El caso del «enemigo» de cuatro años

Fuerzas estadounidenses tirotearon y mataron este miércoles a un niño de cuatro años en la provincia afgana de Helmand, cuando creyeron que se trataba de un «enemigo»

Autor:

Juana Carrasco Martín

La absurda explicación irrita, no tanto como el hecho en sí: en la provincia afgana de Helmand, fuerzas estadounidenses de ocupación tirotearon y mataron a un niño de cuatro años, porque aseguran que se confundieron cuando creyeron que era un «enemigo».

Marines estadounidenses dispararon el miércoles contra el pequeño porque dijeron que la visibilidad era pobre: «El tiempo estaba arenoso, las fuerzas de marines basadas allí pensaron que él era un enemigo y abrieron fuego. Como resultado del fuego errado, él resultó muerto», dijo un vocero del Gobierno afgano de la provincia.

¿De qué tamaño son los «enemigos» de los guerreros estadounidenses? ¿Cuál es el nivel de su alienación o paranoia? ¿Acaso el miedo o las drogas nublan de tal forma su visión, más que el polvo de la región? ¿O fue en venganza porque el presidente Hamid Karzai quiere liberar a los detenidos en la cárcel estadounidense de Bagram y el Pentágono y la CIA se niegan a ello? ¿También pudiera ser en retaliación por las habituales divergencias con el difícil aliado que encabeza el Gobierno del sufrido Afganistán?

Escoja la respuesta que considere más exacta o formule nuevas posibilidades, pero cualquiera de ellas muestra el desprecio total de los ocupantes por el pueblo victimado desde hace más de 12 años.

Precisamente las relaciones entre Washington y Kabul se han visto afectadas porque Karzai rehusa firmar el acuerdo bilateral de seguridad que permitiría la permanencia en el país centroasiático de varios miles de efectivos estadounidenses, luego de que en este 2014 se retiren la mayor parte de las tropas de la OTAN.

Un punto de ese acuerdo, y objeto de la mayor fricción, establece la inmunidad ante los tribunales afganos de los soldados de EE.UU., quienes solo serían juzgados por las cortes militares de su país, lo que propiciaría la impunidad en crímenes como el cometido el miércoles.

El diario británico The Guardian aseguraba que el mandatario afgano está demandando que Estados Unidos y las fuerzas de la Isaf-OTAN (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad) que comandan, den punto final a sus operaciones militares unilaterales en casas y aldeas afganas, antes de que el pacto se firme; entre otras cosas, porque causan innecesarias muertes civiles, lo que fue nuevamente comentado en esta ocasión por Aimal Faizi, vocero de Karzai.

No hay por el momento nombre para el niñito asesinado el miércoles pasado, en esa impersonalización habitual de las víctimas, en el intento de que ni siquiera sean contadas, como si con ello blindaran su conciencia a cualquier sentimiento de culpa, y lo aislaran también del conocimiento de sus ciudadanos, ajenos así a la crueldad de una guerra prácticamente ya olvidada.

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