Pablo y Silvia, un binomio de amor a Cuba

Esta carismática pareja dialogó con JR sobre su acercamiento a la Isla, la lucha internacional por el regreso de los Cinco, su participación en el Coloquio holguinero por el regreso de los Héroes y sobre su inmenso amor a Cuba y a su pueblo

Autor:

Leyanis Infante Curbelo

Con motivo del recién concluido VIII Coloquio Internacional por la Liberación de los Cinco, Pablo Evrard y Silvia Vanhoegaerden viajaron a Cuba. Son belgas y por más de 16 años la Isla ha sido un punto obligado de recurrencia en sus vidas.

Más que un popular destino turístico para dos europeos, cuentan que Cuba se convirtió desde la primera pisada en el Aeropuerto José Martí (aún más, cuando era solo un sueño acariciado en la distancia), en un ancla, en la concreción de muchos ideales, teorías y modelos progresistas aprendidos desde la cuna.

Para Silvia  sentirse al fin en casa, respirar la familiaridad del trato cubano, el embrujo de nuestra música y nuestra cultura, experimentar la calidez de nuestro clima,  hubieran bastado para regresar una y otra vez. Para Pablo otro tanto.

Sin embargo, cuentan,  las tradiciones socialistas, la conciencia de justicia social, y aquella cierta nostalgia de cuando eran la generación joven y pujante de los 60 y escucharon de una Isla caribeña y su Revolución triunfante, de un guerrillero llamado Che, de un proyecto social construido y defendido por una amplia base popular, los llevó a involucrarse mucho más.

Hoy, integran el Comité Internacional por la Liberación de los Cinco, y una gran parte de su tiempo, su energía y su pasión, están enfocados en la lucha por el regreso a su patria de René, Antonio, Gerardo, Ramón y Fernando, y en denunciar internacionalmente la injusticia del proceso legal realizado contra ellos en Estados Unidos.

La carismática pareja dialogó con JR, en un perfecto español aplatanado, sobre su acercamiento a la Isla, la lucha internacional por el regreso de los Cinco, su participación en el Coloquio holguinero y sobre su inmenso amor a la Isla y a su pueblo.

—¿Cuándo escucharon por primera vez sobre Cuba y cómo llegan a involucrarse en los movimientos de solidaridad con ella?

Pablo: En el 59 yo estaba en el Congo con mis padres; tenía 15 años, y en un noticiero radial oí que había una revolución en una isla del Caribe. De regreso a Bélgica aprendí  algo más de Cuba, pero muy poco. Luego, cuando empecé la Universidad estaba la guerra de Viet Nam y yo pertenecía a organizaciones de paz y participaba en manifestaciones contra la guerra.

«En ese momento conocí de la existencia de un personaje llamado Che, y unos años después llegó la noticia de que lo habían matado. En ese entonces, en mi habitación de estudiante, tenía un afiche suyo  con la famosa foto de Korda y mi interés por conocer Cuba crecía año tras año. Pero en ese momento no era tan fácil ir, era muy costoso. No había turismo como ahora, no había tantos vuelos ni posibilidades hasta principios de los años 90.

«Así, en 1996, vinimos por primera vez. Habían comenzado los vuelos charters desde Bruselas y todo era más fácil, más barato.

«Rentamos  un carro y viajamos de La Habana hasta Santiago de Cuba. Recorrimos casi todo el país. En ese momento, con los problemas de transporte existentes, siempre llevábamos cubanos en el carro y aprendimos mucho de la vida cotidiana de ellos.

«Nuestro primer viaje fue de turistas…pero en teoría, porque enseguida nos apartamos de la ruta del turismo. Nos fuimos a los pueblos a conocer a la gente. A las personas que recogíamos por el camino las visitábamos en sus casas, cosas que los turistas nunca hacen.  Es lo que hemos hecho durante 16 años, 25 veces.

—Conocer previamente el idioma también les ayudó

P: Sí, claro. Pero esa es otra historia.  Antes, la mayoría de los belgas que viajaban de vacaciones lo hacían a España y quisimos aprender el idioma. Porque en realidad el español que conocíamos era «Una cerveza por favor», «Gracias».

«Empezamos a estudiarlo en un curso por la noche en la universidad durante seis años. Terminamos en el 95. Por lo que cuando en el 96 vinimos a Cuba era fácil comunicarnos con los cubanos. Aún así era un choque de culturas,  llegando aquí nos parecía que nos hablaban en otro idioma.

«Nuestra intención original era, después de los estudios de español, visitar todos los países de América Latina donde se hablara el idioma, o sea, casi todos. Pero el interés que teníamos por Cuba y el amor que nos despertó, nos hizo regresar, porque en un primer viaje, de dos semanas, no se puede conocer Cuba, y desde ese momento nunca fuimos a otro país.

