Millones de trabajadores marchan por la justicia

Mesa Redonda Informativa sobre la repercusión internacional del Primero de Mayo

Autor:

Juventud Rebelde

Los manifestantes exigieron mejoras laborables y sociales y se pronunciaron en contra del proyecto de escudo antimisiles de Estados Unidos y su presencia militar en diferentes países

Millones de manifestantes desfilaron el jueves en todo el mundo por reclamos laborales y sociales que mejoren sus condiciones de vida en demostraciones del Día Internacional de los Trabajadores que terminaron en algunos casos en enfrentamientos con fuerzas policiales.

En Santiago de Chile hubo 96 detenidos tras el acto de la Central Unitaria de Trabajadores, en que líderes sindicales dijeron que «los trabajadores no debemos ser rehenes de los neoliberales».

En Paraguay, donde existe un alto índice de desempleo y pobreza, el mandatario electo, Fernando Lugo, dijo que «terminó la exclusión y la persecución» de los trabajadores y prometió no abandonarlos, al hablar en la convocatoria de las centrales obreras que integran la Alianza Patriótica para el Cambio.

Mientras, desde Caracas, una gran manifestación de trabajadores simpatizantes del presidente Hugo Chávez, respaldó el aumento del 30 por ciento del salario mínimo, anunciado el miércoles por el mandatario, y la estatización de empresas.

Los trabajadores de Brasil, México, Perú, Uruguay, Argentina, Honduras, Costa Rica, Guatemala y El Salvador convergieron en la conmemoración del 1ro. de Mayo con demandas que van desde el incremento de salarios, las rebajas de precios de los alimentos y combustibles, la creación de fuentes de trabajo, la reducción de la jornada laboral, el rechazo al cultivo de transgénicos, la denuncia de la impunidad de las maquilas y de los tratados de libre comercio con EE.UU., la protección a la salud y la seguridad para la vida en las condiciones de trabajo, según reportaron agencias como ANSA, EFE, AP, DPA y Xinhua.

En Ecuador, miles rechazaron la subcontratación y al trabajo por horas, coincidiendo con la eliminación, por parte de la Asamblea Constituyente, de esos procedimientos que permitían a las empresas contratar mano de obra barata. La multitud también se manifestó contra la presencia militar norteamericana en la base de Manta.

Asia y la inseguridad alimentaria

Por razones horarias, los países asiáticos fueron los primeros en celebrar el Primero de Mayo, en ciudades como Yakarta, Manila, Bangkok, Tokio, Seúl y Singapur. En China no estaba prevista ninguna manifestación, pero sí se dieron concentraciones en cinco ciudades frente a supermercados Carrefour, para protestar por la posición francesa respecto a la crisis separatista en el Tíbet. También hubo protestas frente a sedes de la CNN.

Miles de obreros japoneses demandaron mayor seguridad laboral y mejores sueldos para millones de trabajadores temporales, dijo PL.

Unos 5 000 trabajadores sudcoreanos desfilaron contra un pacto de libre comercio con EE.UU. para importar carne bovina, mientras que en Yakarta, decenas de miles de indonesios se pronunciaron por el descenso de los precios de los alimentos y de los combustibles.

La renuncia de la presidenta Gloria Macapagal Arroyo fue reclamada por miles de filipinos, por considerar que no adopta medidas contra el alza del precio del arroz.

En europa, contra el facismo y el escudo antimisiles

Según AFP, en Estambul, Turquía, la manifestación del Día del Trabajo derivó en graves disturbios, con el consiguiente arresto de medio millar de personas y ocho heridos, cuando la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua.

También en Alemania estalló la violencia, cuando más de 10 000 personas en Hamburgo y otras tantas en Nuremberg respondieron a un llamado de salir a la calle para plantar cara al neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), que había convocado manifestaciones en ambas ciudades.

En Rusia, unos 25 000 manifestantes desfilaron en Vladivostok, 20 000 en Ekaterinburgo y cerca de 30 000 en Moscú, mientras en Italia se organizaron más de un centenar de actos para reclamar mayor seguridad en el trabajo, en un país donde cada año mueren 1 300 personas en accidentes laborales.

Hasta el presidente italiano, Giorgio Napolitano, en su tradicional discurso, lanzó un «¡Basta!, no se puede seguir así», ante un fenómeno que no se puede considerar una «inevitable fatalidad».

De igual modo, decenas de miles de personas desfilaron en las más importantes ciudades de Francia en defensa del poder adquisitivo, del empleo, las jubilaciones y la regularización de los indocumentados.

Bernard Thibault, jefe del poderoso sindicato galo CGT, pidió a los trabajadores que acudan masivamente a otras dos marchas programadas para este mes, después de calificar como «terribles» los planes del gobierno conservador de Nicolas Sarkozy para que la gente trabaje más para pagar las pensiones de la población que envejece.

En España, dirigentes de los principales sindicatos advirtieron que no aceptarán ningún mensaje de moderación salarial ni recorte de los derechos sociales como consecuencia de la actual desaceleración económica que sufre el país.

Más al este en el mapa europeo, en la República Checa, 2 000 simpatizantes del Partido Comunista (KSCM, oposición) aprovecharon la festividad para manifestarse contra el proyecto de escudo antimisiles que EE.UU. quiere instalar en ese país y en Polonia, y que solo servirá para traer una nueva carrera armamentista en Europa.

Reclamos migratorios y contra la guerra en EE.UU.

En Estados Unidos, único país del mundo que no celebra el 1ro. de Mayo como Día Internacional del Trabajo, miles de trabajadores y activistas tomaron las calles de más de 80 ciudades para demandar una reforma migratoria comprensiva que incluya oportunidades ciudadanas para 12 millones de indocumentados, el fin de redadas y deportaciones, que llevan a la división familiar. También exigieron justicia étnica y racial, educación, cuidados de salud y trabajo.

«Hemos venido para hacerle saber a Washington el porque estamos aquí. Nosotros todavía estamos luchando», dijo Jorge Guzmán mientras una multitud se reunía en el Union Park de Chicago, la plaza donde se produjeron en 1886 los hechos que dieron lugar más tarde al proceso de los Mártires de Chicago y a la celebración mundial del Día Internacional de los Trabajadores. Guzmán llevaba una banderola con una mano gigante esposada por los agentes de inmigración y una niñita llorando y diciendo «¿Dónde está mi familia?», en alusión a las deportaciones.

Las manifestaciones se produjeron en Nueva York, Washington, Miami, Dallas, Los Ángeles, Tucson, Milwaukee y otras ciudades.

Pero no fue sólo el tema migratorio, ni la población latina la que salió a las calles norteamericanas. Miles de trabajadores de los puertos de Los Ángeles y Long Beach, dice Xinhua, exigieron el fin de la guerra en Iraq. «Los trabajadores suspendieron su trabajo para defender a Estados Unidos», dijo en una declaración Bob McEllrath, presidente de uno de los sindicatos más importantes de EE.UU., el International Longshore Warehouse Union (ILWU). «Apoyamos a nuestros soldados y decimos a los políticos de Washington que ha llegado el momento de poner fin a la guerra en Iraq», añadió para explicar el paro laboral, o reunión programada para discutir la guerra, como también fue calificada, porque un juez determinó que un paro laboral podría violar el contrato con las compañías portuarias.

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