Disminuye número de hambrientos en América Latina y el Caribe

Detrás de este progreso se encuentra la voluntad y el compromiso políticos de actores y Gobiernos involucrados en la lucha contra estos flagelos

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Dieciséis países de América Latina y el Caribe han cumplido la meta de reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre, y otros han realizado progresos, cuando aún faltan dos años para cumplirse el período fijado por los Objetivos del Milenio, lo que permite abrigar esperanzas de la actual generación de latinoamericanos y caribeños podría ver erradicado ese flagelo en la región.

Así lo informa el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, presentado este jueves por el Dr. Theodor Friedrich, representante en Cuba de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En los últimos 20 años, el número de hambrientos en la región descendió a la mitad (de 14,7 a 7,9 por ciento), contabilizándose actualmente 47 millones de personas afectadas por ese mal, tres millones menos que lo reportado en el trienio 2008-2010.

Otra de las buenas noticias que recoge el informe: los índices de pobreza e indigencia en la región también han descendido a la mitad. En 1990, se registraba un 48,4 por ciento de pobreza y 22,6 por ciento de indigencia, datos que en 2012 —los últimos con los que cuenta la FAO—, decayeron a 28,8 y 11,4 por ciento respectivamente.

Según el Panorama, el comportamiento favorable de estos dígitos estuvo determinado por «el virtuoso ciclo de crecimiento económico de los años 2 000, que permitió aumentar el empleo y mejorar los ingresos de muchos hogares vulnerables».

Sin embargo, aclara que tras estos importantes progresos se encuentra la voluntad y el compromiso políticos de actores y gobiernos involucrados en la lucha contra el hambre y la desnutrición, que «se materializan en un conjunto de políticas públicas de corto y largo plazo, cada vez más afinadas».

«La solución es política», aseveró el representante en Cuba de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

En este sentido, el informe destaca el hecho de que la seguridad alimentaria y nutricional ganó espacio en la agenda de prioridades políticas tanto a nivel nacional como regional.

Una expresión de ese compromiso quedó consignada, entre otros ejemplos, en la Declaración de Santiago de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), a principios de 2013, a través de la cual sus miembros se comprometieron a promover la seguridad alimentaria y el apoyo a las más importantes iniciativas internacionales en este ámbito, como el Desafío Mundial Hambre Cero y la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025, según el texto.

Se trata de un compromiso que se vio refrendado en la reunión de autoridades del área social de ese organismo a mediados de este año en 2013.

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