Quiero dejar mi huella en el equipo nacional

El matancero Yuniskel Molina es uno de los atletas que no puede faltar en la selección nacional de baloncesto

Autores:

Javier Rodríguez Perera
Eduardo Grenier Rodríguez

Como bien dice su director Allen Jemmot, el matancero Yuniskel Molina es un atleta que no puede faltar en la selección nacional de baloncesto. Molina se ha convertido en un jugador polivalente, que desarrolla mejor sus habilidades fungiendo como escolta o alero, aunque ha sido capaz de desenvolverse como organizador varias veces ante necesidades coyunturales de la escuadra yumurina o del equipo Cuba, como ocurrirá en breve.

Su evolución en la duela lo ha colocado como una de las  piezas de la maquinaria del estratega avileño Yoannis Zaldívar para enfrentar desde el próximo jueves las ventanas clasificatorias rumbo al evento universal en China, en 2019, y sus responsabilidades están centradas en llevar la organización del conjunto patrio, junto al avileño Yasser Rodríguez.

El atleta de 24 años y 1,85 metros de estatura declaró a JR que el torneo clasificatorio para el Mundial será muy fuerte y el grupo de Cuba es uno de los más potentes, con Estados Unidos a la cabeza. «Nos hemos acoplado durante varios días para asimilar el trabajo de equipo y de esa forma viajar hacia México, que será nuestro primer rival, y hacer todo lo posible por regresar con un triunfo ante los mexicanos, que sería muy importante en las aspiraciones nuestras.

«Pensamos trabajar más en la unión, en el juego colectivo que siempre hace falta para este tipo de torneo y también en los momentos decisivos del encuentro, sobre todo en los últimos minutos, que son los que pueden definir el choque. Estoy concentrado en hacer una labor que me permita mantenerme por un buen tiempo y dejar mi huella en el equipo nacional. Debido a que tengo buena penetración, debo mejorar más el tiro desde la larga distancia y desde la media, algo que se logra en los entrenamientos», declaró Molina.

Sobre la gira realizada por China, comentó que fue «un buen resultado no solo para mí, sino también para el equipo, pues celebramos ocho partidos y pudimos vencer en seis. Siempre tuve mente positiva en cada choque que jugué, para poder contribuir con mi desempeño a los resultados que teníamos previstos desde un inicio. Fundamentalmente fui utilizado como escolta y alero».

En cuanto a la venidera LSB, a la que los subcampeones nacionales lograron uno de los tres cupos que puso en juego la zona Occidental, Yuniskel, quien en la edición pasada se desempeñó en la mayoría de las posiciones, atendiendo las lagunas del plantel y a las estrategias realizadas por el profesor Jemmot, puntualizó que «estamos trabajando en la defensa y en perder menos pelota, que junto a la ineficiencia en los tiros libres, fueron los factores que más nos golpearon en la final ante Pinar del Río».

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