Represión en Honduras deja numerosos heridos

Especial del golpe de Estado en Honduras

Autor:

Juventud Rebelde

El Frente Nacional contra el golpe inició este jueves un paro cívico. Manuel Zelaya conversó en Managua con el Embajador de EE.UU. en su país

TEGUCIGALPA, julio 30.— La represión marcó el día 33 de resistencia en Honduras, en medio de un paro cívico nacional del sector estatal, marchas y tomas de carreteras e instituciones públicas.

La brutalidad de los golpistas se hizo sentir este jueves y dejó un número indeterminado de heridos y arrestados, cuando una caminata pacífica en la carretera Panamericana fue atacada por la policía y tropas del ejército, quienes lanzaron gases lacrimógenos, golpearon a los movilizados y los persiguieron, reprimiendo además a los vecinos.

Juan Barahona, dirigente del frente de resistencia, fue uno de los golpeados brutalmente, y detenido junto a unos 80 manifestantes, según relató él mismo en diálogo con PL.

También sufrió la represión Carlos H. Reyes, líder sindical y candidato presidencial independiente, quien recibió heridas en una oreja y fractura en un brazo. Según reportes reseñados por PL, hubo gran cantidad de heridos, entre ellos el joven profesor Róger Abraham Vallejo, quien fue visto en televisión cuando era conducido a un hospital por un impacto de bala en la cabeza.

Incluso los periodistas que cubrían los incidentes fueron atacados, al tiempo que los gendarmes les comunicaban que no permitirán más filmaciones de sus actos represivos.

Como parte de las protestas ininterrumpidas desde hace más de un mes, el Frente Nacional contra el golpe inició este jueves un paro cívico nacional de 48 horas en el sector público, al que se sumarán los seis colegios del magisterio nacional, cuyos profesores regresan a las aulas los tres primeros días de cada semana luego de 21 días de paro.

Mientras, en la zona fronteriza de Ocotal, en Nicaragua, una treintena de defensores de la constitucionalidad permanecían junto al presidente Manuel Zelaya, y el régimen mantenía el toque de queda permanente en el departamento de El Paraíso, en Honduras, sometido a un virtual estado de sitio desde hace seis días. En sus inmediaciones permanece la familia de Zelaya, entre los retenes impuestos por los militares para seguir frenando el paso a cientos de personas deseosas de reunirse con el Presidente en Ocotal.

Allí, en medio de los vítores de sus seguidores —a quienes identificó como miembros de un ejército pacífico popular—, el mandatario brindó una rueda de prensa en la que afirmó que se inicia una nueva etapa de lucha y afirmó que retornará a Honduras por medio de un acuerdo político, según reportó Telesur.

Precisamente, la noticia del día fue el encuentro a puertas cerradas sostenido por Zelaya en la Embajada hondureña en Managua con el embajador norteamericano en Honduras, Hugo Llorens, y una comitiva llegada desde Washington. A inicios de semana se había especulado sobre un posible viaje de Zelaya a EE.UU., pero el mandatario lo descartó, al afirmar que si querían hablar con él, viajaran ellos al istmo.

Escueto al término de la cita, Llorens —quien se ha denunciado estaba al tanto del golpe y en contacto con sus protagonistas— calificó como «un placer» ver otra vez a Zelaya, cuyo gobierno, dijo, es el que EE.UU. reconoce.

Sin dar más detalles, agregó que hablaron del panorama político y la forma en que está trabajando la comunidad internacional para restablecer la democracia en Honduras.

Entrevistada por Telesur, la canciller Patricia Rodas —quien acompañó a Zelaya— confirmó el reconocimiento manifestado por Llorens, pero estimó que el encuentro no variaba la situación e informó que no hubo ninguna propuesta de EE.UU.

«Ha sido una reunión de reiteraciones y de posiciones que no pueden ser negociadas», dijo Rodas, quien recordó que el regreso de Zelaya debe ser incondicional, y dio cuenta del reclamo, reiterado en la cita, para que se incrementen las sanciones de EE.UU. contra los actores directos del golpe y también contra sus autores intelectuales.

«No basta con retirar algunas visas diplomáticas; consideramos que si hay tibieza en la respuesta de EE.UU., los golpistas sienten un respaldo tácito a sus acciones», dijo la Canciller, quien afirmó haber comunicado a la comisión norteamericana el incremento de la represión el jueves.

Mientras, los usurpadores seguían tratando de insuflar aire a la labor de Oscar Arias, mediador decretado por el Departamento de Estado de EE.UU. y cuya propuesta ellos mismos rechazaron al negarse a aceptar el retorno de Zelaya. Un comunicado del régimen encabezado por Roberto Micheletti pidió a Arias este jueves que apoyara un «diálogo interno» y enviara una comisión a esos fines.

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