Rousseff pide al Papa Francisco alianza para luchar contra la desigualdad

El jefe de la Iglesia Católica llegó a Río de Janeiro para participar en la Jornada Mundial de la Juventud

Autor:

Juventud Rebelde

El Papa Francisco llegó este lunes al Palacio de Guanabara para sostener un encuentro con la presidenta Dilma Rousseff y parte de las autoridades de Brasil.

Al encabezar la reunión, la presidenta del gigante sudamericano saludó al Papa en nombre del Estado brasileño y manifestó que su visita permite renovar el diálogo con la Santa Sede, reportó Telesur.

La mandataria instó al Sumo Pontífice a unirse con su país para derrotar la desigualdad, y celebró la visita de su santidad para celebrar la Jornada Mundial de la Juventud.

Rousseff recordó al Papa que él ha manifestado «su preocupación por la globalización de la indiferencia» y en Brasil «compartimos y apoyamos esta posición».

Asimismo, expresó su inquietud por las «estrategias de superación de la crisis económica centradas en la austeridad» las cuales generan «xenofobia, violencia e irrespeto por el otro».

Por otro lado, Rousseff hizo énfasis en la necesidad de luchar en pro de la reducción de la pobreza, para lo cual «contamos con la ayuda de la iglesia», afirmó.

En ese sentido, dijo que este trabajo para ayudar a las clases pobres se verá fortalecido, pues el Papa Francisco «es un hombre que viene de América Latina» y que conoce los problemas de la región, «por eso tiene la capacidad de mejorar nuestras vidas».

La presidenta de Brasil resaltó como propicia la celebración de la jornada mundial de la juventud en esta nación, donde en este momento los jóvenes brasileños exigen mayor compromiso por parte de las autoridades para mejoras en áreas como salud, educación, calidad urbana, entre otras.

Papa Francisco: se imponen grandes desafíos para esta generación

Durante su primer discurso tras la llegada a Brasil, el papa Francisco manifestó que la juventud es la ventana por la cual entra el futuro en el mundo y por ello se imponen grandes desafíos para esta generación.

El Sumo Pontífice expresó su satisfacción de que el primer viaje de su pontificado le permita volver a su «amada América Latina», nación que —a su juicio— se solidifica con sentimientos de fe y amistad.

«No tengo oro ni plata, pero traigo lo más precioso que me han dado, Jesucristo», dijo el máximo representante de la Iglesia católica, quien agradeció a Rousseff, a los miembros de su gobierno y demás autoridades por la generosa acogida.

Francisco resaltó que el motivo principal de su visita en Brasil, transciende fronteras. «Vine a la Jornada Mundial de la Juventud para encontrar a los jóvenes del mundo atraídos por los brazos abiertos del cristo redentor. Ellos quieren abrazarlo para sentir en su corazón el llamado de Dios y los discípulos del mundo».

El Papa adelantó que en su visita hablará a los jóvenes, las familias y en especial a los hombres y mujeres que en gran medida dependen del futuro de estas generaciones.

«Hay que ofrecer fundamentos propios, garantizar la seguridad y educación y transmitirle valores por los cuales la vida pueda ser vivida» agregó Francisco, quien finalizó su discurso con muestras de cariño para toda la nación brasileña.

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