Cumbre de Pueblos, hora de realizaciones

El presidente Chávez y otros altos Jefes de Estado y de Gobiernos de América del Sur y África ya se encuentran en Isla de Margarita para protagonizar este fin de semana el segmento de más alto nivel de la II Cumbre ASA. La meta es pasar del discurso a la acción

Autor:

Agnerys Rodríguez Gavilán

ISLA DE MARGARITA, Nueva Esparta.— Con la instalación oficial este sábado de la II Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América del Sur y África (ASA), en el Hotel Margarita Hilton, enclavado en la hermosa Ciudad de Porlamar, más que llegar a una meta, los máximos representantes de casi 60 delegaciones y cinco organismos multilaterales y, muy especialmente, los pueblos de estos dos grandes continentes estarán iniciando un nuevo y largo camino de unidad e integración necesarias y urgentes para regalarle a sus hijos y a los hijos de sus hijos un mundo diferente, con oportunidades para todos.

De ese propósito habló el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante Hugo Chávez Frías, apenas unos minutos después de su llegada al Aeropuerto Internacional General en Jefe Santiago Mariño, en Isla de Margarita, estado de Nueva Esparta, cuando expresó que África y Sudamérica van a conformar dos de los grandes polos de poder de ese mundo multipolar que comenzó a nacer y que será el mundo del Siglo XXI donde ya no habrá más imperialismo.

El desafío es enorme. No será fácil. Pero hay voluntad y compromiso. Lo demuestra el hecho de que luego de dos años de intenso trabajo, hoy se encuentran aquí más de 60 delegaciones de las que, al cierre de esta edición, se confirmaba la asistencia de 19 presidentes africanos, cinco vicepresidentes y 15 cancilleres. Y si acaso los números no son suficientes, sirva como botón de muestra el hecho de que nunca antes se reunió en esta otra parte del planeta a tantos líderes del continente negro, ni nunca antes se mostró tanta disposición a trabajar juntos en la creación de fuertes alianzas y mecanismos de integración, colaboración e intercambio en casi todos los sectores de la vida económica, social y cultural.

Este viernes no solamente tuvo lugar aquí la llegada de las delegaciones de Mali, Libia, Nigeria, Argelia, Zimbabwe, Ghana, Mauritania, Paraguay, Gambia, entre otras, encabezadas por sus presidentes o vicepresidentes, sino también la segunda jornada de la reunión de altos funcionarios, durante la cual tuvieron una activa participación los representantes de la Unión Africana, Brasil, la Unión de Naciones Sudamericanas y los de Nigeria y Venezuela, quienes a su vez conforman el grupo coordinador de la Cumbre.

De este encuentro salieron los planes de acción de la II Cumbre ASA y la propuesta de Declaración Final, entregados ya al Consejo de Cancilleres, instancia que pondrá a punto tan importantes documentos para someterlos este fin de semana a la consideración de los Jefes de Estado y de Gobierno.

Según trascendidos, las discusiones han sido fluidas y satisfactorias, sobre la base de las convergencias y los intereses comunes. En esa agenda que propone los caminos posibles para el reencuentro de los pueblos y el relanzamiento de las relaciones, se identifican entre otros temas, la soberanía alimentaria, tecnología, educación, paz y seguridad, salud, energía, deporte e infraestructura y, sobre todo, la cultura. También se habló de una «necesidad de conectividad», por lo cual una propuesta a discutir contempla el desarrollo de rutas aéreas y marítimas para el intercambio comercial.

Al vicecanciller venezolano Reinaldo Bolívar se le ve optimista. Existen muchas esperanzas y aspiraciones, con todos los temas tratados, porque es la hora de las realizaciones, dijo. «Desde el 2006, en el primer encuentro en Abuja (Nigeria), ya hubo declaraciones, y ahora es el momento de que esto se realice».

Reencontrándose, y no bajo el supuesto negado de una neocolonización del continente negro en pleno Siglo XXI. América del Sur y África apuestan por este reacercamiento que se deben y se merecen, para acompañarse, tender nuevos puentes, cooperar, intercambiar, ayudar e integrarse, bajo el sagrado principio del respeto a otro, sin imposiciones ni mandamientos, sin oportunismos ni saqueos, sin humillaciones ni negaciones. Lo ha dicho de muy diversas maneras el Jefe de Estado venezolano, gran impulsor de este relanzamiento de las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales, en un momento decisivo y definitorio no solamente para los sudamericanos y los africanos, sino para todos y cada uno de nuestros pueblos, continentes y la especie humana en general.

Lo acontecido esta semana en la ONU, la grave situación político-social que vive el pueblo de Honduras, los problemas que origina el cambio climático, las escaseces, las guerras, las manipulaciones mediáticas y los odios desatados, están asfixiando nuestra existencia, desangrando el futuro.

En medio de ese desolador panorama mundial, América del Sur y África quieren construir. «Ambos continentes debemos aprender más los unos de los otros, porque esta es una asociación de pueblos de dos continentes con muchas cosas en común; debemos velar para que esto no fracase, pues hay muchos que apuestan a nuestro fracaso y es nuestra responsabilidad no hacerlo», reveló una nota de prensa de la Cancillería venezolana.

Como lo expresa el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en su última columna de opinión África… África: «(…) Nuestros problemas son comunes, las causas y sus raíces hacen comunión. Juntos liberamos este continente una vez, lo volveremos a hacer, ya lo estamos haciendo, y en el proceso los pueblos de la vasta África liberarán de nuevo, junto a nosotros, su tierra y su historia. Porque si existe una manifestación que anticipe y anuncie la multipolaridad, no es otra que rescatar y salvaguardar nuestra identidad, nuestra historia, nuestro mundo: el mundo de los pobres. Éste es propósito central de la próxima cumbre África-América».

Eso es lo que los pueblos esperan. Y también Cuba, su gente, su Revolución y sus principales líderes, porque el ayer y el hoy de los hombres y mujeres del continente negro están indisolublemente ligados a nuestra historia, están en cada uno de nosotros, muy adentro. De modo que esta II Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de los países de América del Sur y de África, la sentimos nuestra, razón más que suficiente para convidar a los máximos representantes de sus pueblos a que les den lo que se merecen. El futuro es ahora. Acortemos mucho más las distancias. Cerremos las brechas y creemos nuevas oportunidades para todos y todas».

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