El béisbol cubano no está en crisis - Deporte

El béisbol cubano no está en crisis

El investigador y exdirector de equipos, Franger Reynaldo, confía en que existen potencialidades para superar el estado actual de la pelota en nuestro país

Autor:

Norland Rosendo

Cuando pudiera estar más tranquilo, acogido a la jubilación, investigando y escribiendo sus libros, Franger Reynaldo sigue siendo el mismo hombre inquieto, soñador, con un montón de proyectos interesantes y científicamente sólidos para dotar al béisbol cubano de la calidad que nunca debió perder.

Considerado uno de los directores exitosos en las temporadas nacionales y selectivas con varios campeonatos ganados en Panamá e Italia, Franger, máster en Ciencias del Entrenamiento Deportivo, siente que todavía tiene mucho que aportar para lo que considera, enfáticamente, como «su béisbol».

—¿Usted cree que la pelota en Cuba esté hoy más cerca de la que se jugaba a finales del siglo pasado que de la de los mejores circuitos actuales?

—Ni lo uno ni lo otro. Nuestro béisbol no está en crisis, tenemos talento y mucho más por explotar, si un día se agruparan las figuras dispersas en otros países y las que viven aquí, estaríamos entre los tres mejores del mundo. Sabemos las consecuencias del éxodo de jugadores, la falta de recursos para la práctica de este deporte, pero también han habido políticas desacertadas de trabajo cuya repercusión ha afectado mucho.

«Durante años se ha privilegiado el entrenamiento de los hombros para abajo más que de los hombros para arriba. O sea, se enfatiza en el desarrollo físico del atleta, pero nos quedamos distantes en el trabajo con el pensamiento táctico, práctico-motor, operativo, que es lo que genera el oficio del pelotero; sin eso es difícil encontrar las respuestas ideales para las imprevistas y diversas situaciones presentadas durante el juego».

—Entonces, ¿el pensamiento táctico es lo que más nos separa del béisbol profesional?

—Sí, considero que radica ahí la mayor diferencia. La táctica se entrena como la rapidez, la fuerza. La técnica hay que desarrollarla en el contexto del juego, porque si no, no aportará los resultados deseados. Te pongo un ejemplo, si preguntas a varios peloteros cómo se toca la bola en sacrificio, lo más probable es que todos te respondan correctamente, y entonces, ¿por qué cuando van a ejecutar esa jugada no lo hacen bien?

«Porque una cosa es dominar la técnica a partir de repeticiones solo con la máquina o un entrenador, que su ejecución  durante un juego, eso genera una situación estresante que hace distorsionar la técnica y entonces el resultado es el que observamos: dificultades al ejecutar el toque».

—¿Cuán responsable es la base en la situación actual?

—En mi época de estudios se impartían más contenidos referidos a la teoría del entrenamiento deportivo, existían los círculos de especialización donde se agrupaban los alumnos interesados en dedicarse a entrenar. De ahí surgieron Serbio Borges, Higinio Vélez, Carlos Martí, Jorge Fuentes, entre otros, incluido yo, que me gradué posterior a ellos.

«Por otra parte, no podemos pensar en la masividad de hace 20 o 30 años, pues actualmente hay mayor diversidad de opciones para emplear el tiempo libre, además de la agradecida promoción del fútbol. ¿Qué hacer entonces?, sugiero especializar más el trabajo, buscar en las escuelas los niños cuyas aptitudes físicas son propias del béisbol y evitar los falsos positivos.

«En la EIDE se necesita de más cientificidad al confeccionar las matrículas, no solo los campeonatos provinciales garantizan una buena selección, hay que caminar, hay que ir a los campos. Lamentablemente, las glorias sin título universitario han estado imposibilitadas de trabajar en el alto rendimiento, considero que es estratégico combinar la experiencia con el conocimiento teórico para elevar los resultados.

«Tenemos también los problemas con los recursos. A veces escucho: mi hijo no entrena porque no hay guantes, pelotas… Antes el Estado se encargaba de asignar todos los implementos, pero la situación económica del país hoy es diferente, sin embargo, en un futuro ese muchacho puede ser contratado en ligas profesionales bajo el amparo de la Federación Cubana y aportaría a la economía del país, y a la familiar. Entonces, si tiene potencialidades, por qué no comprarle el guante y dejemos los recursos asignados al área para los niños de las familias más humildes. Pensemos a largo plazo, en el mañana».

