Italia y España: hervideros de protestas

En Bolonia, Turín, Milán, Florencia y Nápoles se manifestaron contra las medidas impulsadas por el Gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi. Miles de españoles en Madrid, Barcelona y otras 20 ciudades rechazaron el intento de plasmar en la Constitución un límite al déficit fiscal

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Juventud Rebelde

ROMA, septiembre 6.— La huelga de ocho horas convocada por la Confederación General del Trabajo en Italia (CGIL), en protesta contra las medidas de austeridad impulsadas por el Gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi, hizo colapsar prácticamente al país este miércoles, mientras España era escenario de nuevas y multitudinarias protestas contra el intento de plasmar en la Constitución un límite al déficit fiscal.

En la misma jornada en que las medidas de austeridad propuestas por Berlusconi llegaban al Senado para su discusión y posterior votación, casi cien ciudades italianas se pronunciaban contra el plan.

La protesta tuvo por escenario a ciudades tan importantes como Bolonia, Turín, Milán, Florencia y Nápoles. Las dos grandes formaciones políticas de la oposición, el Partido Democrático (PD) e Italia de los Valores (IDV), también se sumaron, reportó EFE.

Según el sindicato mayoritario italiano, el 60 por ciento de los principales sectores sociales respaldaron la medida, como los transportes públicos, los museos nacionales o las líneas aéreas, entre otros. La huelga coincidió con un debate en el Senado sobre el plan de ajuste por 45 500 millones de euros, anunciado el mes pasado para intentar calmar los temores en el mercado de un impago de la deuda pública, dijo DPA. Analistas alegan que el plan golpeará a las familias más pobres y no logrará introducir reformas que conduzcan el crecimiento económico.

En caso de ser aprobado el nuevo plan de ajuste, se añadiría a uno ya aceptado en julio último por un valor ascendente a 80 000 millones de euros, con el que se pretende alcanzar el equilibrio presupuestario en 2013.

Mientras, en España, miles de personas marcharon en Madrid, Barcelona y otras 20 ciudades para rechazar por «antidemocrática» —según aluden los manifestantes— la reforma de la Constitución que han pactado el Gobierno y el principal partido de la oposición (el PP), con el propósito de ponerle límite al déficit público, lo que se llevará a cabo sin consulta previa.

La reforma, que busca inscribir la estabilidad presupuestaria en la Carta Magna española y que conllevaría —según analistas— hacia un modelo basado casi exclusivamente en el sector privado, deberá ser aprobada este miércoles en el Senado por los tres quintos del pleno, lo que equivale a 157 escaños, ya que actualmente hay 261 senadores.

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