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No hay dolor ajeno

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El Área de Salud Integral Comunitaria Palotal, en el municipio de Valencia, estado de Carabobo, es la primera en obtener la condición de excelencia en los servicios médicos en toda Venezuela

PALOTAL, Carabobo.— Es posible dar una atención de calidad las 24 horas del día, en un país que no es el tuyo, en circunstancias que en nada se parecen a la cotidianidad de Cuba y en contacto con personas que tienen otra idiosincrasia y otra manera de ser.

«Trabajo nos costó obtener la condición de Área de Salud Integral Comunitaria (ASIC) con la excelencia en los servicios médicos», recuerda el licenciado en Enfermería Rolando Jerez, coordinador del Área de Palotal. «Recibimos muchas visitas. Se nos realizaron varias auditorías. Se verificó en el terreno lo que decían los papeles. Se les preguntó a los pacientes y a la comunidad. Luego merecimos tan alto reconocimiento, que nos enorgullece tremendamente, porque somos la primera Área con esta condición en el municipio de Valencia, en el estado de Carabobo y en toda la República Bolivariana de Venezuela».

Rolando está en su segunda misión internacionalista. Antes formó parte del Contingente Médico Henry Reeve, que fue a Paquistán. Las experiencias de allá y sus mañas de enfermero de la «vieja guardia» las ha puesto ahora al servicio del pueblo venezolano, porque «dirijo un colectivo de profesionales, técnicos y trabajadores en general que lo dan todo de sí por salir adelante».

Fue en diciembre de 2008 cuando el ASIC recibió la condición de excelencia. Está ubicado en el noroeste de la Parroquia Miguel Peña y allí trabaja un colectivo de 44 colaboradores, de los cuales 16 son jóvenes, atendiendo a una población de más de 15 410 habitantes, donde todos están dispensarizados.

Como ASIC comenzó a funcionar desde abril de 2007. Antes, en una de sus instalaciones funcionaba la Sala de Rehabilitación Integral Comunitaria (SRI). Se denomina Área de Salud Integral Comunitaria, explica Jerez, porque cuenta con un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), seis consultorios médicos populares, un núcleo docente, cuatro puntos estomatológicos y la Sala de Rehabilitación Integral.

«Trabajamos en estrecha vinculación con la Misión Barrio Adentro Deportivo, tenemos una aldea terapéutica para la atención a los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles, cuatro círculos de abuelos, círculo de adolescentes, un área fija para las actividades recreativas y atendemos una casa de alimentación de la Misión Negra Hipólita, así como las escuelas».

En lo médico, Palotal se divide en dos grupos: Barrio Adentro I, que incluye a los consultorios médicos populares, y Barrio Adentro II, con el CDI y la SRI. Y dispone de servicios de urgencia, apoyo vital, electrocardiograma, ultrasonido, endoscopía, salas de terapia intensiva y de observación, laboratorio clínico, seis sillones estomatológicos, entre otros.

Solo en el año 2008 atendieron a casi 250 000 pacientes, entre los dos Barrio Adentro. Pero las precisiones se las dejo a Jerez: «En los consultorios médicos populares recibimos a 155 337 personas. Se realizaron miles de visitas de terreno, durante las cuales tocamos a las puertas de 84 527 familias. Y en Barrio Adentro II fueron 62 547 pacientes. De estos, en apoyo vital, 2 736, de los cuales fueron salvados 2 505».

Otros datos significativos se refieren a exámenes realizados, que son más de 500 000, entre Laboratorio, Rayos X y otros, así como los 397 900 tratamientos brindados en la Sala de Rehabilitación Integral. Vale destacar también que Palotal cuenta con consultas de Logopedia y Podología.

De esta atención integral es responsable un colectivo integrado por médicos generales integrales, intensivistas, estomatólogos, oftalmólogos, licenciados en Enfermería y Cultura Física, y técnicos en RX, Estadística, Enfermería, Laboratorio, Farmacia y Terapia Física, cuyo promedio de edad oscila entre los 24 y 30 años.

Puntualiza Jerez que también están vinculados a la docencia, pues cuentan con estudiantes venezolanos de la carrera de Medicina Integral Comunitaria. Son dos grupos, uno de tercer año y otro de cuarto, integrados por 16 jóvenes cada uno. Los profesores son los galenos cubanos. En cuanto a los de la Isla, seis están vinculados al posgrado, quienes estudian Licenciatura en Tecnología de la Salud, y en la parte médica se especializan tres galenos.

Fórmula mágica

La joven artemiseña Adnelise Rodríguez, médica intensivista, dedica a sus pacientes todo el tiempo que requieren. A juicio de Jerez, «la estrecha vinculación entre el personal cubano, el venezolano y la comunidad es el eje fundamental para obtener resultados satisfactorios».

