Cumbre América Latina y el Caribe concluye con un compromiso de integración económica

La integración económica como alternativa para los países de esa región fue subrayada unánimemente por los Jefes de Estado y de Gobierno, al igual que el ingreso de Cuba al Grupo de Río Discurso de Raúl en el acto de develación del Busto de Simón Bolívar en Salvador de Bahía Inauguró Chávez busto de Bolívar en Salvador de Bahía, Brasil Hoy en la Mesa Redonda, El impacto de la visita de Raúl a Brasil y la repercusión de las Cumbres latinoamericanas y caribeñas

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Juventud Rebelde

COSTA DE SAUÍPE, Brasil, diciembre 17.— América Latina y el Caribe sortearon un importante obstáculo al esquivar el muro de las potencias para ser, por primera vez, independientes en casi 200 años. La cumbre regional efectuada durante dos días en este balneario marcó la diferencia al reunir a las 33 naciones de la región sin el consentimiento ni la presencia de Estados Unidos y Europa.

Es un hecho histórico lo acontecido aquí con la inclusión de Cuba para conformar la verdadera comunidad regional, expresó el presidente brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, al clausurar el encuentro, tras la firma de la Declaración Final y de otros tres pronunciamientos, reportó PL.

Cuatro reuniones cumbres, todas con sus verdaderos protagonistas, marcaron el eventual inicio de una etapa crucial de concertación, indicaron los dignatarios en el documento que cerró la cita sobre integración y desarrollo: el Mercado Común del Sur, la Comunidad de Naciones del Sur, el Grupo de Río, y la I Cumbre de América Latina y el Caribe.

Si solo hubiésemos asistido al ingreso de Cuba al Grupo de Río valió la pena reunirnos aquí, aseguró Lula antes de precisar que hicieron lo que anteriores gobernantes no tuvieron el coraje de hacer.

Momento especial fue la unánime bienvenida de la Isla a este mecanismo regional, apuntó el enviado especial de PL, quien recogió la valoración de los estadistas de que era un día histórico para América Latina y el Caribe.

La Cumbre también adoptó un pronunciamiento oficial sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, incluida la aplicación de la llamada Ley Helms-Burton.

La propuesta de seguimiento a este mecanismo de la I CALC fue puesta sobre la mesa por el presidente venezolano, Hugo Chávez, en coincidencia con las ideas del dignatario cubano, Raúl Castro, sobre la importancia de avanzar hacia la verdadera integración.

Los mandatarios reiteraron la necesidad de impulsar herramientas de cooperación y solidaridad, trato diferenciado a las economías más vulnerables y el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales. Además, insistieron en la necesidad de acercar posiciones para enfrentar la crisis global, con respeto al derecho internacional, pero a partir de los recursos y soluciones promovidas desde dentro.

Estos son pronunciamientos esenciales para América Latina y el Caribe, uno de los territorios más desiguales del orbe, con indicadores básicos en rojo, como los de pobreza, esperanza de vida, desempleo y desnutrición, y donde casi 200 millones de personas —de sus 550 millones de habitantes— perviven por debajo del nivel de pobreza crítica.

Las palabras esenciales de los jefes de estado y gobierno tuvieron concreción en la extensa Declaración Final, en la que reafirmaron el compromiso con la defensa de la soberanía y del derecho de todo Estado a construir su propio sistema político, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales en un ambiente de paz, estabilidad, justicia, democracia y respeto a los derechos humanos.

El documento reitera la voluntad de construir un orden internacional más justo, equitativo y armónico, fundado en el respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, entre ellos la igualdad soberana de los Estados, y la solución pacífica de controversias.

Además se pronuncia a favor del respeto a la integridad territorial y la no intervención en los asuntos internos de los Estados.

También aboga por el fortalecimiento del multilateralismo como vía fundamental para asegurar un mundo más estable y pacífico, y señala la urgente necesidad de emprender una verdadera reforma de la ONU, que la fortalezca y garantice la eficacia, transparencia, representatividad y democratización de sus órganos, en particular el Consejo de Seguridad.

Los mandatarios enfatizan la urgencia de los esfuerzos de cooperación, complementación e integración regional en el sector de energía, ante los fuertes desequilibrios entre oferta y demanda de energía en el mundo.

Manifiestan además gran preocupación por la crisis financiera actual, recuerdan que los países desarrollados fueron los causantes, y deben asumir los costos de su solución.

Los dignatarios defienden la necesidad de un amplio diálogo internacional, con la participación activa de los países en desarrollo, para la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional que incluya la adopción de mecanismos de regulación eficientes y transparentes.

Finalmente, la declaración establece estrategias sobre temas clave, como la cooperación entre los mecanismos regionales y subregionales de integración, la crisis financiera internacional, la energía, el desarrollo social y la erradicación del hambre y la pobreza.

También llama la atención sobre la seguridad alimentaria y nutricional, el desarrollo sostenible, los desastres naturales, la cooperación Sur-Sur y la proyección internacional de América Latina y el Caribe.

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