Sorpresas y confirmaciones

Concluyó la primera etapa perteneciente a la edición debut de la Liga de Naciones de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol y es hora de hablar de los resultados

Autor:

Enio Echezábal Acosta

En esta semana concluyó la primera etapa perteneciente a la edición debut de la Liga de Naciones (UNL) de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en francés), torneo de selecciones que en esa parte del mundo fue creado con la idea de sustituir las llamadas fechas FIFA o de amistosos internacionales, además de formar parte del proceso de clasificación para los torneos continentales y mundiales.

La UNL incluyó a un total de 55 escuadras, equivalente al número de federaciones miembros del máximo organismo del balompié europeo, a las cuales separó en cuatro ligas (o divisiones), tomando como valor de evaluación el ranking internacional que establece la FIFA para los equipos nacionales.

Como en cualquier deporte, hubo sorpresas. Tal vez la más notable fue el descenso de Alemania a la Liga B, luego de cuatro partidos sin victorias (dos derrotas e igual cantidad de empates).

Los germanos parecen haber tocado fondo luego de una Copa del Mundo nefasta, pues no solo jugaron un fútbol por debajo de sus capacidades reales, sino que a ratos se vieron despojados de potencia característica de la Mannschaft.

Francia, vigente monarca del planeta, fue otra selección que fracasó en su intento por mantenerse en la cima. Según la interpretación de este redactor, lo sucedido con Les Bleus puede tener relación con el exceso de confianza que sobreviene con el éxito, una secuela negativa que los hombres de Didier Deschamps deberán eliminar si desean establecer una dinastía como la de principios de siglo.

Otros equipos que estuvieron por debajo de lo esperado fueron Croacia y España. Los vatreni, recientes subcampeones del orbe, se fueron a la B tras un comienzo gris. Mientras, a los ibéricos les fue al revés, pues a pesar de ganar sus dos partidos iniciales, las derrotas consecutivas ante croatas e ingleses los terminaron apartando de la final.

Por otro lado, sería irrespetuoso dejar de reconocer los méritos de los cuatro finalistas: Portugal, Inglaterra, Suiza y Holanda.

Los lusos, posiblemente ubicados en el grupo más accesible de su categoría, lograron su boleto sin mucho ruido, con un fútbol eficaz y resolutivo que les permitió terminar invictos la primera etapa.

Mientras, los Tres Leones confirmaron su gran estado, y aprovechando la inercia favorable que les dejó Rusia 2018, de la mano de esta magnífica generación de jugadores, alcanzaron un nuevo premio a la constancia.

Por último, tulipanes y suizos dieron la clarinada. En el caso de la Oranje, salieron airosos en una llave que compartían con los dos últimos campeones del mundo; mientras los Nati se crecieron en la última ronda y sacaron de competencia a una Bélgica que volvió a fallar a la hora buena.

Como hechos más notables de las restantes divisiones, estuvo el ascenso a la A de Suecia, Bosnia y Herzegovina, Dinamarca y Ucrania. A la B subieron Escocia, Finlandia, Noruega y Serbia, mientras que a la C cayeron Eslovaquia, Turquía y las dos Irlandas.

 

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