Las mujeres cubanas, a la vanguardia de la recuperación en Haití

Educadoras, doctoras, enfermeras y otras especialistas de la salud laboran por el bienestar de los haitianos, sin olvidar a la familia que las espera en Cuba

Autor:

Juventud Rebelde

PUERTO PRÍNCIPE, marzo 8.— Las mujeres desempeñan un papel fundamental en el Haití posterremoto y las cubanas son protagonistas fundamentales por su dedicación en el cuidado de la salud de un pueblo expuesto a enfermedades y epidemias.

Sin importar las situaciones extremas, comentó PL, las cubanas dedican tiempo y esfuerzo a velar y educar a los pobladores de esta ciudad —marcados aún por el terrible sismo del 12 de enero—, sin olvidar a la familia que dejaron atrás, y hasta a los niños, a veces muy pequeños.

Yoleinis Vázquez, especialista en Medicina Interna, estaba de vacaciones en Cuba cuando el sismo, pero al retorno se encontró con un panorama desolador que la obligó a trabajar cada día más en una unidad de cuidados intensivos.

Vázquez es la jefa de la comisión médica, constituida, además, por un cirujano, una enfermera y un técnico de laboratorio y, entre otras misiones, sobre ella recae el cuidado de los colaboradores cubanos.

«No solo nos dedicamos a eso. También damos nuestra consulta normal y la asistencia en una sala de hospitalización de Medicina Interna», contó mientras Juana Almaguer, una laboratorista convertida por momentos en peluquera, rejuvenece el color negro de su cabello.

A Yoleinis la impacta, sobre todo, el sufrimiento de las mujeres en Haití, la mayoría de las cuales realizan todo el trabajo de las casas, en los casos que aún le quede un techo, buscar la alimentación para el esposo —en primer lugar— y cuidar de los niños.

Oriunda de la oriental ciudad cubana de Bayamo, Vázquez admite que Haití ha sido una experiencia fundamental en su vida, entre otras cosas, por tener en sus manos la salud de los cooperantes de su país; por la posibilidad de convivir en familia con personas que antes no conocía.

Nostálgica, Yoleinis recuerda a su esposo Julio Alberto Reyes y al hijo de ambos, Alaín Daniel, de solo tres años de edad, a quien extraña infinitamente.

En Haití trabajan poco más de 1 500 trabajadores cubanos de la salud, 463 de ellos mujeres, un por ciento que disminuyó después del terremoto, porque antes las féminas fueron siempre mayoría.

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