Dos bronces de un soldado

La granmense Ludia Montero logró una medalla fuera de los pronósticos

Autor:

Javier Rodríguez Perera

La ansiedad le da por saltar. Sus entrenadores le dan palmadas en los muslos, mientras él expulsa bocanadas de aire. Otto Félix Oñate tiene 18 años, vive en Guantanánamo y debutó ayer en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe. Se dirige hacia la plataforma, parece que cuenta cada paso antes de subir. Agarra la palanqueta firmemente, levanta la cabeza, mira al graderío, descuenta unos segundos del tiempo disponible y se prepara para levantar un peso que lo conduzca hacia su estreno en un podio regional.

Después de vencer los 105 kilogramos (kg) en su primer intento en el arranque, el representante nuestro en la división de 56 kg logró un registro de 108 kg en el Coliseo Universidad del Atlántico en Barranquilla, sede del levantamiento de pesas. Con el bronce asegurado, el oriundo de la tierra del Guaso intentó burlarse de los 112 kg, algo que no pudo lograr. No obstante, Oñate bajó de la plataforma un tanto sorprendido, no por su intento fallido, sino porque él sabía que acababa de adueñarse de la primera medalla para Cuba en la ciudad de Barranquilla.

Antes de volver a competir, Otto declaró que en otras ocasiones había vencido el peso con que terminó tercero, pero nunca imaginó llevarse una presea en el arranque, y lo atribuyó al esfuerzo que le puso a esta competición. Añadió que no se sintió presionado por la superioridad de los otros dos premiados, sino que se inspiró en el lema que expone la comitiva antillana, de que todos somos Cuba.

El título en esta modalidad terminó en los brazos del dominicano Luis Alberto García, quien con sus 123 kg impuso una nueva supremacía regional, al desplazar los 122 kg del venezolano Víctor Castellano hace 12 años en Cartagena de Indias. La presea de plata correspondió al local Carlos Andrés Berna, autor de un arranque de 122 kg.

Minutos después el antillano volvió a repetir el mismo color de su medalla en el envión, su prueba fuerte, al fijar su límite en 145 kg, rendimiento que consiguió tras tener que subir a la plataforma tres veces consecutivas. El cetro, contrario a lo visto en el arranque, fue a la cabeza del local Berna, quien con sus 154 kg dejó atrás el anterior récord para la justa del matancero Sergio Álvarez, de 152 kg, en la edición de 2006. Con 153 kg quedó en plata el quisqueyano García.

«Muy contento con estos dos bronces, no estaban en mis planes, pero lo importante es que salieron. Agradezco a mis entrenadores, a mi médico, ellos fueron vitales para enfrentar a todos estos rivales que conocía desde el Campeonato Panamericano de República Dominicana, donde conseguí un tercer lugar en el envión», aseguró el cubano que enseñó un curioso ritual después de saberse dueño de sus dos medallas, consistente en mirar al público y saludar cual soldado que cumple con lo ordenado.

Al cierre la representante de los 48 kg Ludia Montero, natural de Granma, después de terminar quinta en el arranque, logró una plata inesperada en el envión gracias a sus 94 kg, en un evento en el que intervinieron ocho competidoras de seis naciones y la colombiana Ana Iris Segura se adjudicó las dos coronas en disputa con sendos records regionales.

«Ha sido una competencia maravillosa, aunque al principio estaba un poco nerviosa. Tenía las mayores opciones en el arranque, pero no pudo ser y eso me afectó un poco. Sin embargo, los entrenadores hablaron conmigo y me ayudaron a superarme. Cuando se confirmó mi medalla en el envión me sentí con gran alegría», declaró.

 

Félix Oñate

Visita nuestro especial multimedia de los 23eros. Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018. 

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