás del line up.

—La Comisión Nacional está valorando cambios en el formato de la competencia para futuras ediciones, ¿qué sugiere usted?

—No quiero aventurarme a hacer una propuesta, pero yo pienso que la presencia de los 16 equipos es necesaria para que ninguna provincia quede fuera del torneo. Debiera haber un campeonato de cerca de 60 juegos y después otro con cuatro o seis elencos, en el que se concentre la calidad, el techo del béisbol subiría y desarrollaríamos mejor a los talentos.

—Usted que es una fuente muy autorizada por su experiencia, ¿considera que en Cuba se prepara más física que tácticamente a los atletas?

—Esa es mi lucha cotidiana, yo trabajo con el equipo físicamente para que participen en la cantidad de partidos que necesitamos, pero el béisbol se juega dentro de las dos rayas, no se pueden hacer cosas que vayan en contra de la táctica, de los fundamentos de este deporte, porque no haces nada con peloteros que corran mucho, que no se lesionen, pero que no sepan anotar desde segunda con un hits, ni tocar bola, ni cuándo salir al robo, o tiren por encima del cortador o a la base que no es; en fin, si no enseñas eso no vale nada hacer 3,50 segundos de home a primera. Lo físico es importante, pero lo táctico es lo fundamental.

—Sin embargo, en los equipos cubanos se notan muchas deficiencias en ese sentido…

—Es cierto, se ven muchos problemas; por eso debemos ponernos de acuerdo, hacer un análisis integral, para que haya una escuela cubana de béisbol…

—¿Se refiere a una escuela para directores o a una Academia para jugadores?

—También podría ser eso, pero yo digo definir una escuela cubana por el juego diario, por la forma de asumir el béisbol, por lo que hacemos, por lo que debemos hacer. Debemos promover más intercambios en el país sobre este deporte. Todo el mundo tiene algo que aportar, nadie se lo sabe todo.

«Dicen que el béisbol cubano está en crisis, pero yo discrepo de ese punto de vista, nada más hay que ver la gran cantidad de atletas que lo practican».

—A su juicio, ¿cuánto influyen los problemas de la base en las categorías superiores?

—No se puede negar que en la base existen dificultades con los recursos materiales, con el aprendizaje de los fundamentos del juego, algunos entrenadores no tienen el nivel de los de otra época, por eso insisto en que hay que trabajar unidos.

«Todo cuanto hagamos desde las categorías inferiores ayudará a fortalecer nuestro pasatiempo nacional, que es el espectáculo mayor del deporte cubano, lo que el pueblo disfruta; el béisbol es parte de nuestra identidad».

—¿Siente usted presión porque lo comparen con Víctor Mesa?

—Imagínate, volvemos al reto. No es lo mismo recibir un equipo en el lugar 14 que en el tercero, y Matanzas lleva seis años entre los mejores. Me han puesto una varilla muy alta, es por eso que les digo a los muchachos que en vez de llevar como apellido Figueroa debería ser Sotomayor.

—Y ya que hablamos de la historia de los Cocodrilos en las últimas campañas, ¿qué les ha faltado para ser campeones?

—Te invito a que el año que viene me hagas esa pregunta y entonces te daré una respuesta. Déjame probar primero.

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