—En las áreas deportivas, ¿se entrena o se enseña?

—Allí se debe enseñar a jugar y no entrenar. Para eso se necesitan pocos implementos, con un bate y pedazos de palos y algunas pelotas, tal vez forradas con tape o esparadrapo se puede impartir la técnica de bateo, fildeo y pitcheo y la táctica, en fin, se aprende a jugar y a hacerlo bien. Es muy importante en las instancias formativas el desarrollo del pensamiento del jugador, que sepan cómo se mueve un equipo en el terreno.

«Recuerdo que elaboramos en 2012 el programa de enseñanza de formación del deportista, que es el documento rector de la enseñanza del béisbol y que demostraba cómo hacerlo, y no se ha publicado aún, dicen que está en formato digital, ¿qué sería de un profesor de Física o Literatura sin su programa para impartir clases?, pues sucede con los entrenadores de nuestro deporte nacional.

También concebimos un expediente para registrar la proyección de los atletas desde sus inicios hasta el alto rendimiento, como existe en la educación o en cualquier otra organización, y sigue engavetado.

—¿Y cómo valora el sistema competitivo del béisbol ?

—Es el mejor que haya tenido en su historia, hay campeonatos nacionales en todas las categorías. Pero sí pienso que la Serie Nacional necesita cambios. Mi propuesta es combinar lo exitoso de la estructura anterior con lo de la actual. Volver a dividir los 16 equipos en la región occidental y oriental con dos grupos por zonas y jugar 45 partidos en una ronda de todos contra todos y otra dentro de cada zona de 21 juegos para un total de 66 juegos en la etapa clasificatoria, los primeros de cada grupo avanzan directo a la segunda fase, y los segundos discuten las series de comodines interzonas para completar los seis sobrevivientes, y ahí es que se deben reforzar con cinco u ocho peloteros, no en los play off cuando ya los conjuntos tienen un team work, una dinámica.

«Con eso garantizamos más juegos por provincia, calidad, espectáculo y que estén activos más de cien buenos atletas durante toda la temporada. El Campeonato Nacional con 16 equipos, representativos de todas las provincias y el municipio especial de Isla de la Juventud, es un logro de Cuba, los países que no lo hacen es porque no pueden, pues dependen de compañías, transnacionales o de empresarios particulares».

—¿Considera que Cuba tiene suficientes técnicos capacitados para gestar el cambio?

—Hay cierta desmotivación en los entrenadores, las capacitaciones son insuficientes y en los cursos se deben incluir contenidos más actualizados. Una vez quisimos colocar en el sitio web oficial del béisbol cubano materiales con metodologías y tecnologías para que sirvieran de base material de estudio para los entrenadores y nunca se logró. Ahora mismo tengo más de cien videos instructivos y no dispongo de un canal para que les llegue a los técnicos.

—¿Concuerda en que a nuestro béisbol les faltan muchas horas de estudio?

—Muchísimas, y de análisis, también sería útil convocar a una Convención Nacional sobre pelota. Si vas a la universidad del deporte encontrarás un almacén de tesis dedicadas al béisbol, con posibles soluciones para muchos de los problemas históricos y nadie les hace caso, no se aplican. Cada vez son más las demandas tecnológicas y el Inder cuenta con un polo científico que mucho puede contribuir al cambio que demanda este deporte.

—Se habla de una academia, pero usted tiene un proyecto muy interesante también…

—Hay un proyecto de una Escuela Nacional, posiblemente en Ciego de Ávila, pero considero necesario un Centro de Entrenamiento. En La Habana existen lugares que reúnen las condiciones y la inversión sería menor que si se empezara de cero; el entorno socio-cultural influye en la formación. Ojalá entre las ideas renovadoras del Inder esté concebir una institución así para nuestro deporte nacional. Los resultados serán visibles en poco tiempo.

Los libros de Franger sobre béisbol han tenido una alta demanda. Foto: José Meriño/PL

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