Cuando se lanzó la convocatoria, recuerda, se vinculó a todo el mundo en este movimiento. «Les explicamos de qué se trataba y lo importante que era para nosotros. Encontramos una respuesta y una motivación sorprendentes.

«Durante todo este tiempo nunca hemos tenido quejas de la población —señala el coordinador del área, ubicada entre la clase media y la relativamente pobre—. Cuando comenzamos solo atendíamos a los pobres. Los de clase media no acudían a las instalaciones porque no creían en los médicos cubanos. Hoy se atiende a todos sin distinción de edad, sexo, credo o procedencia social.

Que hablen los jóvenes

«Los jóvenes —señala Jerez— son un pilar fundamental en todo proceso. Ellos están chocando con una realidad que no conocían, pero su conducta es ejemplar. Tengo que reconocerlo. Y eso ha sido premiado en distintos momentos».

Somos como una gran familia, apunta Yordany Téllez Esquivel, uno de los trabajadores más jóvenes del ASIC. Aquí hay una colaboradora que es como mi mamá, porque me lo hace todo, y yo la ayudo, por supuesto. Se trabaja bien. Hay una gran disposición para hacer las cosas cada día mejor. No solo nos ocupamos de cumplir los requerimientos de nuestro perfil, sino que también ayudamos a los demás compañeros.

Técnico de Laboratorio, con 25 años de edad, Yordany posee unas convicciones muy profundas; sabe dónde está y qué se espera de él. Oriundo de Santa Cruz del Sur, en Camagüey, «el sitio elegido de los ciclones», ya lleva tres años en Venezuela, más que suficientes para hacernos saber que «la población confía en los profesionales de la salud de la Isla. Les llama poderosamente la atención que el médico cubano los trate con amor, no importa la hora que sea. Que sea tan atento e indague por tantos detalles antes de establecer un diagnóstico. Aquí en el Laboratorio se trabaja mucho. Son bastantes los exámenes que se realizan».

Yordany muestra satisfacción por la respuesta que han dado los jóvenes. «Sabemos que estamos a la vanguardia, pero no nos conformamos con eso. El principal reto es el trabajo político con cada uno de ellos, renovar su sentido de responsabilidad y su permanente compromiso con nuestra Revolución y el pueblo venezolano».

Explica Yordany que se realizan trabajos voluntarios, encuentros y cumpleaños colectivos, matutinos, charlas y conferencias sobre las principales fechas históricas, y siempre que es posible vinculan a la comunidad.

«La mayoría de nosotros somos técnicos. Ahora, estamos estudiando para regresar a Cuba ya como licenciados, algo impensado cuando llegamos aquí».

Osmany Frómeta Valera, técnico guantanamero en Terapia Física, se ha echado en un bolsillo a los pacientes que acuden a la Sala de Rehabilitación Integral. Lo mismo se ocupa del hidromasaje de una persona adulta que de los ejercicios para el fortalecimiento de los músculos de las manos de una niña.

«Esta misión ha sido algo muy importante en mi vida y en mi carrera profesional. Son muchos los pacientes que vienen a la SRI y, por la duración de los tratamientos, de una semana, 15 días o hasta un mes, estableces con ellos una relación muy linda. Son muy agradecidos».

«En el municipio atendemos a 496 jóvenes de las misiones Barrio Adentro y Barrio Adentro Deportivo y, dentro de esta fuerza, los muchachos y muchachas de esta ASIC son ejemplo», manifiesta Yudismyr Torres Abich, coordinador de la UJC en el municipio de Valencia.

Adnelise Rodríguez Rodríguez sirvió de guía a nuestro fotorreportero. La joven médica artemiseña nos cuenta que en Palotal se han enfrentado a todo. «Hemos visto cosas que nunca habíamos visto y que probablemente no llegáramos a conocer. Por ejemplo, las personas que sufren insuficiencia cardiaca provocada por el mal de Chagas, o las que vienen con urgencia hipertensiva o emergencia hipertensiva, que no están controladas, como en nuestro país, o con diabetes mellitus ya en acidosis metabólicas. Todas son patologías graves, y cuando llegan esos pacientes hacemos lo imposible por salvarles».

Recién graduada de Medicina General Integral llegó a Venezuela y comenzó su colaboración con la especialidad soñada en sus manos. «Soy residente en primer año de Terapia Intensiva y Anestesiología».

«A pesar de que soy joven —revela— he tenido muchas experiencias bonitas aquí. Salvar una vida, dar un consejo, orientar a un estudiante venezolano de Medicina Integral Comunitaria... es muy enriquecedor», concluyó.

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