Venezuela anuncia inicio oficial de campaña electoral

El pueblo bolivariano defiende los logros de su Revolución y no permitirá que le arrebaten los comicios legislativos de septiembre próximo

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— «Sal de la casa, regálale un rato a la Revolución», exhortaban desde la tribuna en una calle de la parroquia 23 de Enero que ya estaba repleta y donde ondeaban las banderas rojas del PSUV y de la UPV (Unidad Popular Venezolana).

Globos con los colores de la tricolor se atan a los carros —todo tipo de vehículos—, y se va nutriendo cada vez más el número de los motoristas. Este es el barrio que bajó del cerro hasta Miraflores para exigir el regreso de su Presidente en el abril del golpe de Estado y de la resurrección. Y defiende ahora aquella conquista popular y los logros de una Revolución que construye en Socialismo y que no se va a dejar arrebatar el 26 de septiembre.

El miércoles 25 de agosto, el pueblo no descansó. Comenzó la jornada justo a la medianoche con un cohetazo que estremeció a la capital y que tuvo eco similar en cada uno de los estados del país. Los fuegos artificiales anunciaron el inicio oficial de la campaña y hombres y mujeres van dispuestos a hacer verdad la consigna que el Partido Socialista Unido de Venezuela lleva como estrategia: El pueblo pa’la Asamblea.

Se escucha a Alí Primera, siempre presente en la lucha popular, a Dale pa’matala, a Lloviznando canto. Cantos e himnos que no pueden ser apagados por silbatos de guardias y policías que tratan de dirigir el tránsito por la estrecha avenida, ni por los pitazos agudos de camiones dispuestos ya en caravana. Llegan los bomberos y no precisamente para apagar este ardor: los muchachos vocean, bailan, cantan.

Hombres y mujeres levantan carteles de su candidato Robert Sierra y esperan a otros del «trabuco» de Hugo Chávez en el Distrito Capital que van llegando: Aristóbulo Isturiz, Cilia Flores; Tania, la periodista de Dando y Dando; moto arriba, Freddy Bernal. Otros carteles dicen: Los indígenas pa’la Asamblea. Es la definición de un país, el compromiso de la Revolución, que se define con los votos «arriba y a la izquierda, votamos PSUV», como dice la cantante Vilma Garcés, también candidata.

Este es el circuito 2, desde donde partiría la caravana engrosada a su paso por buena parte de la ciudad, por las columnas de venezolanos, en carros o a pie, provenientes de otros tres circuitos electorales y que llegaron horas después, acompañado de los vítores de los barrios, hasta la Plaza O’Leary, en las cercanías del Palacio de Miraflores.

Suenan los cohetes psuvistas para demostrar la disposición a lograr la hegemonía en el poder legislativo, en el anuncio de lo que han llamado operación demolición, refiriéndose a los partidos opositores, porque quieren asegurarse el presente y el futuro en el Socialismo, este que están construyendo en total creatividad, y que es para todos.

Como símbolo de la diversidad en la unidad que andan pariendo, no es esta una marea roja, traen todos los colores, tal y como es este pueblo. Los hay rojos, blancos, amarillos, verdes, morados… pero todos tienen una misma consigna: Somos millones, una sola voz.

Está aquí, por miles, la juventud y la «viejentud», nos grita desde un camioncito una señora con la  voz ya enronquecida, y desde otro carro con altoparlante se escuchaba a Silvio: «Le debo una canción indescriptible… en tiempos de esperanza».

No falta lo contrario. «El pre-aviso: se van», grita al paso de la caravana popular un solitario «escualidón» desde una barbería unisex, y unos pasos más adelante, desde la misma acera una muchacha alerta: «Periodistas, una foto al Che», y señala para el rostro que llena toda la enorme pared del edificio de varias plantas de su vecindario, mientras otro apunta: «Y allá está Fidel». Tres trabajadores que salen de los Patios y Talleres Propatria del Metro de Caracas, levantan sus brazos en saludo y gritan: «!Que viva Chávez!».

Así va este pueblo por Zulia, por Anzoátegui, por Aragua, por Falcón… al que acompaña una jovencita como la candidata Andreína Tarascón, que declaraba a la prensa cubana su compromiso como respuesta a la confianza invalorable depositada en ella: «Seguir firme en la defensa de nuestros principios, un compromiso de vida de estar al lado de nuestro pueblo y de sus intereses».

He visto fe, coraje, conciencia revolucionaria y claridad, exclamaba en Cabimas, el candidato zuliano Francisco Arias Cárdenas. Presumo que pudiera decirlo por toda Venezuela.

Y el pueblo no descansa, quiere la Asamblea para profundizar el proyecto bolivariano que abre la verdadera esperanza.

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