Los dólares cruzan el Atlántico

Estados Unidos paga generosamente a los grupos que en Europa oriental y Escandinavia colaboran con su política de afectar la estabilidad de Cuba 

Autor:

Juana Carrasco Martín

A la virginal Europa la violan a diario y como si no se diera cuenta. Acompañó las mentiras que dieron pie a una guerra cruenta en Iraq; con sus fuerzas de la OTAN anda supliendo y sacándole las castañas del fuego a las tropas yanquis en Afganistán; y maquillada de democracia se presta dócilmente a las constantes agresiones de Washington contra Cuba, por citar lo más conspicuo.

No es nueva esa relación ilícita cuando se trata de presionar sobre la Isla caribeña, su pueblo y su Revolución, pero indudablemente el oportunismo aflora con más bríos en estos tiempos en que, inundados por sus propias mentiras, creen, desean y harían lo indecible por un final letal para los cubanos.

En esa cuerda están montadas una serie de organizaciones de los ex socialistas, dispuestas a dar su «experiencia» abortadora, y en el rejuego cobran sus sueldos.

Por estos días finales de 2006, Daniel Erikson, experto en asuntos caribeños de la organización Diálogo Interamericano, fue citado por la AP cuando valoraba la participación de la National Endowment for Democracy (NED-Fundación Nacional para la Democracia) y de la USAID (Agencia para el Desarrollo Internacional) en esa compraventa de compinches para los planes agoreros de la administración Bush respecto a Cuba.

La NED entregó más de 200 000 dólares a una agrupación checa llamada Gente Necesitada para que apoye a los supuestos periodistas independientes, apátridas que desde Cuba o en el exterior mienten descaradamente sobre la situación en el país, intentando un descrédito nacional que a fin de cuentas no logran. También le dio 33 000 dólares a Gente en Peligro y a la Fundación Pontis, decía la información, organizaciones eslovacas que apoyan a no sé cuáles «investigadores cubanos». Mientras a la revista española Encuentro de la cultura cubana, le asignaron 771 000 dólares desde 1998 para la publicación de artículos de los llamados disidentes, en realidad mercenarios.

Sin embargo, AP, al citar al experto Erikson asegura que estas campañas no han tenido impacto en Cuba, pero «ayudan a sobrevivir a agrupaciones de países como la República Checa, Suecia y España, que pueden ejercer presión para modificar las políticas de sus gobiernos hacia la Isla». Concretamente Erikson señaló: «Cuba está pasando a ser un tema más prominente en Europa oriental y en Escandinavia, donde en el pasado nadie reparaba en ese país».

Los dineros de EE.UU. para la desestabilización son millonarios. La NED ha distribuido casi 14 millones de dólares para promover la «democracia». Todo en un lapso de 20 años, pero solo el año pasado la cifra fue de 2,4 millones de dólares.

Sin embargo, tal despilfarro está preocupando a algunos en el Congreso cuando saben que no hay control sobre esos fondos y de acuerdo con una investigación reciente tanto en Miami, adonde llega la parte ancha del embudo financiero, como en Cuba, se pagan cuentas que nada tienen que ver con la actividad política y sí con la satisfacción de ciertos deseos de comer chocolate de cara marca o de tener los más recientes jueguitos cibernéticos...

Y no estamos hablando de menudillos cuando se sabe que desde 1996 los fondos gubernamentales estadounidenses para la subversión en Cuba suman más de 65 millones de dólares.

En ese reparte y reparte para quedarse con la mejor parte se destacan organizaciones de rimbombantes títulos: algunas de ellas de filiación terrorista como la Fundación Nacional Cubano-Americana de los Mas (Santos y Canosa), y el Directorio Democrático Cubano; también la Coalición Internacional para los Derechos Humanos en Cuba, que dice tener filiales en España, Suecia y Alemania; y el Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa, con ramificaciones en Europa y en las Américas.

Hay otras que sirven de intermediarias para ese flujo de capital que cruza abiertamente el Atlántico, como son los casos de la Fundación Nacional para la Democracia y del Instituto Nacional Republicano. Y es que Europa es una parada mercenaria que propicia enmascarar los dineros del gobierno estadounidense para pagar al grupillo de sus mercenarios en la Isla.

Caleb McCarry, el comodín-figurín para la llamada transición en Cuba, se afila los dientes en las actuales circunstancias, autoengañado por sus propias mentiras acerca de un final para Fidel y la Revolución, y pone todas sus esperanzas de aniquilamiento de la nación cubana en apoyar a los grupillos europeos que lucran con la extensión de las agresiones contra la Isla.

A criterio de McCarry, los países que ya vivieron la transición del comunismo a la «democracia», pueden «transmitir sus experiencias».

¿Consejos del padre que hizo carrera como agente de la CIA?, ¿lo aprendido cuando era plantilla en la oficina del senador Jesse Helms, el copatrocinador de la Ley Helms-Burton de 1996?, ¿conocimientos adquiridos por su propia iniciativa como director de oficina del Center for Democracy para Guatemala, toda una prolongación de la CIA y la NED, o cuando contribuyó notablemente al derrocamiento del presidente Jean Bertrand Aristide mediante el llamado Haiti Democracy Project?

Quizá todo junto, más el aporte de un equipo de fundamentalistas neoconservadores que desde la Casa Blanca de Bush pretenden un bloqueo a perpetuidad, fortalecido por la Ley Torricelli, ampliado y enriquecido con la Helms-Burton, y mediante el Plan Bush, que apriete más el dogal de la agresión político-económica, sin olvidar un capítulo secreto para actualizar el articulado militar-terrorista.

Y con el olfato equivocado, el clan Bush y su McCarry avanzan en una supuesta marcha triunfal, mientras la caterva europea les lleva la cola. El tropiezo está a la vista...

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