Lluvia de plomo en un verano con margen protector

No es agua lo que cae sobre una tierra donde esta escasea. Es plomo. Y esa tormenta, como huracanes o tifones, se repite en ciclos de violencia, en que las treguas que los concluyen no traen jamás la paz definitiva

Autor:

Juana Carrasco Martín

Llueve sobre Gaza, pero no es agua bendecida para una tierra donde esta escasea. Es plomo —incluso metralla altamente contaminante, como han denunciado expertos médicos—, y esa tormenta, como huracanes o tifones, se repite en ciclos de violencia, en que las treguas que los concluyen no traen jamás la paz definitiva tan necesaria.

Hay que hacer un poco de historia, no desde los orígenes de la política de exterminio que el sionismo aplica contra el pueblo palestino, solo basta con conocer que el 12 de septiembre de 2005 Israel tuvo que retirarse de la Franja de Gaza.

Para recuperar esos territorios palestinos, Israel ha hecho de todo, en operaciones militares a las que ha dado nombres casi bucólicos para esconder un bárbaro genocidio, para el que siempre busca un pretexto, una justificación, la acción aislada de un pueblo que anhela su independencia y con ella la ansiada paz, pero al que Tel Aviv responde con desmedidos golpes de muerte.

El 28 de junio de 2006 fue «Lluvia de verano» para intentar descabezar la resistencia; del 1 al 7 de noviembre de 2006 la acción se llamó «Nube de otoño», y arremetió contra Beit Hanun segando 56 vidas palestinas hasta que para el 26 de noviembre, cuando cesó el bombardeo, ya había sumado 400.

Sin que jamás se detengan los enfrentamientos esporádicos, y cuando el 15 de junio de 2007 Hamas toma el control de la Franja, las fuerzas más extremistas de Israel se mueven para declararla «entidad hostil» en septiembre de ese año, con el anuncio de una nueva operación: «Invierno caliente», ejecutada del 27 de febrero al 3 de marzo de 2008 con el resultado de 120 víctimas mortales palestinas. Centenares más murieron en los meses subsiguientes hasta que se logró en junio un acuerdo indirecto de tregua.

Sin embargo, el 27 de diciembre de 2008 dio comienzo lo que hasta ahora se considera la mayor ofensiva aérea y terrestre de Israel sobre la Franja de Gaza, «Plomo fundido», donde el balance una vez más se inclinó con el peso de la sangre palestina: 1 400 muertos, en su mayoría civiles; hubo 13 israelíes fallecidos.

Intermitentemente se dan brotes de violencia en abril y agosto de 2011, marzo y junio de 2012, con nuevas relaciones de mártires palestinos, hasta que en noviembre de 2012 se lanza la operación «Columna de Nube», en la que mueren 177 palestinos, entre ellos el jefe de las operaciones militares de Hamas, Ahmad Jaabari, y seis israelíes.

Túneles de vida y muerte

Estas agresiones cíclicas, militarmente desproporcionadas, complementan una  permanente acción de exterminio de los gazatíes, con un bloqueo que el pasado 27 de junio cumplió ocho años, el asedio que convertirá a la Franja en un lugar inhabitable para el año 2020, según cálculos de la ONU.

La situación es dramática, los acuíferos están contaminados, la energía eléctrica es un lujo, el desempleo está en constante crecimiento y la pobreza vaga en las calles de las ciudades y campamentos de refugiados, según describía no hace mucho la agencia noticiosa española EFE.

En datos precisos, el 50 por ciento de la población apta no tiene trabajo, un 80 por ciento del sector industrial de Gaza se ha parado, la mitad de los gazatíes viven de ayuda  exterior y el 70 por ciento tiene ingresos por debajo del nivel de la pobreza.

«El bloqueo israelí supone un castigo colectivo a la población», ha dicho el director de operaciones de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), Robert Turner. Los gazatíes no tienen libertad de movimiento de bienes y personas, es una cárcel a cielo abierto; pero está horadada por los túneles cavados por un pueblo dispuesto a continuar con vida.

Una sola puerta une a Gaza con el resto del mundo está en Rafah, pero el Egipto, al otro lado la abre y cierra «a discreción», para copiarle el término suave utilizado por una agencia internacional. Allí está el paso de Eretz, para las personas, y para las mercancías, el de Karem Shalom, ambos bajo estricto control de Israel.

Con la Operación «Margen protector», como también ha hecho en otras ocasiones, Israel publicita como su objetivo destruir todos los túneles. Nunca admitirá públicamente la verdadera intención del exterminio, ni que la nueva operación militar también castiga el logro de los palestinos el 2 de junio de este 2014 de un nuevo Gobierno de reconciliación entre Hamas y Al Fatah, una unión que apunta a fortalecer la lucha por la independencia y por el establecimiento efectivo de un Estado palestino.

No puede desconocerse también que Gaza ha pasado a ser un objetivo económico cuando a comienzos de este año, el presidente de la Autoridad Palestina, Mamoud Abbas, conversó con el presidente ruso Vladimir Putin la posibilidad de que la compañía rusa Gazprom explotara el yacimiento de gas de las aguas de Gaza, y uno de petróleo en los alrededores de Ramallha, en la Cisjordania palestina. Además la compañía Technopromexport participaría en la construcción de una termoeléctrica de 200 MW en la misma zona, según anunciaba entonces la agencia Itar-Tass.

Pero los túneles son el «objetivo». El general retirado israelí Dani Rothschild, director de la Academia de Política y Estrategia en el Centro interdisciplinario de Herzliya, dice: «Toda Gaza es un gran corredor subterráneo de miles de túneles», y los diferencia o clasifica en «túneles económicos», utilizados para el comercio antes de que Egipto los cerrara el año pasado; «túneles de huida», donde dice que se refugian los líderes palestinos en caso de guerra; y los «túneles de ataque», que cruzan desde Gaza hacia territorio israelí.

A estos últimos los considera «talón de Aquiles» de Israel, porque estima que el sistema antimisiles Iron Dome —otro regalo de la tecnología militar estadounidense a sus socios— ha desarticulado en buena medida los cohetes palestinos.

Desde hace muchos años, cada 12 meses, el espaldarazo de Washington al régimen sionista se traduce en 3 000 millones de dólares de ayuda militar. Justo antes de comenzar la actual agresión aérea, naval y terrestre, la Cámara de Representantes decidió un incremento adicional que eleva a 351 millones de dólares los designados al sistema antimisil Iron Dome, además de 270 millones para Arrow 3 y Honda de David.

¿Para qué sirve tanto dinero? Estas fotos que adjuntamos lo dicen TODO: uno de cada cinco palestinos asesinados por Israel con las armas estadounidenses es un bebé, un pequeñuelo, un niño, un adolescente. La mitad de la población de Gaza tiene menos de 18 años: ellos sufren, ven, aprenden y deciden…

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