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Cepeda: entre el béisbol y la paciencia asiática

A Frederich Cepeda lo bajaron del equipo Cuba, pero no del béisbol, y quizá más temprano de lo que él mismo imaginó vuelva a la selección nacional

Autor:

Norland Rosendo

Si uno lo mira bien se percata de que no solo achica los ojos para ver por dónde le viene la pelota cuando está en el home plate. Entre sus ancestros, alguno es asiático. Lo dice su paciencia. A Frederich Cepeda lo bajaron del equipo Cuba, pero no del béisbol, y quizá más temprano de lo que él mismo imaginó vuelva a la selección nacional.

En la actual temporada es el líder en jonrones (8) y ya sobrepasó los 300 palos de vuelta completa en campeonatos cubanos, un lujo del que solo se ufanan diez jugadores. Su línea ofensiva (.356/.591/.797) lo coloca a la cabeza de los bateadores más integrales con OPS de 1388, y antes del juego de ayer apenas se había tomado nueve ponches al tiempo que ya había ido caminando para la inicial 43 veces, diez de ellas de manera intencional, para una frecuencia de boletos asombrosa: uno cada 2.8 comparecencias.

Con esos números merecería asistir al Premier 12, aunque esté cerca de los 40 años y él insista en que no piensa en el Cuba, sino en jugar.

—Has tenido un inicio de temporada espectacular, ¿hubo alguna preparación especial?

—Cuando me dijeron que no iba a seguir en la preselección para los Juegos Panamericanos, me incorporé a los entrenamientos del equipo Sancti Spíritus. Hice lo mismo de todos los años, pero esta vez pude estar un poco más de tiempo con ellos.

—¿Estabas buscando el jonrón 300 o salió?

—Después que conecté los dos primeros sí salí a buscarlo, uno se desespera un poco cuando está cerca de una marca, eso es normal, hasta que lo logré.

—Y en medio de eso, igualaste un récord de boletos seguidos...

—Sí, no sabía de ese récord hasta que lo leí. Me dieron siete bases por bolas consecutivas. Parece que ningún pitcher quería que le diera ese batazo histórico para mí.

—Este año debes arribar también a los 2000 hits, ¿te presiona eso?

—Me faltan 16 imparables, pero no quiero hablar de eso hasta que lo pegue, los resultados se festejan cuando se alcancen.

—Después de llegar a esos números redondos y la posibilidad de que no te convoquen más al equipo nacional, ¿qué te queda en el béisbol?

—Yo he dicho varias veces que siempre voy a estar jugando béisbol porque amo este deporte como al equipo Sancti Spíritus. Si estoy en el Cuba o no es algo que no me preocupa, te lo digo sinceramente. La pelota no es solo la selección nacional, me siento contento con mi actuación ahora, lo importante es mantenerme saludable y seguir jugando. 

—Y si Sancti Spíritus fuera campeón…

—Hemos tenido un buen comienzo, pero es muy temprano para esos pronósticos. Sin dudas, sería espectacular para mí vivir un título con mis Gallos.

—Hace poco dijiste que ahora tienes más motivación que antes, ¿cómo se explica eso?

—Es que cuando uno va llegando a cierta edad y has jugado en más de 20 series parece que el tiempo se te está acabando y quieres detenerlo esforzándote más.

—¿Cómo te dijeron que no ibas a los Juegos Panamericanos?

—Debo aclarar que me lo comunicaron de una manera correcta, nadie me tocó por la espalda y me dijo «hasta aquí llegaste», ni hubo maltrato, nunca en mi carrera deportiva he sido maltratado por ningún dirigente del béisbol.

—¿Sufriste mucho el resultado del equipo en Lima?

—Muchísimo. Yo soy cubano y ese es mi equipo. No veía los juegos porque estaba en otro lugar, pero sí seguía los resultados y hablaba con los jugadores, les daba ánimos todos los días.

—El béisbol cubano está viviendo un momento nada feliz, ¿crees que pueda cambiar la historia?

—Claro que sí, nuestro deporte nacional se puede recuperar. Aquí hay mucha calidad. Se ve también a nivel internacional. La mayoría de los atletas que emigran, aunque no lleguen a jugar en Grandes Ligas, tienen buenos resultados en otros circuitos de nivel y ellos también ponen en alto el nombre de Cuba.

«Yo me siento feliz con los logros de Yulieski Gourriel, Kendry Morales, José Dariel Abreu, ahora el tunero Yordan Álvarez, y de los demás, pues todos se hicieron peloteros aquí, son productos de nuestra escuela de béisbol.

—¿Quisieras volver a jugar con ellos en el Cuba?

—Por Cuba lo que sea. Ellos pueden aportar mucho y eso siempre será bueno, pero no soy yo el que decide y además hay otras cosas que influyen.

—¿Qué opinas de organizar una liga en Cuba con la calidad concentrada?

—Hay muchas ideas en proyecto, pero nadie habla de mejorar las condiciones de los jugadores. Los tiempos actuales no son los mismos de antes, aunque quien no sienta amor por la pelota es mejor que le dé otro rumbo a su vida porque ahora el país no puede darnos más, pero no es fácil para un atleta que lo manden para otra provincia una temporada ganando mil pesos y dejando a su familia atrás.

«Aquí cobra lo mismo el que es regular, jugando todo el tiempo bajo este sol implacable, que el que está en la reserva. El esfuerzo y el resultado hay que premiarlos».

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