Chile y los jóvenes: consolidar lo social

Nuevas estrategias en la lucha pondrán en marcha los estudiantes del país austral durante este año académico, explicaron Karol Cariola y Camila Vallejo durante su visita a Cuba

 

 

 

Autor:

Yailé Balloqui Bonzón

Notablemente felices por reunirse con la prensa cubana, no vendida a los designios oligárquicos de la burguesía neoliberal que abunda en Chile, su país, y buena parte del mundo, Karol Cariola y Camila Vallejo, secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC) y miembro de su ejecutivo, respectivamente, respondieron a cada una de las preguntas con esa claridad que las ha llevado a convertirse en los rostros más visibles del movimiento estudiantil en su patria. Durante 2011, sus movilizaciones tuvieron en jaque al Gobierno de Sebastián Piñera, quien ve cómo el modelo neoliberal que defiende se tambalea a causa del descontento social liderado por la fuerza de los estudiantes, y secundado por miles de rostros anónimos que se aburrieron de los abusos a todo nivel.

Invitadas a celebrar junto a los cubanos el 50 aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas, Karol y Camila encabezan una nueva oleada de jóvenes líderes que, sin miedo, se lucen en el escenario donde hoy les corresponde defender sus ideas.

El año 2011 marcó un antes y un después en la historia chilena, en un país que ha servido de laboratorio neoliberal para probar un modelo impuesto con la dictadura sangrienta de Pinochet, y que hasta hoy perdura.

Las imágenes de los estudiantes en las calles exigiendo la garantía de una educación pública, de calidad y gratuita, recorrieron el mundo; pero este año no será igual. Ante preguntas de la prensa sobre los próximos pasos del estudiantado en su país luego de reiniciado el curso escolar hace apenas unas semanas, Karol Cariola adelanta que el trabajo en este 2012 será distinto al año precedente.

Ahora «no vamos a replicar con la misma receta, no va a haber marchas todas las semanas, pero sí se van a buscar nuevos mecanismos de debate, de discusión y sobre todo de profundización de las propuestas. Se consolidará la fuerza del movimiento social, con todos los actores que se puedan ver representados en ese proceso», adelantó la Secretaria General de las JJCC, única mujer, luego de Gladys Marín, en ocupar ese cargo.

Este será un período fundamental, sobre todo porque en 2013 viene la disputa presidencial y parlamentaria, donde claramente el pueblo le debe pasar la cuenta a esos que se negaron a ofrecer respuestas al movimiento social que gritó por más educación, por salud de calidad, y que hoy exige, además, un cambio en la Constitución y en el sistema electoral, afirma.

Será en este lapso también cuando la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) lleve a cabo su Congreso nacional y se celebren los 80 años de la Juventud Comunista chilena y el centenario del Partido Comunista.

En ese sentido, acota por su parte Camila, planean estrechar aún más los espacios de convergencia, de debate, encontrar horizontes comunes con otros movimientos estudiantiles que también se ven afectados por estas políticas y contra las cuales «podemos luchar de manera unificada».

El movimiento no es una persona

El rostro de Camila Vallejo y sus polémicos planteamientos centraron la atención mediática durante las protestas del año pasado, y convirtieron a la joven de 23 años en una suerte de núcleo del movimiento que nacía.

Sin embargo, Camila considera que ha sido un tratamiento erróneo por parte de los medios chilenos y, en consecuencia, de los internacionales.

«Hacen ver que el movimiento depende de una persona y no que son procesos de construcción colectiva. Cuando se personifica un movimiento es más fácil derrotarlo», argumentó la también Vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de Chile.

«Hay un poder mediático muy grande que maneja la comunicación en respuesta a sus intereses». Constantemente se utilizan esas herramientas, tanto en Chile como en el mundo, para la criminalización de la protesta social, para contar un relato sesgado de cómo se constituyen los movimientos sociales y recalcar en la personificación de estos», afirma.

Para Camila, las relaciones entre la UJC y la JJCC son excelentes, a pesar de las realidades distintas que viven los jóvenes cubanos y chilenos. «Lamentablemente, la juventud comunista en Chile no tiene tanta participación en la transformación de la sociedad; pero es importante aprender de la realidad que tienen acá, el rol que juegan en el proceso de cambios que está asumiendo el país, en el debate. Ese es el rol que queremos jueguen los jóvenes comunistas en nuestro país. Venimos a aprender de esa experiencia», afirmó la joven dirigente.

Ambas, emocionadas, no dudaron en expresar su admiración por una Revolución como la cubana que ofrece a todos los ciudadanos garantías básicas, de las cuales el pueblo chileno ha sido despojado.

«La juventud cubana tiene que ver mucho hacia afuera y agradecer lo que tiene. Nosotros, contrastó Camila, hemos sido despojados de muchas cosas, hemos sido deshumanizados como juventud, se nos ha hecho ver que somos simplemente máquinas de reproducción de un modelo y no sujetos capaces de transformar nuestra realidad.

«Gracias por mantener lo que han heredado. Gracias por mantener viva la esperanza de muchos jóvenes chilenos y muchos pueblos en Latinoamérica y el mundo. Sigan perfeccionando y haciendo viva la Revolución tanto en Cuba como en otros países del mundo», exhortó.

 

 

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