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Del arco al triunfo

Ariel Pérez es un joven que combina su profesión como diseñador con el amor por defender las porterías

Autor:

Enio Echezábal Acosta

Recién coronado como campeón del primer campeonato nacional de fútbol callejero, el capitán del Acapulco Park es un muchacho que fuera de la «cancha» se transforma. El mismo que durante el encuentro es todo gritos y emoción bajo los palos, parece esfumarse de su persona cuando el árbitro pita el final. A partir de ahí, Ariel Adrián Pérez Zayas parece haber sido cambiado por otra persona, aunque por dentro, siga siendo el mismo.

Graduado del Instituto Superior de Diseño, Ariel actualmente cumple su servicio social en una empresa del Fondo Cubano de Bienes Culturales, aunque en sus momentos de ocio, junto a sus amigos de la barriada capitalina de Nuevo Vedado, se dedica casi por completo al fútbol.

En el parque Acapulco (de aquí el nombre de su equipo) ellos han organizado su propio torneo callejero, para mantener vivas sus ansias de jugar al fútbol. Allí, juegan cada fin de semana de cuatro a siete de la tarde, en un formato liguero que ellos mismos retomaron como continuidad de los que se hacían años atrás en ese mismo espacio.

En uno de sus momentos de descanso, justo después de recibir el trofeo que los acreditaba como campeones «callejeros», Ariel respondió a JR algunas preguntas acerca de su compleja, pero ascendente carrera.

—¿Cómo ve el portero el juego en el formato sala? 

—La posición del portero es muy complicada, porque eres la última opción del equipo para proteger el arco, y no puedes darte el lujo de fallar, ya  que un mínimo fallo significa un gol en contra. Al mismo tiempo, como eres el jugador que está de frente al juego, tienes la posibilidad de ver cómo se está desarrollando, e incluso de guiar a tu equipo para que se concentren en cosas que de las que a lo mejor ellos no se percatan.

—¿Cuáles son las principales complejidades del fútbol sala para un arquero?

—Para mí el sala es incluso más complicado que el fútbol once, en donde aunque la portería sea más grande, tienes más espacio para prepararte, pues los disparos suelen venir de más atrás. El nivel y la potencia de los chutazos en una cancha normal puede llegar a ser menos intenso en ocasiones, mientras que en la sala prácticamente siempre te disparan a quemarropa.

«Además, bajo techo hay menos espacio, lo cual hace que las cosas sean más dinámicas, al punto de que por muy dominante que sea tu equipo, siempre te va a llegar, y por tanto te tocará hacer algunas intervenciones importantes. Todo lo contrario ocurre en el once, en donde si los tuyos tienen dominio total del juego, tú estás más tranquilo.

«Lo otro es el balón, que suele ser más pesado, con el objetivo de que no levante demasiado del suelo. Eso lo convierte en un ‘‘proyectil’’ más complicado de detener, pues sale con mayor potencia, lo cual obliga a los porteros a desarrollar unos reflejos mucho mayores».

—Sé que jugaste como portero cuando estudiabas en el preuniversitario. ¿Cómo han cambiado las cosas desde esa época?

—Desde chiquito pasé por varios deportes, hasta que en la secundaria me decidí por el fútbol. Como mis condiciones no eran las mejores, pues era bajito y no muy atlético, casi siempre me ubicaban en la puerta, una posición que tampoco me era ajena, porque también tenía el precedente de mi papá, que en su época se había desempeñado como arquero en la universidad.

«Poco a poco mis entrenadores se dieron cuenta de que tenía aptitudes, y así comencé a desarrollarme más. Luego me trasladé desde Matanzas para La Habana, y empecé a estudiar en el IPVCE Vladimir Ilich Lenin, en donde tuve que cambiar mi forma de juego, que era de fútbol once, e iniciarme en el formato de la cancha pequeña.

«Luego me inserté en la desaparecida Liga de las Iglesias, y llegué a jugar con el Atlético Vedado. En ese torneo pude ganar mucha experiencia y crecí como jugador.

«Así fue hasta que un día me llamaron para representar al equipo de Plaza de la Revolución, en el que la exigencia era mucho mayor y por eso tuve que aprender más de las características y normas particulares de este juego, y así logré irme desarrollando más. Ya en 2016 integré las selecciones, primero de Industriales, y luego de La Habana, a la cual me incorporé tras el año que dediqué a mi tesis universitaria». 

—Muchos conocen a porteros de talla mundial como Casillas, Buffon, Neuer o Ter Stegen, pero yendo más allá ¿quiénes son los ídolos en tú modalidad?

—Es muy difícil hacer un listado de los mejores sin mencionar a Wilfredo Carbó, quien durante mucho tiempo defendió la portería en nuestras selecciones nacionales en todo tipo de eventos, incluidos tres Copas del Mundo.

«Ya en el ámbito foráneo, entre los que he podido ver durante los últimos años, me fijo mucho en los españoles Jesús Herrero y Paco Sedano, porteros del Inter Movistar y del Barcelona, respectivamente, quienes se encuentran entre los más reconocidos del mundo».

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