Siria irrumpe en menú del G-20

Nueve países expresan apoyo a plan estadounidense de agredir a la nación árabe. Pentágono sustituiría a la CIA en el entrenamiento de bandas armadas

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Juventud Rebelde

SAN PETERSBURGO, septiembre 6.— El presidente ruso, Vladimir Putin, en su calidad de anfitrión de la cumbre del G-20, inaugurada este jueves aquí, decidió incluir el tema Siria en la agenda de la cita que iba a estar dedicada a las turbulencias financieras y problemas económicos.

Putin admitió en la apertura de la cumbre que algunos participantes le pidieron que se pudiera discutir durante los dos días del foro «otros problemas acuciantes de política internacional, en particular la situación en Siria».

Según AFP, el tema de Siria provocó una febril actividad diplomática y bilateral en los hoteles de San Petersburgo destinados a los mandatarios, en la isla Strelna, donde se encuentra el Palacio Constantino, sede de la cita. Sin embargo, no se dio ni estaba previsto ningún encuentro entre Putin y Obama más allá de los saludos protocolares que anfitrión e invitado se vieron obligados a realizar.

Obama, que se mostró relajado, saludó con una amplia sonrisa a Putin a su llegada al Palacio Constantino.

Las relaciones entre ambos no pasan por su mejor momento desde que Moscú concedió asilo político al exconsultor de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense Edwar Snowden, quien reveló un masivo programa de espionaje. Obama canceló una visita a Moscú previa a esta del G-20.

Pero Siria fue la mayor fuente de tensión este jueves, cuando los esfuerzos de Obama por conseguir el apoyo mundial para un ataque militar contra el presidente Bashar al-Assad chocaban con los de Putin para evitar esa medida, comentó Reuters.

Fortalecido por el aval de la comisión de Asuntos Exteriores del Senado estadounidense, Obama estaba dispuesto a convencer a sus interlocutores de que deben apoyar una acción militar contra el Gobierno sirio, al que acusa, sin pruebas, de usar armas químicas contra civiles. El mandatario, sin embargo, siguió encontrando escollos.

La Unión Europea quiso hablar con una sola voz sobre el tema defendiendo una salida política, contrario a lo que quiere Obama. Pese a las deliberaciones de los jefes de Estado y de Gobierno de ese bloque, el grupo no pudo convencer a Francia, que entre los grandes aliados europeos se mantuvo fiel al plan estadounidense de agredir a Siria, reportó ANSA.

Hasta este jueves, el Departamento de Estado tenía identificados nueve países que dieron apoyo explícito a una respuesta militar de EE.UU. contra Siria: Australia, Albania, Canadá, Dinamarca, Francia, Kosovo, Polonia, Rumanía y Turquía. Pero el anuncio, hecho por el vocero Jen Psaki, no explicita cuáles de esas naciones participarían en la agresión, según Russia Today.

Mientras, el jefe de operaciones navales de EE.UU., el almirante Jonathan Greenert, aseguró que los cuatro buques destructores estadounidenses frente a las costas de Siria están preparados para atacar el país árabe cuando reciban la orden, reportó el diario estadounidense The Washington Post.

Otro rotativo estadounidense, The Wall Street Journal, aseguró que la Casa Blanca está considerando encargar al Pentágono la misión de armar y entrenar a las bandas que buscan derrocar por la fuerza a Al-Assad, porque opinan que los esfuerzos de la CIA al respecto y su programa de entrenamiento son demasiado limitados, débiles, y progresan lentamente.

Fustigan espionaje de EE.UU.

Al margen de los debates del G-20, la presidente brasileña, Dilma Rousseff, se reunión con su homólogo estadounidense, Barack Obama, para discutir la crisis bilateral desatada por el espionaje informático norteamericano.

El asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., Ben Rhodes, dio la noticia del encuentro, pero evitó informar si la Casa Blanca pretende disculparse por el espionaje, y se limitó a decir que el objetivo del Gobierno norteamericano es «asegurar que los brasileños entiendan exactamente la naturaleza de nuestros esfuerzos de inteligencia», que son desarrollados «en prácticamente todos los países del mundo», citó DPA.

En otra demostración de su indignación por el incidente, Brasil anunció este jueves la cancelación del viaje a EE.UU. de una misión preparatoria de la visita de Estado de Rousseff a Washington, planeada para el 23 de octubre.

Por su parte, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, exigió a Obama una investigación y sanciones sobre el espionaje del que fue víctima, en una entrevista concedida a Rusia Today.

En su exclusiva el mandatario también dijo que el tema del espionaje norteamericano durante su candidatura y ya como presidente centró su plática con Obama.

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