En Venezuela no hay olvido para el crimen

La exigencia de libertad para los Cinco se hizo presente con mayor fuerza este martes en tierras bolivarianas coincidiendo con el aniversario 33 de la voladura de la nave de Cubana de Aviación del vuelo 475

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— El próximo 13 de octubre se llevará a cabo en Miami la vista de resentencia de Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes junto a Gerardo Hernández y René González sufren desde hace once años injusta prisión por sus actividades antiterroristas en Estados Unidos, destinadas a frenar agresiones y sabotajes que durante prácticamente cinco décadas se han organizado en el sur de la Florida contra Cuba.

La exigencia de libertad para los Cinco, como se les conoce, se hizo presente con mayor fuerza este martes en tierras bolivarianas coincidiendo con el aniversario 33 de la voladura de la nave de Cubana de Aviación del vuelo 475, que salió precisamente del Aeropuerto Internacional de Maiquetía hacia Barbados, escala que debió llevar a sus 73 pasajeros a Cuba. Fue un viaje truncado por la acción criminal de Luis Posada Carriles, Orlando Bosch y sus cómplices.

Sin embargo, este 6 de octubre, los terroristas celebran su «hazaña» paseando en total libertad por las calles de Miami, y Estados Unidos sigue sin conceder la extradición solicitada en el caso de Posada Carriles. Remiso a cumplir compromisos internacionales, Washington sigue protegiendo a quienes al fin y al cabo fueron sus soldados.

Pero los pueblos no olvidan. Los versos del poema resonaron en la Terminal de la Rampa 4 del aeropuerto venezolano en honor a los mártires cubanos, guyaneses y coreanos que cayeron en el vil atentado: (...) Los quiero ver juzgados en esta plaza, en este sitio. ¡Pido castigo! Así clamó también el nutrido grupo de cooperantes cubanos en las Misiones Deportiva, Médica y Educativa y trabajadores de Cubana que se dieron cita en el lugar, donde no faltaron voces venezolanas amigas, que también han estado denunciando el crimen.

La condena al terrorismo se hizo patente en las voces de Arley Santana Rodríguez, en nombre de la coordinación central de las Misiones, y en la emocionada pero firme de Ileana Alfonso, quien llevó el juramento de todos de seguir siendo mejores, de hacer más fuerte, efectiva y eficiente la labor de los miles de cubanos que dan su aporte diario al bienestar del pueblo venezolano.

Ileana carga además con motivos personales: es hija de Demetrio Alfonso, uno de los mártires de la Patria que alcanzaron ese Olimpo por la despiadada acción de quienes viven del odio.

Luego, en un aparte con la prensa, habló del significado de este momento, de la tristeza por encontrarse en el lugar desde donde partieron a la muerte su padre y demás compañeros —incluido el joven y campeón equipo de esgrima cubano—; pero también «feliz, porque estamos cumpliendo una misión internacionalista, orgullosa de estar cumpliendo el legado que nos dejaron… Apoyando a este pueblo que nos acoge y que todo se merece».

El acto de recordación, sencillo y emocionado, se multiplicó en cada punto de esta geografía hermana donde trabajan con ahínco cubanos y cubanas, y en el sentir del pueblo de Bolívar que exige la extradición de Posada Carriles para hacer justicia.

 

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