Daniel Ortega marcha al frente del escrutinio

Mientras los observadores evalúan estas elecciones de «limpias y transparentes», Estados Unidos aun niega la inminente victoria de Ortega

Autor:

Juventud Rebelde

Simpatizantes sandinistas celebran en las calles de Managua. Foto: AP MANAGUA, noviembre 6.— El líder del Frente Sandinista, Daniel Ortega, se mantenía a la cabeza en los resultados de las elecciones presidenciales nicaragüenses, cuando este lunes en la noche se habían contabilizado los sufragios depositados en el 62 por ciento de las mesas de votación.

Los conteos adjudicaban a esa hora un 38,59 de votos a Ortega, en una tendencia observada desde los primeros partes del Consejo Electoral y considerada ya irreversible, en tanto el derechista Eduardo Montealegre seguía en el segundo puesto con 30,94 por ciento.

Montealegre se abstenía hasta ese momento de reconocer el triunfo del sandinista y de la Alianza Nicaragua Triunfa, que este encabeza. Sin embargo, los principales periódicos del país y firmas encuestadoras que hicieron conteos rápidos a pie de urna reconocían como vencedor a Daniel.

También lo hicieron otros candidatos como Edén Pastora, último en los conteos y aspirante por Alternativa para el Cambio, y el Movimiento Renovación Sandinista (MRS), que postuló a Edmundo Jarquín.

«Ganó el que el pueblo quiso, el pueblo votó y decidió», dijo Pastora, en tanto el vocero del MRS, Israel Lewites, afirmaba que «los últimos cómputos ya están marcando una tendencia real de lo que ha sido una voluntad del pueblo nicaragüense».

Evaluadas como limpias y transparentes por los observadores que en número aproximado a los 17 000 actuaron el domingo, las elecciones, sin embargo, no recibieron igual evaluación de los expertos estadounidenses encabezados por el embajador aquí, Paul Trivelli, quien había hablado temprano de «reportes de anomalías».

La resistencia norteamericana a reconocer el avizorado triunfo del sandinista fue confirmada por Tom Casey, vocero del Departamento de Estado quien, en conferencia de prensa ofrecida en Washington, prefirió «esperar y ver» antes de hacer «cualquier tipo de declaración concerniente a ganadores y perdedores».

Durante la campaña electoral, distintos enviados de Estados Unidos trataron de persuadir al electorado de no votar por Ortega, y llegaron a amenazar con que su vuelta a la presidencia significaría un deterioro de las relaciones bilaterales e incluso el cese el envío de remesas monetarias.

Según las leyes electorales nicaragüenses, la obtención del 40 por ciento de los votos es suficiente para declarar vencedor, o incluso el 35 por ciento, si existe un cinco por ciento de votos por encima del más cercano rival.

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