«No hemos visitado otro país de América Latina, pero no importa.

Silvia: Yo de nacimiento soy socialista, mi papá siempre lo fue. Así que aprendí mucho de socialismo en casa. Mis padres visitaron Rusia, Polonia…toda esa parte de Europa Comunista.

«Supe del Che cuando falleció, porque yo soy un poco más joven que Pablo (risas). Y cuando lo vi me enamoré, tenía 17 años. Empecé a buscar información sobre Cuba, pero en ese tiempo, en los 60, no había casi nada en la prensa y solo me encontré algún que otro libro.

«Yo también estuve en las organizaciones revolucionarias en Bélgica, y  como te decía Pablo, en esos tiempos era casi imposible venir.

«Conocí a Pablo en el curso de Español, porque comenzamos y terminamos en el mismo año. En el cuarto nivel, nuestra profesora se fue a Cuba y regresó con videos, fotos, historias. Y me dije: ese es el primer país que yo quiero visitar de esa parte del mundo.

«Pablo olvidó una parte muy especial del viaje y es que cuando salí del avión yo dije «por fin estoy en casa»; no sé por qué, pero sentía ya el calor de Cuba.

También estaba la música, la cultura, la inteligencia de la gente, porque coincidían en nuestro carro estudiantes de ingeniería, estudiantes de medicina, viejos, jóvenes, de todo.

«Hablé con las personas mayores sobre la Revolución, cómo pasó, cómo ellos han vivido. También con los jóvenes, que nunca conocieron a Batista, tampoco las luchas por la Revolución, y les preguntaba sobre lo que pensaban de Cuba.

«Y….me enamoré»

—¿Y cómo llegan a la causa de Los Cinco?

S: Cuando regresé busqué una organización en Bélgica que tuviera relación con Cuba y nos hicimos miembros de Los Amigos de Cuba en nuestra ciudad.

«No sé cuantos años después conocimos la Iniciativa Cuba Socialista y nos hicimos miembros también. Porque los Amigos de Cuba promovían más el intercambio cultural con la Isla e Iniciativa Cuba Socialista era una organización más enfocada a la política. Entonces en las dos organizaciones tenemos todo».

P: En Iniciativa… crearon en el 2003 un comité por la liberación de Los Cinco, porque antes no sabíamos nada del tema.

«No necesitamos saber mucho para empezar una lucha al lado de los cubanos. Cuando escuchamos de una injusticia estamos de primeros.

«Al comienzo estuvimos en el comité belga, y después, con cada visita a Cuba, estuvimos más y más involucrados. Empezamos a conocer a los familiares; Olga y Adriana venían cada año a Bélgica,  invitadas por las organizaciones de solidaridad para hablar del caso, hasta que empezaron con el Coloquio de los Cinco

«Y ahora ya estamos en el VIII Coloquio, y como yo digo siempre en mis discursos e intervenciones en la Asamblea en Holguín, esperamos que este sea el último y que el año próximo nos reunamos para hacer una fiesta de celebración por el regreso de nuestros cinco hermanos».

—Sobre el Coloquio cuáles han sido las experiencias más significativas de esta última edición y cómo valoran estos encuentros internacionales?

P: Los análisis y debates realizados no han sido muy diferentes a los de años anteriores, en cuanto al consenso alrededor de las acciones a adoptar.  Solo que este año con la reelección de Barack Obama como presidente de estados Unidos hay más esperanzas para la liberación de los Cinco, aunque siempre con los pies en la tierra, porque nunca se sabe con el imperio.

«Las proyecciones de trabajo para el próximo año están enfocadas, fundamentalmente, en concentrar los mayores esfuerzos en Estados Unidos, lograr entrar en los grandes medios, porque los estadounidense no saben casi nada de este caso; y aumentar desde fuera las presiones al Gobierno norteamericano.

«El centro de esta campaña internacional continúa siendo el pueblo norteamericano,  porque es el Presidente de este país el que puede firmar la amnistía de los Cinco.

«En la reunión del Comité Internacional para coordinar las acciones a realizar en cada país acordamos invitar a personalidades artísticas, intelectuales, premios Nóbel, que apoyen la causa de los Cinco, a participar en actividades en, al menos, dos universidades importantes de Estados Unidos.

«También, para el 20 de mayo del 2013, una fecha significativa para Cuba, pensamos enviar un grupo de personalidades, entre ellas diputados de otros países, a entrevistarse con diputados norteamericanos. O sea, queremos enfocarnos en acciones puntuales, con personas específicas, pero que garanticen una repercusión mediática y política.

«En cuanto a la importancia de los encuentros internacionales como el de Holguín, debo decir que es enorme. La gente que viene al Coloquio, por ejemplo, son los más activos dentro del movimiento y el contacto social es indispensable.

