Telesur, en la contrahegemonía (+Fotos y Video)

Fundada para enamorar a los pueblos desde la información, la cadena multinacional tuvo entre sus mayores impulsores al periodista y analista político brasileño Beto Almeida, quien conversó con JR acerca de los orígenes de la televisora y el papel de Hugo Chávez en su creación

Autores:

Yuliet Gutiérrez Delgado
Isairis Sosa Hernández

Beto Almeida ha visto nacer y crecer ese proyecto de periodismo contrahegemónico y puente para la integración latinoamericana que es Telesur. Es un periodista y analista político brasileño que ayudó a concebir, desde las primeras horas, ese sueño de tantas generaciones de luchadores sociales.

Hace poco, durante una brevísima visita a Cuba, en la que, entre varios compromisos fue partícipe de la fundación de la Cátedra de Integración Latinoamericana y Caribeña del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, Beto «comprimió su agenda» para conversar unos minutos con Juventud Rebelde acerca de la cadena multinacional —de cuyo Directorio forma parte— y de esos lazos de especial amistad que lo unieron al Comandante Chávez.

El diálogo, facilitado por la destacada colega Katiuska Blanco —cuyos dominios del idioma portugués la convirtieron no pocas veces en nuestra traductora-intérprete— no fue todo lo prolongado que hubiésemos deseado, pero sí lo suficiente como para advertir la agudeza de pensamiento de quien defiende un periodismo vivo, sin solemnidades, donde los indígenas, los negros, los desposeídos, cuenten sus historias y las muestren con dignidad e inteligencia.

—¿Cuándo conoce personalmente a Chávez?

—Fue el 2 de septiembre de 2000. Él ofreció un discurso en Brasilia, y yo lo grabé para la televisión. En esa ocasión le planteé al sindicato de periodistas de Brasil entregarle a Chávez una propuesta de integración comunicacional para América Latina. El sindicato lo aprobó y me encargó la tarea de escribirla.

—¿Cuál era el alcance de esa propuesta?

—En sus palabras, Chávez habló de la unidad latinoamericana, de las ideas integradoras de Bolívar, y nosotros le propusimos justamente una dimensión comunicacional de esa integración; o sea, que esa alianza no fuera solamente comercial, política, sino que tuviera un plano simbólico, comunicativo, que incluyera canales de televisión, de radio, música, de cultura, de audiovisual y de cine. Él se quedó muy interesado e inmediatamente me dijo: «Te voy a llamar».

—¿Y en qué momento lo hizo?

—Poco tiempo después, durante una transmisión conjunta con Chávez y Fidel, que conectaba por satélite varias ciudades: Nueva York, Ciudad México, Buenos Aires, Brasilia, Caracas y Ecuador. Esto ocurrió a finales de 2002. En cada una de estas ciudades fue elegida una persona para hacer una pregunta. Yo estaba en Brasil y preparé dos preguntas, una para Chávez y otra para Fidel.

«Cuando me tocó el turno le expresé a Chávez que mi planteamiento era sobre comunicación, y me dijo: “¿Tú no eres aquel muchacho que me presentó una propuesta en Brasilia?”. “Sí” —respondí—. Y él comentó: “Yo la tengo guardada, pero hemos tenido una serie de contratiempos, viste el golpe de Estado, y eso me ha mantenido un poco ocupado acá” —dijo en broma—. Entonces le preguntó a Fidel: “¿Qué te parece la idea de hacer una integración de medios?”. Fidel batió palmas, y Chávez concluyó: “Mire Beto, si Fidel lo aplaudió, entonces está aprobado”».

—¿En qué fecha se materializó el proyecto?

—En 2004, reunido con Chávez en Río de Janeiro, me dijo: «Vamos a crear Telesur», y me propuso ser miembro de su junta directiva. A finales de ese año se iniciaron las reuniones entre cubanos, uruguayos y venezolanos.

«Comenzamos por hacer las entrevistas para seleccionar los periodistas, contratar el personal, comprar equipos... Chávez quería lanzar Telesur para el aniversario 222 del natalicio de Simón Bolívar, el 24 de julio de 2005.

«Una de sus grandes visiones fue percibir la importancia que tiene la comunicación en la información contrahegemónica internacional. Telesur era una forma de lograr lo que Chávez llamaba “enamorar a los pueblos”, enamorarlos con información y cultura. Para conocer a los pueblos y para que se conozcan entre sí; para descubrir cómo es la culinaria, la historia, la danza, las leyendas de cada país, pero para saber también quién fue Túpac Amaru, Emiliano Zapata, José Inácio Abreu e Lima…»

—¿Hubo cambios entre su propuesta inicial y lo que fue finalmente Telesur?

