Grietas del control informativo en Iraq

Panelistas españoles explican los intentos de EE.UU. por silenciar a quienes reportan los horrores de la ocupación

Autor:

Luis Luque Álvarez

Javier Couso denunció que fue archivado en España el caso por el asesinato en Bagdad de su hermano José. Foto: Calixto N. Llanes

Hace 70 años, un país —España— estaba siendo atacado por el fascismo internacional. Hoy, otro país —Iraq— es el que sufre las embestidas de la reacción, y los asesinos de este tiempo ejecutan su estrategia para controlar toda la información sobre la guerra y así poder formar a la opinión pública en los mismos supuestos ideológicos.

Sin embargo, el intento tiene fallas. Los panelistas españoles Carlos Varea y Javier Couso —hermano del reportero gráfico José Couso, asesinado por EE.UU. el 8 de abril de 2003 en Bagdad—, ambos miembros de la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI), disertaron ayer sobre el tema en el encuentro Iraq hoy: dos testigos en común, que tuvo lugar en el Museo de Bellas Artes de La Habana, con la presencia de prestigiosos intelectuales cubanos.

Couso se refirió al «modelo» de periodista que deseaba el Pentágono para la agresión a Iraq: los «empotrados», que debían insertarse en unidades secundarias y entregar incluso sus teléfonos celulares al mando norteamericano. Quien deseara reportar por su cuenta, recibía una clara advertencia: no se garantizaba su seguridad.

A pesar de ello, Washington no logró el control deseado, y siempre hubo periodistas que informaron de los crímenes, los ataques contra mercados o edificaciones civiles. Algo que EE.UU. no tolera, lo que demuestra la cifra de 150 periodistas asesinados desde el inicio de la invasión (de ellos, 109 iraquíes), así como en el secuestro de 33 profesionales de la noticia.

Por su parte, Carlos Varea subrayó la necesidad de recuperar la imagen de la resistencia iraquí, pues el pueblo de esa nación árabe ha logrado frenar la lógica expansionista de EE.UU., llevando a cabo una guerra de liberación nacional ante un proyecto neocolonialista.

De hecho, apuntó que si en 2003 se podía ver a soldados norteamericanos caminando por las calles iraquíes, hoy solo se les puede ver en convoyes, desde las torretas de sus blindados, amenazando a quienes se le acercan. En este momento, EE.UU. se repliega en tierra y refuerza su poder aéreo, rehuyendo el combate terrestre.

Ello se debe al papel de la resistencia, en la que contrariamente a lo que se divulga, sí hay interlocución política y militar válida: el Frente Patriótico Nacionalista Islámico, con una opción clara a favor de la lucha armada y con un proyecto nacional, integrador.

Interrogado por Juventud Rebelde acerca de la demanda contra las autoridades norteamericanas por el asesinato de su hermano José, Javier Couso explicó que «el proceso está en el Tribunal Supremo, pues por una decisión de los magistrados de la Sala Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional, se archivó la querella».

«La archivan —expresó— porque hay un recurso que pone el Fiscal General del Estado, nombrado por el gobierno de (José Luis Rodríguez) Zapatero. Además, nosotros tenemos constancia de que hubo una reunión secreta en EE.UU., entre ese Fiscal y altos cargos de la justicia estadounidense, y suponemos que de allí vino la orden de paralizar el caso del asesinato de mi hermano».

«Aquí ha habido un arreglo político», añadió, y comentó que seguirán la batalla judicial, que cree difícil, porque el actual gobierno, que ayer en la oposición le reclamaba a José María Aznar que no decepcionara a los españoles, «ha hecho exactamente lo mismo, para nuestra desgracia».

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