«El coloquio de este año reunió a 47 países, nunca antes había logrado ese nivel de convocatoria;  hubo más de 350 participantes, nunca ha habido tantos. Quiere decir que el movimiento crece, crece y crece.

«En estas reuniones  intercambiamos experiencias, porque en cada país es diferente, y todos tienen sus iniciativas propias, pero podemos aprender de otros, y al final del coloquio hay algunos puntos para definir las estrategias a seguir para el próximo año.

«Por ejemplo, hace dos años se presentó la iniciativa del Comité de Costa Rica que proponía mandar cartas, correos, y llamar al presidente de EE.UU. los día cinco de cada mes. Y la adoptamos. Hay miles de ejemplos como este.

«De igual forma te digo que valoro mucho la interacción cara a cara. Ese intercambio informal de ideas también me parece muy  importante. A veces, más importante que el coloquio mismo.

«Por eso, a la par de los contactos formales, los discursos y la asamblea, los encuentros con los familiares, en momentos de tiempo libre, seguimos pensando en los Cinco y luchando para Los Cinco.

—Cuénteme un poco de sus experiencias en Bélgica, donde circunscriben su área fundamental de trabajo

P: Nuestro primer objetivo en Bélgica (y es el de todos los miembros del Comité Internacional) es buscar las maneras para informar al gran público, entrar en la gran prensa.

«Cuando tenemos visitas de familiares, especialmente Olga y Adriana, hay actividades políticas explicando el caso en general, con sus especificidades legales. Sin embargo ellas representan uno de sus lados más humanos, con un enfoque menos político, pues se les niega la visa para visitar a sus esposos.  Por lo que arreglamos encuentros con representantes de Amnistía Internacional, profesores de Derechos Humanos…

«También buscamos hacer algo creativo que pueda atraer la atención de la gente. Por ejemplo, tenemos a cinco actores de telenovela muy populares en Bélgica, que cada uno es madrina o padrino de uno de los Cinco. Cuando ellos hablan del caso, la gente escucha. Mientras que cuando lo hacemos nosotros, la gente ve primero nuestro vínculo con el Gobierno cubano y asumen que nuestros criterios son parcializados, que somos comunistas y todo eso, y entra la mediación política.

«Es lo que se está haciendo también en Estados Unidos.

«Hace unos años hicimos una cárcel simbólica que pusimos frente al Ministerio de Justicia y el Palacio de Justicia, donde se encarcelaron los cinco artistas belgas durante cinco horas. Todo muy simbólico, pero en ese momento vino la televisión, porque había protagonistas de telenovela, no porque era una campaña para los Cinco, y por primera vez estuvimos en el noticiero principal.

«Y con cosas como esas estamos buscando ayudar a los comités de Estados Unidos para tener una página en un diario como el NY Times o el Washington Post, porque los periodistas y la prensa en Estados Unidos no hablan de Los Cinco. Nosotros tenemos que comprar una página en un diario principal, para que se visualice el tema.

—¿Qué lugar le conceden a los jóvenes dentro de esta campaña, y cuánto creen que se ha logrado en su incorporación?

S: En Bélgica lograr captar a los jóvenes es muy difícil, porque los jóvenes están ocupados con otras cosas

«Yo me acuerdo, en los primeros años, que tenía siempre un sello de los Cinco y muchas personas me preguntaban «¿qué es eso?» y yo les explicaba, porque aprendí a explicar el caso en diez minutos, y me decían «voy a hablar con mi hijo, voy a hablar con mi amigo».

«Pero cuando organizamos algo, casi nunca hay jóvenes. Tratamos de organizar actividades en universidades en Bélgica y casi nunca hay jóvenes, y no dejo de preguntarme por qué.

«Hablando con ellos, me dicen que no están interesados en política, “no, no es política, es injusticia, es otra cosa”, les explico.

P: Es diferente aquí en Cuba.

S: Pero en Europa es difícil. En los años 60 los jóvenes se fueron a la calle. Los jóvenes estaban motivados, ahora no.

—Sin embargo son los jóvenes los que encabezan las protestas actuales en toda Europa.

S: Es lo que yo digo. Ahora yo hablo más con los jóvenes que con las personas mayores. Porque incorporarlos, motivarlos, movilizarlos es importante, son nuestros herederos.

«Yo nunca salgo sin un sello, y Pablo tampoco sin su pullover o su guayabera con el logo de los Cinco. Pero la gente ahora, en los últimos años, con la crisis, tienen otros problemas.

—¿Trazan estrategias para imbricar a las nuevas generaciones en esta lucha o al menos hacerles llegar el mensaje?

