Ashton Carter, ¿un tamborilero para la guerra?

Autor:

Juana Carrasco Martín

Ashton Carter, quien fue el escogido por el presidente Barack Obama para encabezar el Departamento de Defensa de Estados Unidos y relevar en el cargo al ¿renunciante o despedido? Chuck Hagel, fue avalado rápidamente por el Senado, tal y como se esperaba, gracias a la mayoría republicana y otros poderosos del ala conservadora y belicista (93 votos a favor y cinco en contra). Desde el martes 17 de febrero es el nuevo jefe del Pentágono y podrá regentear el extendido escenario bélico mundial y el presupuesto solicitado de 585.3 billones de dólares, que incluye las operaciones de contingencias allende los mares.

Cuando Obama hizo su selección, se vio a las claras por dónde venía el designado. Por ejemplo, Donald H. Rumsfeld —quien fuera secretario de Defensa de 1975 a 1977 bajo el presidente Gerald Ford y repitió de 2001 al 2006 bajo George W. Bush como uno de los principales artífices de las guerras de Afganistán e Iraq— dejó este mensaje de total alabanza: «Ash Carter es una excelente nominación del Presidente para Secretario de Defensa. Él traerá amplia experiencia, habilidades demostradas y dedicación al cargo. Sus declaraciones de aceptación fueron excepcionales. Le deseo completo éxito».

Carter es simplemente un halcón que en el año 2006 —siendo subsecretario de Defensa— impulsó a la Administración Bush para que atacara a la República Popular Democrática de Corea destruyendo su planta nuclear, aunque ello significara comenzar una guerra en grande. La recomendación la escribió en una opinión editorial en el diario The Washington Post.

Ahora asume el abrumador cargo cuando Estados Unidos está abocado a continuar incursionando en escenarios bélicos de larga data o en el nuevo e ignoto contra los terroristas del autollamado Estado Islámico, aunque el nuevo Secretario de Defensa también ha arremetido con igual énfasis contra Irán con el argumento de que en ese caso la acción militar es vital como parte de lo que llama una «estrategia comprensiva».

No por gusto el diario The New York Times lo describió como «un fuerte abogado del uso del poder estadounidense» y añadió este dato, es «uno de los arquitectos legales de la política de la administración sobre los asesinatos selectivos utilizando aviones no tripulados» o drones.

Sin embargo, también predicen que será un funcionario efectivo en el mejor uso del presupuesto del Departamento donde Carter, de 60 años de edad, pasó largas temporadas sirviendo a dos presidentes y trabajando en una gran variedad de puestos bajo 11 jefes del Pentágono.

«Pensador de la defensa», según se dice, sus más recientes artículos son revelantes pues versaban precisamente sobre el terrorismo.

«Esta es la persona que puede cumplir con el trabajo»; dijo el vicepresidente Joseph Biden al tomarle juramento en presencia de un grupo de altos mandos militares, entre ellos el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, y Robert Work, subsecretario de Defensa, y lo llamó «un gestor profundamente capaz», «un pensador y alguien que actúa».

Ash, diminutivo de su nombre con que se le conoce y que por cierto quiere decir ceniza, dio su discurso de compromiso con el cargo que resumió en la promesa de ayudar al presidente Barack Obama a tomar las mejores decisiones posibles en torno a la seguridad de Estados Unidos en «un mundo turbulento y peligroso» del que pasó a enumerar algunos desafíos, sin definir el papel incendiario que Washington ha tenido en su génesis y desarrollo: la inestabilidad en el Medio Oriente y el Norte de África, el terrorismo «malvado y salvaje», el conflicto en Afganistán, las tensiones en Europa y en la zona de Asia-Pacífico, la proliferación de armas de destrucción masiva y la intensificación de las amenazas cibernéticas.

Por lo pronto, no fue muy diáfano con los periodistas y la ciudadanía cuando se negó a responder una pregunta acerca del suministro de armas a Ucrania, aunque durante la audiencia en el Senado destinada a conocer sus posiciones antes de ser confirmado en el puesto clave, Ash dijo que consideraría enviar armas a Kiev para ayudar al Gobierno ucraniano a combatir a los separatistas prorrusos.

Temerario, enseña credenciales el tecnócrata consumado que a lo largo de sus más de tres décadas en el Pentágono ha recibido cuatro medallas de servicio distinguido del Departamento de Defensa y una medalla de inteligencia militar.

En una carta a los más de dos millones de empleados militares y civiles que estarán bajo sus órdenes, Ash Carter, el físico nuclear, prometió «liderazgo y enfoque» y seguir construyendo una fuerza militar fuerte. La suerte está echada.

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