Casi tres mil víctimas cubanas por hostilidad de Estados Unidos

Sabotajes a sectores económicos, la agresión por Bahía de Cochinos en 1961, el Plan Mangosta, el ametrallamiento a poblados costeros y más recientemente a hoteles son una pequeña muestra de la vinculación estadounidense con las acciones anticubanas

Autor:

Juventud Rebelde

Casi tres mil cubanos muertos es el saldo de medio siglo de hostilidad estadounidense contra la isla, blanco hoy de una nueva fase de ataques mediáticos de Washington y de sus tradicionales aliados europeos, reporta Prensa Latina.

Defensoras de la política anticubana de la Casa Blanca, algunas capitales europeas -embarcadas durante la última década en aventuras militares del Pentágono en varias partes del mundo- han obviado condenar a su socio por las acciones terroristas contra el país caribeño.

Entre los fallecidos aquí se cuentan más de un centenar de niños afectados por la introducción en 1981 del dengue hemorrágico, brote de la enfermedad entonces sin presencia en la región y que las evidencias llevan a laboratorios de guerra biológica de la Casa Blanca.

Pero la lista de defunciones incluye a extranjeros como el turista italiano Fabio di Celmo, alcanzado por las esquirlas de una bomba de la serie de los atentados en hoteles habaneros en 1997, cuya autoría divulgó por todas partes un terrorista protegido en Estados Unidos.

Para Luis Posada Carriles, responsable de la voladura de un avión cubano en pleno vuelo en 1976, con saldo de 73 personas muertas, Di Celmo «estaba sentado en el sitio equivocado en el momento equivocado».

Las declaraciones de Posada Carriles recorrieron el mundo en las ediciones del 12 y el 13 de julio de 1998 del periódico estadounidense The New York Times.

Ahora el criminal vinculado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, norteamericana) espera en absoluta libertad por un juicio en la ciudad texana de El Paso nada más y nada menos que por haber mentido cuando entró ilegalmente a territorio norteño en 2004.

Sabotajes a sectores económicos, la agresión por Bahía de Cochinos en 1961, el Plan Mangosta, el ametrallamiento a poblados costeros y más recientemente a hoteles son una pequeña muestra de la vinculación estadounidense con las acciones anticubanas.

Las actividades contra Cuba obligaron al país a elevar su capacidad defensiva desde el propio triunfo de la Revolución en 1959.

Los datos contenidos en la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por daños humanos dan cuenta que la isla tuvo que sobrepasar la cifra de 0,4 por ciento de su población dedicada a la defensa, un parámetro aceptado internacionalmente.

Siguiendo este criterio, Cuba fue obligada a sobrepasar ese valor ante la situación de guerra impuesta por Washington y mantenida hasta el momento, a pesar de la retórica del actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama.

Con la doctrina de Guerra de Todo el Pueblo, aplicada aquí desde la década del 80, se redujo el número de alistados de forma regular, aunque sin descuidar la labor en materia de construcción de obras de protección.

La idea básica ha sido evitar la guerra con el desarrollo de un potencial de preparación y respuesta con la participación de todo el pueblo y una doctrina de lucha frente a una eventual invasión militar.

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