Ellos, los «siempre héroes»

El mando norteamericano se autotitula «salvador» de la infancia iraquí, cuando en realidad es responsable de la tragedia que vive 

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

 

La obra de un único día... Foto: Reuters

La foto va acompañada de un gran titular que conmueve de sobremanera. Están destinadas a perturbar la conciencia (¿?) de quienes cargan sobre sus hombros la vida de miles de millones de seres humanos inocentes.

La prensa mundial se encargó de difundir por todo lo alto en los últimos días que soldados de Estados Unidos «rescataron» a 24 niños que se hallaban en condiciones de maltrato y desnutrición en un orfanato de Bagdad.

Los menores se encontraban en una habitación a oscuras y sin ventanas, denuncian los cables. Pero había más —dicen—, en el mismo lugar encontraron una habitación llena de ropa y alimentos que nadie repartió.

La versión de las autoridades norteamericanas añade que los pequeños estaban desnudos en medio de sus propios excrementos y que incluso algunos de ellos estaban atados a sus camas.

Resulta que ahora son «héroes». ¿Quién lo iba a decir? Ellos que ni siquiera se toman el trabajo de contar la cantidad de víctimas civiles que asesinan todos los días en ese país, que son protagonistas de los episodios más sangrientos que están teniendo lugar allí desde que metieron sus garras.

 

La obra de todos los días...

Haciendo un análisis racional y objetivo, muy lejos de cualquier forma de sensacionalismo o reacción emocional, hay que reconocer que realmente la escena les quedó muy bien montada. Sobre todo para calmar a la opinión pública luego de que se les acusara, dos días antes, de asesinar sin piedad y con toda conciencia a siete niños durante un bombardeo contra una mezquita y una escuela en la provincia afgana de Paktia, al este del país centroasiático.

En esa ocasión el mando norteamericano se justificó diciendo que recibieron el permiso para actuar tras obtener informes «creíbles» de que el recinto servía para dar cobijo a «militantes de Al Qaeda».

El comandante Chris Belcher, portavoz de la coalición internacional, acusó a Al Qaeda de utilizar a los civiles como escudos, y las mezquitas y el estatus de que gozan para quedar a salvo de los ataques.

Cabría preguntarse cuándo a W. Bush le ha importado la suerte de algún pequeño iraquí o afgano. Desde que Estados Unidos holló Iraq, los niños, que son las víctimas más vulnerables de la guerra, han conocido cuánta desgracia traen consigo las hostilidades. En la historia de ese país jamás habían muerto tantos menores debido a las enfermedades y la violencia. El índice de mortalidad infantil ha alcanzado un nivel tal que se necesitarían años para poder controlarlo.

Los pequeños mueren por enfermedades que son fácilmente tratables, como la diarrea y la neumonía, pero con la deteriorada situación sanitaria en el país, el aumento de la desnutrición y los miles de desplazados que viven en condiciones de pobreza, la posibilidad de reducir ese alto índice es remota.

La incursión norteamericana en Iraq abolió la Declaración de los Derechos del Niño y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los dejó a merced del hambre, la miseria, la enfermedad y la muerte. Estados Unidos les niega el derecho a tener lindos amaneceres, a jugar, a soñar, a la posibilidad de ser felices; se les niega el derecho a cualquier posibilidad. Y ahora se presentan como «salvadores»...

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