S: Sí, en Bélgica hacemos desde hace cinco años una actividad que se llama «100% a lo cubano», donde tratamos de recrear el ambiente cultural de Cuba. Hace dos años invitamos a dos de los artistas padrinos de los Cinco y cuando uno de ellos habló, todos prestaban atención. Allí había muchos jóvenes, muchos interesados.

«Por eso yo digo que para llegar a los jóvenes hay que atraerlos de forma diferente, a través de eventos, por ejemplo, y allí dedicar al menos cinco minutos a que conozca un poco del tema y quizás puedan sentirse involucrados».

Pablo: Recuerdo que después de aquella intervención había mucha gente que quería más información y eso es lo que estudiamos y analizamos también en el Coloquio.

«Las personas que dedican su tiempo a los proyectos de solidaridad son las personas que tienen más tiempo y esos son los jubilados. Por eso también es tan difícil implicar a los jóvenes.

«En la lucha solidaria y por los Cinco la edad media es bastante alta, pero no importa. Sería mejor con más jóvenes, pero la lucha se hace aunque sea con jubilados».

—¿Cómo definen, cómo ven desde su perspectiva de militantes activos de un movimiento de solidaridad y de una causa de lucha internacional, la decisión de apoyar proyectos y causas más allá de sus fronteras?

S: ¿Por qué lo hago? Porque en específico el caso de los Cinco es una gran injusticia, están encarcelados por ayudar al pueblo cubano y seguiremos insistiendo hasta que estén aquí. Y después para otra cosa, porque hay muchas  injusticias contra Cuba. El bloqueo, por ejemplo, es una. En más de 58 años ha hecho mucho daño.

«Ahora 188 países se han pronunciado en contra del bloqueo en la Asamblea de la ONU».

P: Parece bastante simbólico y cualquiera podría pensar que no sirve para nada. Pero es importante que en el mundo sepan que año tras año, desde hace 20 ya, la mayoría de los miembros de la Asamblea General de la ONU está en contra del bloqueo.

«Trabajamos en la solidaridad con Cuba, luchamos para liberar a los Cinco y no queda mucho tiempo para más. No se puede hacer todo. Lo que sí no concibo es no hacer, al menos lo posible, por contribuir a una causa justa

«Si un día, que espero sea mañana, liberan a los Cinco, se termina el bloqueo y Cuba se  puede desarrollar, quizás necesite menos solidaridad y ayuda de fuera; entonces hay bastantes causas como Palestina, África, América Latina. La lucha no se termina.

«Soy optimista, pero también realista. Antes de terminar mi vida siento que no vamos a resolver los problemas de injusticia, pero seguimos y hacemos lo que podemos hacer, hasta que no estemos más. Y espero que nuestros hijos y nietos sigan la lucha, y que haya más y más gente que sigan en ella.

«Y los cambios que se están dando en América Latina en los últimos años son muestra de ello, son esperanzadores. Porque hay una gran diferencia entre América Latina ahora y la de los años 70, con no sé cuántas dictaduras.  Ahora casi la mitad del continente tiene gobiernos progresistas. Existe integración regional.

«Cuando pienso en eso, siempre recuerdo al Che».

S: Yo también

P: Quiero imaginarme lo que pensaría  al ver a su América Latina. O saber lo que pensaría José Martí al ver a la  América. Porque lo que Martí y el Che han dicho y escrito sobre América Latina está presente.

«No es posible, pero me gustaría leer ahora un análisis del Che de la situación actual en América Latina».

—¿Qué es Cuba para Silvia y Pablo?

S: Mi gran amor. Te dije que me enamoré de Cuba en el 96, y ese sentimiento ha crecido más y más. Yo quiero vivir aquí. Me siento más cubana que belga, porque mi corazón está aquí y cuando estoy en Bélgica estoy pensando en Cuba. Mi celular siempre tiene la hora de Cuba.

«Y cuando me siento mal yo llamo a cualquiera de mis personas queridas en Cuba, para sentirme mejor. Y me siento mejor».

P: Para mí Cuba es como un ejemplo. Como socialista yo estoy pensando en el socialismo teórico, estoy pensando en los experimentos de la URSS que terminaban mal. Pienso entonces en el Che y sus ideas, el hombre nuevo, El socialismo y el hombre en Cuba y otros trabajos; y veo a este país bastante pequeño, en el Tercer Mundo, de once millones de cubanos que resisten al bloqueo del imperio y sobreviven durante cincuenta años, y no puedo hacer otra cosa que amarlo».

—¿Han pensado en el día en que reciban la noticia de que fueron liberados los Cinco?

S: Estamos aquí al momento. Cuando liberen a los Cinco estamos aquí. Si no tenemos dinero ya inventaremos, porque vamos a venir.

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