—La propuesta se fue asimilando y perfilando hasta concretarse en el canal de información que es hoy en día Telesur. Pero en principio iba más allá de la televisión, incluía la radio, los libros; proponía crear un circuito de cine, de videos, DVD con documentales por toda América Latina.

«Esta idea tomó un impulso mayor acá en Cuba, durante el Congreso de Periodistas Latinoamericanos y Caribeños (del 8 al 11 de octubre de 2001), en el cual participaron Fidel y Chávez.

«Fueron cuatro días en el Palacio de Convenciones de La Habana en que nos quedábamos hasta la madrugada intercambiando con Fidel. Pero en la última jornada, él habló de organizar un sistema comunicacional para la integración. Y entonces nos conectamos con su pensamiento un equipo de personas que teníamos la motivación de impulsar esta idea. Cuando Fidel dijo que efectivamente era necesario crear una “CNN del Sur”, ahí supimos que el momento había llegado».

—¿Cómo es la experiencia de trabajar en un equipo multicultural?

—Muy natural. Es algo que está en sintonía con el proceso de la Revolución Bolivariana, y con su ideal internacionalista de integración. Telesur nació para eso, para la unidad entre los pueblos. De ahí que no es extraño compartir el trabajo con distintas nacionalidades, es totalmente natural.

«Aunque en cierta medida también es complejo, por la variedad de conflictos que se deben dominar, y porque los intereses hay que situarlos más allá del conocimiento enciclopédico: es necesario adentrarse en los procesos de cada uno de los países de América Latina.

«Por ejemplo, tú no puedes ignorar qué fue el peronismo en Argentina, qué significado tuvo Juan Francisco Velasco Alvarado para Perú, quién fue Getúlio Vargas para Brasil…

«Por eso la máxima “nuestro Norte es el Sur”, y por eso Chávez creó la visión de que lo más importante está en la emancipación de los pueblos, y en la historia que se va a construir desde el Sur. La estética de Telesur no puede ser la del Norte, tiene que ser necesariamente multifacética, colorida, musical, porque nosotros estamos absolutamente mezclados».

—¿Considera que la multinacional ha saldado la deuda informativo-cultural con los pueblos del Sur?

—Yo creo que saldar una deuda es algo que no puede hacerse de manera inmediata, porque es una deuda acumulada a lo largo de siglos. Y a lo largo de siglos se fueron imponiendo determinada ideología, valores, maneras de pensar. Por ello fue necesario crear también una resistencia. Lo que Telesur representa hoy en día es que esa resistencia ha alcanzado un nivel superior. Telesur está en la contracorriente de la historia, explicando a los pueblos y difundiendo con una evidente capacidad contrahegemónica.

«Pero todavía hace falta una ramificación mucho mayor. Ahora vamos a transmitir en inglés a partir de junio, después en francés y luego en portugués. En el futuro Telesur tendrá que ir también a África, pero ya ello depende más de recursos que de voluntad».

—Por último, pudiera comentarnos algún pasaje particularmente especial de los momentos compartidos con el Comandante Chávez…

—En una ocasión, en Brasilia, bajó del hotel y estaba toda la prensa esperándolo. Él vio que había una pareja de venezolanos con un niño y se agachó para conversar con el pequeño. «¿Tú sabes cantar?, vamos a cantar algo de Alí Primera», le dijo. Y solo cuando terminó con el niño fue que ofreció las declaraciones.

«Otra vez llegó a Recife, en Pernambuco, y bajó cargado de libros del avión. Cuando la prensa quiso entrevistarlo de política, dijo: «Hablemos primero de poesía», y recitó un poema de Joao Cabral de Melo, poeta de esa ciudad a la que él llegaba. Esas son cosas que lo diferenciaban, porque rompía los rituales y protocolos. Más allá de una gran capacidad cultural, Chávez tenía el propósito de unirse a la gente de una forma superior.

«Cuando iba a Brasil, presidente al fin, siempre tenía una agenda muy ocupada, pero encontraba un espacio para que pudiéramos discutir aspectos de la política, la comunicación, del periodismo. En una oportunidad quiso ir a una escuela de samba, y eligió a Mangueira.

«Esa noche se presentó toda la batería, los tambores, la orquesta, las bailarinas…».

—¿Y Chávez bailó?

—No bailó, pero como tenía que hacer algo, tocó el tambor. Y cuando lo hacía, toda la batería respondía: pra, pra, pra. Él se reía y decía: “qué maravilla”, y repetía de nuevo: pra, pra, pra. Fue una noche maravillosa.

 

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