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«Nuestro avance será escaso si no se facilita la transferencia de tecnología hacia los países en desarrollo y si la gran mayoría de las naciones iberoamericanas sigue siendo víctima de un orden económico internacional injusto e inoperante», afirmó en la XIX Cumbre Iberoamericana el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla.
Cuba advirtió este lunes que la innovación y el conocimiento solo serán instrumentos esenciales para erradicar la pobreza en Latinoamérica, si los países de la región son capaces de cambiar el actual orden económico internacional injusto e inoperante.
Esa afirmación fue hecha por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, al intervenir aquí en la sesión de apertura de la XIX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de gobierno.
En su discurso sobre el tema central de esta magna cita, Innovación y Conocimiento, Rodríguez precisó que su país comparte plenamente el empeño de otorgar prioridad a ese objetivo, pero alertó que esas categorías no pueden tratarse con un enfoque mercantilista.
Siempre y cuando no se utilicen para buscar mezquinas ganancias ni ventajas comerciales, pueden convertirse en instrumentos fundamentales para erradicar la miseria, combatir el hambre y mejorar la salud de nuestras poblaciones, ratificó.
Rodríguez dijo que el empeño iberoamericano de priorizar la innovación, poco logrará si descuida el compromiso con la justicia social y se rinde ante el dictado del mercado, las restricciones de la propiedad intelectual y los intereses de las transnacionales que concentran cada vez más el dominio del conocimiento.
La innovación y el conocimiento han de disfrutar de la cooperación entre nuestras naciones, y han de compartirse con un sentido solidario y responsable, puntualizó el titular de Exteriores de la nación antillana.
Advirtió que podrán promoverse de manera exitosa con un papel activo y consciente de los Estados nacionales, con un involucramiento vigoroso de los gobiernos y una participación masiva de la población.
Solo ciudadanos educados, cultos y con dominio de la ciencia y la tecnología, llevarán a nuestras sociedades hacia un desarrollo sostenible y justo, insistió.
A su juicio, es el orden económico internacional, excluyente y expoliador, y no la cultura ni la idiosincrasia latinoamericana, de la cual dijo sentirse orgulloso, el que constituye un obstáculo estructural e inevitable para avanzar en estos propósitos.
Rodríguez apuntó que la innovación y el conocimiento requieren, además, de un clima de paz y de seguridad.